A días de las PASO, Vidal se ve abajo y se juega el resto apelando a una polarización sin límites. Kicillof busca enamorar a las patronales con su utopía productivista.

Walter "Pata" Moretti @patamoretti
Martes 6 de agosto de 2019 00:00
A pocos días de las PASO, las tendencias en las encuestas parecen confirmar un posible triunfo de Axel Kicillof, resultado que es reconocido hasta en el propio campamento vidalista. Pero en estos días la pelea se centra en la cantidad de votos de diferencia que habrá entre ambos candidatos, en cuyos espacios apuestan como nunca a la estrategia de la polarización.
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Vidal sigue tratando de esconder a Macri y sueña con un importante corte de boleta para acortar la diferencia y llegar en condiciones más favorables a las generales de octubre. En su intento de atacar a su principal oponente a nivel electoral, se le ocurrió nada más y nada menos que decir: “si volvemos para atrás puede ser un tren que termine en la masacre de Once”, una verdadera falta de respeto para quienes aun sufren las consecuencias de ese crimen social perpetrado por el gobierno anterior.
Por su parte en el Frente de Todos buscan lo opuesto, extender la ventaja. Para ello Cristina Fernández de Kirchner desempolvó al “traidor” y derechista Sergio Massa, foto de por medio, para ir por los indecisos. La propia Cristina amenaza con involucrarse en la campaña de la provincia (¿será así?) para darle un empujoncito más a su candidato a gobernador; pero más allá de que en el conurbano está el núcleo central de los votos de la expresidenta, Alberto Fernández alerta que “todavía hay un enojo muy grande con Cristina”, según planteó en una entrevista radial.
La caótica campaña del Frente de Todos
Lo anterior no es más que el último capítulo (¿o no?) de la caótica campaña provincial del Frente de Todos.
En principio la imposición por parte de Cristina de la candidatura a la gobernación de Axel Kicillof despertó la resistencia de los intendentes, que incluso vieron devaluados sus puestos en las listas. Ahora los Barones del conurbano decidieron abrirle sus feudos al candidato a gobernador, con la condición de tener un ministerio en caso de triunfar. Por otro lado Alberto Fernández camina con Felipe Solá y ahora apareció un Massa que, según distintas versiones, sospecha que intentan birlarle la prometida presidencia de la Cámara de Diputados. En todo este tiempo de campaña muchos aducían que lo caótico de la campaña de Todos se debía a una falta de dirección. Esto puede ser una explicación, pero en el fondo se evidencia como una coalición inestable donde las internas pueden florecer en cualquier momento, y que además no tiene diferencias sustanciales con la coalición oficialista. (Frente) Todos Juntos (por el Cambio) están dispuestos a ir por el camino que marca el FMI. Hacia allá va el Clio de Kicillof.
El tour agrario de Axel (y una vueltita por las Pymes)
En la última semana el Clio de Kicillof (el fetiche utilizado para aparecer como un “hombre común”, al decir de Alberto Fernández) volvió a surcar -como ya había sucedido cuando los intendentes le bloquearon el conurbano- las rutas del interior bonaerense. En cada pueblo, además de las selfies y autógrafos de rigor, exigía a los organizadores de su gira la confirmación de reuniones con las entidades de las patronales del campo como Carbap, Federación Agraria y la Sociedad Rural locales, para cumplir con la orden de Cristina de establecer lazos con el campo.
A veces acompañado por Alberto, otras con los puentes tendidos por Massa, Kicillof se encargaba de prometerles “tener una política crediticia, ocuparnos de los costos de los insumos, de la mejora de la productividad”. Alberto les prometió que se va a mantener la rentabilidad.
Mientras dejaba atrás la polvareda de los caminos rurales el candidato a gobernador, aprovechando el permiso de los intendentes del conurbano, dedicó varios días para encontrarse con empresarios dueños de Pymes. Les prometió mayores créditos, exenciones tarifarias y otros beneficios para que se conviertan en la base de un utópico plan industrialista y productivo contra el despilfarro financiero de la gobernadora. Que Vidal acrecentó el endeudamiento no está en discusión -la semana pasada se volvió a endeudar en 3 mil millones de pesos a un 60 %- pero que las Pymes puedan ser la base de un programa productivista que resuelva la desocupación de millones de bonaerenses es totalmente utópico. Las patronales de muchas pymes -en los casos de que no se trata de emprendimientos familiares manejados por los mismos parientes- son de las más explotadoras de sus trabajadores, incluso responsables de la muerte de muchos de ellos por las condiciones en que trabajan. Cuando tienen “crisis” despiden a mansalva; pero los dueños siempre viven de forma muy distinta a las de esos trabajadores que los sostienen. Para el keynesianismo peronista de Kicillof, si le ponemos plata en el bolsillo a las patronales Pyme es en beneficio de los desocupados y de los y las que fueron despedida en los últimos meses; es un engaño. En el amplio universo de las Pyme, la inmensa mayoría se valoriza a través de quedarse con el trabajo no pago o son empresas relacionadas con los grandes grupos económicos y se camuflan como Pymes para favorecerse con incentivos sectoriales, como los que hoy les promete el precandidato a gobernador de Todos.
Además Kicillof se expresó partidario a implementar un Plan de Regionalización que incluiría una reforma administrativa, similar a la que quiso y no pudo aplicar Daniel Scioli durante su gestión.
En relación al endeudamiento, Axel puede vociferar que es un despilfarro que favorece a los especuladores contra los sectores productivos, pero no dice que ese colosal endeudamiento fue posibilitado por el voto legislativo del bloque de Massa, de los intendentes y con el quorum de La Cámpora y el propio kirchnerismo, es decir de Todos; además el candidato a gobernador asegura que seguirá pagando esa deuda brutalmente usuraria, “ese despilfarro”, que como siempre pagamos los bonaerenses.
Con Kicillof solo puede volver un “sciolismo sin Scioli”.
El domingo votamos al FIT Unidad
En estas elecciones no podemos estar ni con Todos ni Junto a los que callan que nos van a llevar a la encerrona que preparan para después de octubre o noviembre, tal como exigen el FMI y los representantes del mercado.
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Contra el “malmenorismo” y la resignación que nos quieren imponer con su falsa polarización, con el voto al FIT Unidad demos el mensaje a los capitalistas y al FMI de que cientos de miles de votos a la izquierda que se une son la expresión política de una fuerza social que está dispuesta a defenderse de los ataques que preparan, y para que la crisis la paguen los capitalistas.
Nos volveremos a encontrar luego de las PASO del domingo.
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Walter "Pata" Moretti
Junta Interna de ATE - Ministerio de Desarrollo Social PBA