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Red Internacional
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Precarización laboral. En la informalidad 30.6 millones de trabajadorxs

Según el INEGI 30.6 trabajadores se emplean en el sector informal, por lo que no cuentan con derechos laborales.

Lunes 7 de agosto de 2023

Al pasar por las calles principales y aledañas a los barrios de la CDMX es notorio el creciente comercio informal, sustento de una gran parte de familias trabajadoras, en donde personas se autoemplean e incluso llegan a contratar a algunos pocos trabajadores para desarrollar sus actividades. Con este ejemplo nos damos cuenta del aumento del trabajo informal.

Aunque también he visto que quienes tienen un trabajo “estable”, encuentran en la informalidad un camino para completar el fin de mes, ante los bajos salarios que con la subida de precios difícilmente alcanzan para cubrir nuestras necesidades.

Algunos datos de la informalidad en México

El trabajo informal es aquel remunerado, puede ser el autoempleo o asalariado, pero que, al no estar registrado, regulado o protegido legalmente, impide contar con derechos laborales como seguridad social e impide el acceso a otros servicios médicos, crédito para la vivienda o ahorro para el retiro, entre otros derechos laborales individuales y colectivos como el derecho a la sindicalización.

Según la Alianza para el Desarrollo y Competitividad de las Empresas (Adecem), entre 54 y 60% de las y los trabajadores en el país son informales, por lo que no pueden acceder a derechos laborales como a salud, seguridad social, un crédito hipotecario para adquirir una vivienda, cesantía y vejez, licencias de maternidad o paternidad, afore, ni vacaciones.

En este sentido, aunque se dice que el desempleo va a la baja, pues se tienen 500 mil nuevos empleos registrados en junio, éste ha sido sustituido por el empleo precario, porque del número de los nuevos empleos que se menciona, el empleo informal constituye 95%.

Por lo que, contrastando con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en total alrededor de 30.6 millones de trabajadores en México tienen un empleo informal, por tanto, no tienen las condiciones que se requieren para la atención de la salud, de seguridad, de vivienda, cesantía, vejez, permisos de maternidad o paternidad, entre otros.

¡Abajo el empleo sin derechos!

El Estado capitalista regula y desregula las condiciones laborales en favor de las ganancias de los grandes empresarios. El ejemplo más emblemático es la reforma laboral de 2019, mediante la cual la figura del outsourcing se reguló para permitirlo y al negar derechos laborales, se permitió a los capitalistas ahorrar recursos en derechos laborales, con lo que se comprueba que este gobierno está al servicio de los grandes empresarios.

En cuanto a las desregulaciones, a pesar del conocimiento del funcionamiento de la economía informal y de las condiciones de las y los trabajadores informales, ni del Estado, ni de los gobiernos se generan iniciativas para permitir el acceso a plenos derechos laborales.

Esta cuestión tiene su origen en la política implementada por los empresarios en los grandes centros productivos, pues la informalidad es consecuencia de la necesidad de supervivencia, de trabajadores que no alcanzan a emplearse en ese sector y se topan con una constante competencia para conseguir empleo. Pero al mismo tiempo sirve como un modo de presión para que quienes tienen un empleo formal estén obligados a aceptar cualquier condición laboral para mantener el empleo.

Esta política se ha profundizado en nuestro país por las trasnacionales y sus representantes como el Fondo Monetario Internacional, así como por los gobiernos neoliberales de los sexenios previos, y además hoy encuentra una continuidad con el Morena a través de la celebración y ratificación del T-MEC, incluso declarando que “mejorarían los salarios”.

Lo anterior se traduce en una negativa de derechos laborales para las y los trabajadores, es decir, una política de precarización y de ultra precarización para el sector informal.

Ante esta situación, es menester que las y los trabajadores de los grandes centros productivos precarizados y sindicalizados luchemos por plenos derechos laborales y exijamos en unidad y de manera independiente al Estado, sus instituciones y partidos, la prohibición de la precarización laboral.

Junto a ello, contra el desempleo y la informalidad es necesario exigir la reducción de la jornada laboral a seis horas, cinco días a la semana, para repartir las horas de trabajo, pero manteniendo el mismo salario y su aumento acorde a la canasta básica.

Si estás de acuerdo con esta postura, te invitamos a acercarte al Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas, para sumarnos a la lucha por mejores condiciones laborales.

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