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DOCENTES DE PRIVADAS. En escuelas privadas no hay derechos laborales para docentes

Bajo el negocio de la educación privada no es nuevo que los docentes no cuenten con derechos laborales y estabilidad laboral, pero con la crisis sanitaria estas condiciones se han agudizado.

Jueves 18 de junio de 2020

Desde que comenzó la pandemia, con el aislamiento obligatorio se agudizó la crisis económica y social para todas las y los trabajadores y sus familias. Este es también el caso de docentes del sector privado que viven una serie de abusos y hostigamientos en total impunidad por no contar con plenos derechos laborales al amparo de la SEP y la Secretaría del Trabajo.

Presentamos la quinta entrega de testimonios de docentes del sector privado:

Profesora de escuela privada:

En el colegio donde laboro nos hicieron firmar un informe de que nos van a reducir el sueldo, porque no están cubriendo la matrícula de alumnos. Nos dijeron que si no firmábamos que mejor renunciáramos.

Profesora de escuela privada:

Mi salario es de $120 la hora menos impuestos, sin prestaciones. En esta cuarentena en el último mes me redujeron de 7 horas a 4 horas, me pidieron obviamente más trabajos y nuevas planeaciones.

Cuando me dijeron que diera menos horas de clase les pregunté que si entonces mi salario se iba a reducir, me comentaron que no sabían y simplemente me acaban de mandar el archivo para facturar con menos horas. El último día de clases fue en mayo y hasta ahora me mandan el archivo de excel para facturar y espero que me lo paguen la última semana de este mes. Espero que mi testimonio colabore con su investigación gracias.

Me bajaron el salario de las últimas tres semanas del semestre, aún no me hablan para recontratarme a pesar de que los alumnos comentaron que pagaron completa la colegiatura.

Maestras de privadas denuncian precarización, abusos, reducciones salariales…

Profesor de escuela privada:

La escuela siempre ha limitado los recursos y sueldos que le brinda a los docentes y nos exige más de lo que nos ofrece como institución, e inclusive no nos protege ante situaciones donde los padres de familia han llegado a portarse groseros.

El sueldo manejado por hora laborada es de $70 pesos solo las primeras 40 horas de la quincena, la hora 41 en adelante se maneja como $50 pesos –esto es un abuso porque ni siquiera es el salario mínimo-, pero eso no es todo, nosotros no firmamos contrato ni tenemos derecho a seguro médico o social.

Con esto de la contingencia al principio nos estaban obligando a asistir (a pesar de que ya se había hecho comunicado de que se debían suspender las clases) y tener que trabajar o comenzar a adecuar las clases en línea desde la escuela, esto con la finalidad de controlarnos por las cámaras de video que hay en los salones (con las que siempre nos monitorean y nos supervisan que siempre estemos de pie dando clases y no estemos sentados).

Cuando surgió esa represión de obligarnos a asistir aunque los alumnos no fueran, si no nos descontaban, fue que hicimos un comunicado oficial donde le informábamos al director que no estábamos de acuerdo con exponernos a todos a asistir así, menos cuando en nuestro equipo de trabajo habían mujeres embarazadas, madres y padres con hijos con asma o ellos mismos padecían asma etc, con familiares predispuestos a contraer la enfermedad.

Le fuimos a entregar el oficio, solo recibió a una compañera a quien no quiso escuchar y solo le recibió el documento, todos nos fuimos sin querer regresar, trabajamos las primeras 2 semanas antes de semana santa y el señor nos manda a decir que vayamos a cobrar y no nos paga nuestro sueldo, nos da un "agradecimiento" por nuestra labor esos días pagándonos $2,000 pesos a todos parejo cuando a muchos no era ni la mitad del sueldo y muchos son el sustento de sus familias. Hicimos quejas, pedimos que dé la cara y en ningún momento nos recibió e inclusive sus asistentes se defendieron diciendo que fue porque no estábamos asistiendo a laborar, a pesar de que nuestro trabajo en esos días ya eran el doble que las clases presenciales normales. Todos amenazamos con renunciar o la gran mayoría al menos lo externó.

En semana santa nos pidió ir a cobrar lo que nos faltó a nuestros sueldos diciendo que fue una equivocación por parte de sus cuentas y el contador, cuando el mismo contador nos había dicho antes que no había dinero por la contingencia, cuando ese dinero ya se les había cobrado a los padres de familia porque era la colegiatura del mes pasado, entonces no sabe manejar su negocio.

Regresando del periodo vacacional se nos exigía evaluar a los alumnos con menos severidad y darles más oportunidades de las que ya varios les estábamos dando de entregar a destiempo.

Nos avisó que ya los sueldos iban a ser pagados a $50 parejo, ya no iban a existir las horas de $70, bajando drásticamente $800 pesos a cada quincena de los maestros que tienen muchas horas laborales y bueno eso fue lo más grave. Tuvimos periodos de acompañamiento que son extraordinarios de asignaturas que se hayan reprobado en el curso pasado y eran horas extra que siempre estaban contempladas en $70 y tampoco nos las pagó así, sino fueron a $50 y se atrasó muchísimo en pagarlas, de hecho los acompañamientos que nos debía de antes de la contingencia también nos los pagó a $50 aun cuando se dieron y cobraron en periodo antes de todo lo de COVID-19.

La SEP permite que escuelas privadas continúen con clases en línea

Profesora de escuela privada en Sonora:

Tengo 28 años desempeñándome como maestra de idiomas de nivel secundaria, preparatoria y universitario en el sector privado y he experimentado un sinnúmero de irregularidades y abusos que van desde los usuales, como tener que sobrellevar faltas de respeto, agresiones, acoso sexual etc. por parte de los alumnos en esos colegios de los llamados “necesarios” y que la dirección no haga absolutamente nada (y en alguna ocasión, que se ponga de parte del alumno) hasta el reciente y sumamente perturbador descubrimiento que varios compañeros maestros hicimos:

Nuestros contratos son apócrifos; no tienen valor legal ya que se hacen a nombre de una pagadora al servicio de una empresa que no existe (ya lo corroboramos). Tanto el colegio como la Universidad Vizcaya de las Américas, que es donde trabajo actualmente, operan bajo el esquema de “hora dada, hora pagada”, sin dar prestaciones de ningún tipo: no hay seguro social, no hay aguinaldo, no hay pago de vacaciones etc. y ni siquiera son ellos quienes nos contratan; trabajamos, repito, para una empresa que no existe y cambia de nombre aproximadamente cada tres años.

El colegio, en caso de ser demandado por un despido injustificado o en caso de que suceda un accidente dentro de las instalaciones donde un maestro resulte lastimado, simplemente niega que exista una relación laboral y, al no entregarnos jamás copia del contrato que nos hacen firmar cada 4 meses, no hay forma de probar lo contrario y el colegio se lava las manos.

Actualmente tengo 46 años y después de haber dedicado más de la mitad de mi vida a la docencia, veo con tristeza que no tengo posibilidad alguna de jubilarme, ni puedo permitirme el lujo de enfermarme. Voy a creer en la 4ta transformación cuando se haga algo al respecto.

La SEP guarda silencio ante los abusos que enfrentan docentes de privadas

Docente de bachillerato:

Como docentes enfrentamos abusos antes y durante la pandemia actual por el SARS-COV2. Fui despedido a principios del 2020. La institución educativa no dio a conocer las causas que motivaron mi despido ni por correo, ni por una llamada telefónica, ni por mensaje, ni mucho menos de forma directa en alguna reunión privada. Me enteré de mi despido porque sencillamente dejé de aparecer en las listas de los grupos. Ese mismo día de la asignación de los grupos, el director de la escuela me vio y no hizo ningún comentario, me trató como si yo nunca hubiera sido profesor de allí. No le dije nada porque no quería discutir, ni ensuciar mi nombre.

De manera extraoficial, la causa de mi despido puede ser porque en días anteriores en una junta escolar, le pregunté al dueño de la escuela por un pago atrasado de varias quincenas que debía a profesores. Por lo general, en esta escuela ningún profesor se queja por temor a perder el trabajo ya que es complicado conseguir otro empleo. La escuela tomó tan precipitada e inconscientemente esa decisión, que ya iniciado el ciclo escolar no contaban con un profesor que me reemplazara y los alumnos perdieron horas de clase.

No es la primera vez que esa escuela despide así a sus docentes. Nunca dan explicaciones, simplemente dejan de dar grupos. Tampoco nos daban vacaciones pagadas, ni días feriados, ni aguinaldo, ni bono de gratificación, ni nos dieron de alta en el Seguro Social. Solo pagaban por la hora de clase otorgada a los alumnos. Decían que esas eran las condiciones laborales y que si no era lo que coincidía con nuestras necesidades, con toda libertad y respeto podíamos buscar otro trabajo. Por lo menos a nueve profesores nos han hecho lo mismo, los cuales son excelentes en sus áreas, tanto así que los alumnos han preguntado por ellos. Yo llevaba dos años, pero había quienes laboraban desde que se inició el proyecto del bachillerato. Actualmente sigo sin tener trabajo.

Como acertadamente mencionan en las notas que han publicado con testimonio este tipo de escuelas operan bajo lineamientos de abuso e impunidad. Se aprovechan de la dura situación económica y laboral del país y no valoran el esfuerzo de quienes nos entregamos a la enseñanza, por el presente y futuro bienestar de los alumnos. No la valoran porque no les interesa la educación de los menores, su interés es económico y nada más.

Se deben de detener estos abusos en la ciudad y en el país, y que injustamente se agravan por esta situación de salud. Es hora que las autoridades regulen y obliguen a cumplir con sus deberes a estas escuelas con sus trabajadores en general y no solamente hacia los docentes. También se deben de considerar al cuerpo de limpieza, al de cafetería, al de seguridad y al administrativo.

Secretaría del Trabajo, cómplice de recortes salariales y despidos en escuelas privadas

Madre de familia de escuela privada en la GAM:

En una escuela particular, en la Gustavo A. Madero, los dueños permitieron que trabajaran solo 2 maestras para darle clases a toda la escuela (kínder, primaria y secundaria) con la autorización de la directora (una persona muy grosera y prepotente), a muchas docentes les quitaron sus grupos para no pagarles, incluso a algunas les deben su salario desde el mes de marzo.

La escuela presenta diversas anomalías, desde la estructura física hasta las clases de natación que cobraron y nunca impartieron. Está llena de ratas, apenas la están remodelando, despidieron a muchos maestros alegando que ellos les habían robado, a la antigua directora -que jamás se expresó mal de ninguna persona- la corrieron por supuesto robo, cuando la realidad es que se fueron porque no les pagaban.

Cuando fui a pagar la colegiatura de este mes, que nos exigen para según pagarle a los maestros, me dijo la directora que varias maestras son unas incompetentes; me molestó mucho que como mujer se refiriera así a las maestras.

Les he preguntado a algunas maestras si les habían pagado y me dijeron que aún no, que porque les habían dicho que los papás no han pagado, lo que implica que sin sueldo siguieron trabajando.

Me permito denunciar la situación que enfrentan las maestras en esta escuela y que encima la directora las violente diciéndoles incompetentes y poco profesionales, además que hasta donde tengo entendido, a muchos papás les están diciendo que si no pagan no entregarán documentos oficiales, pero cómo exigen que paguemos cuando como escuela solo les dan 40 min diarios y quieren que pague como si fueran todos los maestros. Me sorprende que se permitan estos atropellos, estoy muy molesta, como madre de familia me exigen algo que no les dan a las demás y se atreven a juzgar a las que trabajan y las hacen menos, por mi parte retiraré a mi hijo de esa escuela pero me molesta que como padres nos engañen.

Envíanos tu testimonio, necesitamos alzar la voz y organizarnos unitariamente contra la precarización que padecemos desde antes y que se profundiza durante la pandemia.

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Pan y Rosas México

Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase