A pesar de la fuerte presión del secretario de Estado norteamericano, China y Rusia mantuvieron el apoyo a Maduro. Este domingo la oposición buscará “explicar” a los militares su propuesta de Ley de Amnistía.
Sábado 26 de enero de 2019 21:08
Este sábado la crisis política que recorre Venezuela se trasladó a la sede de las Naciones Unidas, en la ciudad de New York. Ahí cruzaron espadas los representantes de EE.UU. y Rusia por un lado. Por el otro, la delegación venezolana contestó a los pedidos europeos para que se convoque a elecciones en un plazo brevísimo.
El balance de la jornada marca que EE.UU. no logró imponer consenso para la ofensiva golpista que desarrolla en Venezuela. El protagonismo lo llevó Mike Pompeo, el secretario de Estado norteamericano.
En un discurso duro, el representante de Donald Trump llamó a “apoyar al pueblo venezolano, reconocer al nuevo gobierno liderado por el presidente interino Guaidó y terminar con esta pesadilla".
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Pompeo planteó que “es el momento para que cada nación elija de qué lado está. O se está con las fuerzas de la libertad o en la liga de Maduro y su caos”. La declaración del funcionario imperialista tiene un alto nivel de cinismo. La historia de EE.UU. está marcada por el apoyo activo a inmunerables golpes de Estado. A eso hay que sumar que en la actualidad la política exterior norteamericana sostiene múltiples relaciones regímenes marcadamente antidemocráticos, como es el caso -por solo citar un ejemplo- de Arabia Saudita.
La decisión norteamericana de avanzar en un cambio de régimen en Venezuela se confirma a cada momento. Este viernes por la tarde se conoció la designación de Elliot Abrams como enviado especial de EE.UU. para Venezuela. Abrams arrastra un historial de participación en la preparación de los golpes como los gobiernos de El Salvador y Nicaragua. Su historial de servicios incluye haber actuado durante las gestiones de Ronald Reagan (1981-1989), George H.W. Bush (1989-1993) y George W. Bush (2001-2009).
En la reunión de la ONU, la respuesta a Pompeo llegó por parte del representante ruso en la ONU. Vassily Nebenzia denunció una “injerencia flagrante” por parte de la administración norteamericana en la región. Afirmó además que "Venezuela no supone una amenaza para la paz y la seguridad. Lo que representa una amenaza para la paz es el intento de Washington de orquestar un golpe de Estado".
Además de los vínculos comerciales, la atención de Rusia y China por lo que ocurre en Venezuela, está guiado por el interés geopolítico de limitar el avance norteamericano. En cada una de esos países el Estado actúa con los mismos métodos totalitarios y antidemocráticos con los que Maduro lo hace en Venezuela.
Cruce con Europa
Otra de las grandes discusiones de este sábado en la ONU fue la que se dio entre el enviado de Venezuela y los representantes de países europeos.
Desde el viernes mismo algunas de las naciones europeas habían venido planteando un ultimátum al gobierno de Maduro para que convoque a elecciones en un plazo breve, de 8 días. Si eso no ocurre, reconocerían a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela.
El encargado de dar una respuesta fue canciller venezolano Jorge Arreaza. "Nadie nos va a dar a nosotros plazos, ni nos van a decir si se hacen elecciones o no", señaló apuntando directamente a las declaraciones de países como España, Portugal, Francia o Alemania. Arreaza los acusó de ponerse “a la cola de Estados Unidos”.
Más allá de que la política europea difiere parcialmente de la norteamericana, la realidad es que ambos empujan un cambio de régimen y la sustitución de Maduro por un gobierno más afín a sus propios intereses.
Domingo de “explicaciones”
Este domingo, en el marco de la misma política golpista, diversos sectores que responden a la derecha y a Juan Gaudió realizarán una jornada destinada a “explicar” a los militares los alcances de la Ley de Amnistía.
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El objetivo de la oposición de derecha es intentar un quiebre dentro de la estructura de la Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas. Hasta el momento, a pesar de la presión internacional, el mando de las fuerzas armadas se mantiene firme junto a Maduro. Una de las razones, y muy importante, es el enorme peso que tienen dentro de empresas estatales.
La oposición de derecha alineada con EE.UU han anunciado que convocarán a una nueva movilización para la semana que viene. Este domingo se conocerá la fecha de la convocatoria. La misma tiene el objetivo de seguir insistiendo mediante la presión para intentar imponer un quiebre dentro de las Fuerzas Armadas.
Esta avanzada golpista de la derecha y de EE.UU. ha sido facilitada por la brutal crisis social y económica en la que sumió el país la gestión de Nicolás Maduro. Si su apoyo fundamental son hoy las Fuerzas Armadas eso se debe a una permanente caída en el apoyo social. Las razones hay que buscarlas en una híper-inflación galopante -que ha hundido los ingresos de millones de personas- y en los mecanismos represivos que implican la persecución política y represión a todo sector de oposición, no solo de la derecha pro-imperialista.
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Solo una salida independiente dada por la clase trabajadora y el pueblo pobre, puede permitir superar la catástrofe económica y social actual. Con un programa de emergencia que, atacando la ganancia de los grandes grupos económicos, dé solución a las demandas que más agudamente golpean hoy sobre el nivel de vida de las masas.