“De qué nos sirve un consejo bien padre, de gente bien reconocida si sigue habiendo la problemática de siempre”, cuestionan desde los colectivos culturales que vienen luchando por la dignificación del gremio ¿Por qué son excluidos?
Jueves 9 de septiembre de 2021
El 7 de septiembre en conferencia de prensa, Vanessa Bohórquez López, titular de la Secretaría de Cultura en la CDMX, anunció la creación del Consejo Asesor de Cultura el cual está integrado por 13 personalidades del medio artístico y cultural no sólo de la Ciudad, sino algunos también reconocidos a nivel internacional.
Entre los integrantes se encuentran Damián Alcázar, Dolores Heredia, Jesús Ochoa, Luis de Tavira y Horacio Franco.
Los integrantes del Consejo de Cultura tienen el propósito de asesorar y acompañar proyectos culturales y artísticos que tienen alto impacto social. Todas y todos cuentan con una amplia trayectoria y recononocido trabajo en pro del arte y la cultura de la Ciudad.#CiudadDeCultura pic.twitter.com/mJ9RHlJHCd
— Claudia Sheinbaum (@Claudiashein) September 7, 2021
La inconformidad de los colectivos de cultura es evidente, pues este Consejo se hizo en total opacidad, a espaldas del gremio y de quienes se han venido organizando por dignificar el trabajo en la cultura y las artes en la CDMX.
Jesús Cruzvillegas, activista de derechos humanos y promotor cultural, comenta:
De qué nos sirve un consejo bien padre, de gente bien reconocida si sigue habiendo la problemática de siempre, yo creo que ni caso tiene criticar esta conformación.
Aunque también hace pensar en el simbolismo que representa este tipo de nombramientos: “Si existiera Cantinflas, Jorge Negrete y -justo- Diego Rivera, pues invitarían a estas figuras”.
Detrás de estas celebridades, podemos visibilizar lo que algunos llaman zonas grises que se presentan en los espacios de administración de los conflictos. Haciendo un símil con la película de Luis Estrada, La dictadura perfecta, son las cajas chinas a las que recurren los gobiernos para -en este caso- desactivar las luchas en el sector de la cultura que se han agudizado en los últimos años.
No han sido menores los ataques a la cultura en la Ciudad, ni tampoco la respuesta del sector organizado. La ofensiva contra la cultura es un “daño colateral” de la política de austeridad (ahora agudizada por la pandemia de Covid-19) que ha adoptado el gobierno de Sheinbaum y que, tras los diversos ajustes al gasto, cultura termina siendo uno no prioritario. Es así que las y los trabajadores de programas como TAOC o Pilares son comodines que pueden despedir a discreción, más si están agrupados en colectivos que luchan por sus derechos.
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No es la primera vez que el gobierno de la Ciudad busca administrar el conflicto local con la creación de entidades con supuesta autonomía. En una ocasión, se le cuestionó al exsecretario de gobierno, Suarez del Real, el funcionamiento del Instituto de Defensa de Derechos Culturales, pues la ley mandataba su creación como órgano autónomo, pero terminó siendo una oficina adscrita a la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de México, además de que crea un puesto directivo que nos cuesta ochenta mil pesos mensuales.
En este caso, el Consejo Asesor de Cultura (CAC) se creó al margen de la ley, además de que ensancha (como letra muerta) disposiciones ya establecidas en la reciente aprobada Ley de Fomento Cultural de la Ciudad de México que se publicó el 16 de febrero en la Gaceta Oficial. Por ejemplo, en su artículo XVI establece a “Doce personas representantes de la comunidad artística y cultural” pero en este caso tenemos a trece.
Otra contradicción a destacar se refiere a que la creación del Consejo se anunció como parte de la descentralización del acceso a bienes y servicios culturales. Si esto fuera el objetivo, sus integrantes serían actores culturales de la periferia capitalina, perfiles que entendieran la problemática de sus comunidades que están al margen. Arturo Alvar, escritor y activista de #NoVivimosDelAplauso, comenta:
Es una acción centralista que dice pretender la descentralización
Se abren más inquietudes y cuestionamientos sobre el criterio de selección (hechos en opacidad), además, desde el lado de los colectivos hay una pregunta clave:
¿Qué postura van a tener sus integrantes respecto a las arbitrariedades, omisiones, abusos y falta de pago cometidos por las autoridades de la Secretaría de Cultura de la CDMX?
Sheinbaum allana el camino para las elecciones de 2024
Más allá de una lectura inocente, el Consejo se puede entender como respuesta mediática a la organización de las y los trabajadores de cultura, en particular por la reciente queja que ingresaron los colectivos #NoVivimosDelAplauso, Asamblea por las Culturas y MOCCAM en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos contra la Secretaría de Cultura Federal y secretarias que han impedido se respeten y hagan valer los derechos humanos del gremio.
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Y aunque la queja se enfoca a nivel federal, la organización de los colectivos también entreteje ámbitos locales. Por lo que la creación del CAC por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum puede estar diseñado para posicionar a sus allegados y/o engrosar su fuerza política al interior de Morena rumbo a las elecciones de 2024; en especial, si logra deslegitimar y desactivar a los colectivos de cultura habrá hecho lo que Frausto no ha podido hacer desde que asumió el cargo de la Secretaría de Cultura.
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Es así que colectivos y creadores comunitarios, entre otros actores, no fueron convocados por el Gobierno de la Ciudad, excluyéndolos sistemáticamente de la política cultural del país.
Los intereses colectivos de la sociedad se muestran distintos a los intereses privados y de cúpula de las élites culturales y políticas, que se dicen de izquierda pero reproducen una hegemonía que permite el autoritarismo que dijeron combatir. Por ello, se sigue haciendo necesaria la resistencia organizada del sector, que en conjunto con otras luchas populares y del trabajo, logren arrancar derechos que las autoridades se han negado a otorgar.