Con un paro provincial por 24 horas e intervenciones artísticas, los trabajadores de CONICET reclaman por sus salarios, congelados desde 2019 y en su nivel más bajo desde 2002. La protesta, con actividades en todo el país, en Córdoba tendrá su epicentro este jueves a las 10:30 en plaza Agustín Tosco por una #RecomposicionSalarialConicet.
Miércoles 2 de septiembre de 2020 11:30
La situación de los trabajadores de la ciencia encierra una verdadera paradoja. Pocas veces la valoración pública de su trabajo ha sido tan alta. En la situación desatada por la pandemia de Covid-19 cada avance del sector científico ha sido recibido de forma positiva y equipos de investigación completos se han abocado a enfrentar la pandemia. Aportes en otros sectores, desde evaluar las causas y consecuencias de los incendios de los últimos meses a los aportes en tecnología satelital aparecen casi todos los días en los medios de comunicación. La propia actividad científica ha sido destacada por el gobierno nacional.
Pero la situación salarial, como la del resto de los trabajadores estatales, no deja de empeorar. El último aumento, pactado en junio de 2019 fue de un 28% en cinco “minicuotas” que, como todos sabemos, no alcanzó a la inflación del último año, cercana al 55%. El deterioro salarial es de un 70% en los últimos 10 años (de los cuales un 50% ocurrió durante el gobierno de Macri). La paritaria estatal no ha sido convocada este año, lo que solamente agravará la situación salarial. Las dos categorías iniciales de la carrera de investigador científico, así como también del personal de apoyo y administrativos se ubican debajo de la línea de pobreza estimada (en mayo) por los trabajadores de la junta interna de ATE-Indec en $ 67000 y son los más bajos a nivel regional.
A esta situación se suman reclamos históricos del sector, como la falta de un Convenio Colectivo de Trabajo, un reducido salario básico y la reducción del valor de los subsidios a la investigación, que paraliza las actividades en muchos grupos de trabajo. Las relaciones laborales en CONICET se rigen hasta hoy por un vetusto estatuto impuesto por la dictadura de Lanusse. Por otro lado los investigadores en formación (becarios doctorales y posdoctorales, que representan más de la mitad del personal de CONICET) sencillamente no son considerados trabajadores y carecen de derechos laborales básicos.
En resumen una situación donde buena parte de los empleos son temporales, las licencias y la cobertura de salud suelen ser mínimas, la amenaza de quedarse sin trabajo y sin recursos de investigación es permanente, la migración como último horizonte es constante, donde la brecha de género continúa firmemente presente y donde, en muchas ocasiones, los trabajadores se enfrentan a condiciones de trabajo precarias o a situaciones de violencia laboral.
A esto se suma que buena parte de los descubrimientos e innovaciones logradas por las y los investigadores pueden ser, y de hecho son, mercantilizados y fuente de ganancias que no van al conjunto de la población, sino a empresas que se benefician con ello.
La historia de un reclamo
A partir de este descontento salarial ha surgido la presentación de varias cartas (diciembre de 2019, febrero de 2020 y junio de 2020) dirigidas al directorio de CONICET y al Ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, las cuales fueron promovidas en reuniones abiertas de investigadores autoconvocados. Las autoridades reconocieron el problema y han expresado su “preocupación”, pero no han realizado intervenciones que lo resuelvan. Frente a esto, se decidió organizar una jornada de paro y protesta este jueves en el Polo Científico de la ciudad de Buenos Aires y en diversos puntos de todo el país.
En Córdoba, la asamblea de trabajadorxs de CONICET resolvió el viernes pasado adherir a esta protesta, con la exigencia de paro provincial y nacional hacia la conducción gremial de ATE. La protesta tendrá componentes en la redes sociales, con el hashtag #RecomposicionSalarialConicet y con cartelazos en la plaza Agustín Tosco y una intervención artística titulada “Bar Deuda Interna: Sucursal CONICET”. En Córdoba y otros lugares del país las asambleas se han reconocido como espacio de coordinación y lucha para todo el sector de los trabajadores de la ciencia y la tecnología, en particular desde los ataques del gobierno de Macri hacia el sector. Por el momento, la provincia es la única que contará con un paro dispuesto desde ATE, en tanto se espera una medida similar a nivel nacional, que se resolverá este miércoles.
La necesidad de estar presentes en las calles, dentro de la situación impuesta por la pandemia, fue considerada como un último recurso ante la falta de respuesta por otras vías y la ineficacia de los paros “virtuales” y será acompañada de un cuidadoso protocolo de distanciamiento, como otras manifestaciones que se han desarrollado en la provincia como las recientes contra el crimen ambiental que representaron los incendios del monte nativo, o la reciente marcha contra el gatillo fácil.
La lucha por el aumento salarial o por derechos laborales no puede separarse de transformaciones profundas en el sistema científico nacional, que pongan fin a la intromisión del sector privado en los organismos de ciencia y técnica y promuevan una verdadera democratización del CONICET. Los trabajadores de la ciencia controlar y gestionar el sistema científico y tecnológico para dirigirlo y administrarlo democráticamente, para orientar nuestros esfuerzos hacia los intereses de los sectores de la sociedad explotados y oprimidos, y plantear una política científica alternativa al modelo extractivista actual.