Durante el fin de semana, en el colegio Alejandro Carbó se desprendió un cielorraso. Una muestra del modelo de educación que proponen De la Sota y Massa.
Martes 6 de octubre de 2015
El colegio Alejandro Carbó fue una de las escuelas que estuvo tomada por los estudiantes hasta la semana pasada en reclamo por mejoras edilicias. Si bien las tomas se levantaron luego de que el Ministro de Educación prometiera a los estudiantes un plan de obras, la situación no ha cambiado.
El día de ayer, cuando estudiantes y docentes ingresaron al establecimiento, se encontraron con un importante desprendimiento de un cielorraso, próximo al aula de tercer grado. Ante el peligro de otro derrumbe, personal de Infraestructura de la Provincia clausuró el sector y el área de Arquitectura del Ministerio de Educación comenzó a evaluar otras partes del edificio. Según las primeras estimaciones, podría tratarse de un caño de agua roto, que también provocó desprendimiento de revoque en otros lugares, como denuncian varios docentes.
La situación de deterioro generalizado del Carbó viene de larga data. En el 2008 se desprendió el techo de la cantina y en el 2011 hubo otro desprendimiento por filtraciones luego de una lluvia. El edificio es muy antiguo y forma parte del patrimonio histórico provincial, pero el mantenimiento no es acorde a ello.
¿Quién defiende realmente a la educación?
Mientras los edificios escolares se encuentran en estas condiciones, el Gobierno está instalando relojes biométricos con marcado de huellas dactilares en más de 200 escuelas de la capital y el interior provincial. Este mecanismo, además de ser extremadamente oneroso, no permite modificar el horario de entrada y salida del docente a la institución, ocasionando innumerables trastornos a los trabajadores.
La Izquierda Diario consultó sobre este tema a Laura Vilches, legisladora provincial por el PTS en el FIT: “De la Sota mantiene las escuelas en condiciones edilicias precarias, como denuncian estudiantes y docentes. Al mismo tiempo, gasta millones de pesos para controlar el ausentismo, como propone su candidato presidencial Sergio Massa. Quieren sancionar a los trabajadores que faltan a la escuela, cuando el ausentismo docente es bajo y se debe sobre todo a las enfermedades que sufrimos por tener dos o tres trabajos para llegar a fin de mes”.
Vilches, que ejerció la docencia durante años antes de asumir el cargo, agregó: “El modelo que proponen De la Sota y Massa para la educación significa peores condiciones en las escuelas y persecución a los trabajadores. El Frente de Izquierda de Nicolás del Caño propone que el salario inicial de un docente sea igual a la canasta básica y que se destine el 30% del presupuesto a educación, para que sea realmente pública, laica y de calidad”.