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Venezuela

En su plan destituyente la derecha apura el paso del revocatorio juntando firmas

El camino al referéndum revocatorio, en el marco del plan destituyente de la derecha, se inició con la juntada de firmas para formalizar el pedido de revocar a Maduro ante el Consejo Nacional Electoral.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Sábado 30 de abril de 2016

El camino al referéndum revocatorio, en el marco del plan destituyente de la derecha, tuvo su inicio esta semana con la juntada de firmas para formalizar el pedido ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) de revocar a Maduro, que según los cálculos de la propia oposición se podría estar realizando para finales de noviembre o principio de diciembre. De acuerdo al varias veces candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, en dos días de iniciada la primera etapa de recolección de firmas se habrían juntado más de un millón, siendo que el ente comicial para esta fase requería doscientas mil firmas.

Los medios de la derecha local junto a la prensa internacional derechista transformaron esta fase del camino hacia el revocatorio en un hecho político, que cubrieron momento a momento, para dar una imagen de campaña más allá de lo que realmente estaría pasando. Y en este sentido alcanzaron su objetivo. No hubo medio internacional que no destacara en sus primeras planas el proceso de recolección de firmas de la Mesa de Unidad Democrática (MUD, coalición política donde se aglutinan los más importantes partidos de la derecha), afirmando que Maduro estaría a las puertas de su “salida”.

Las contradicciones en una crisis política que se arrastra

Hay que agregar que, dentro del plan derechista, ya se ha votado también en primera instancia el proyecto de enmienda constitucional en la Asamblea Nacional, con el que la oposición buscará recortar el período presidencial de Maduro a cuatro años, desde los seis actuales, y limitar las reelecciones a una sola vez. Pero a este camino para la salida de Maduro, se le torna más complicado a la derecha, pues aún tendría que pasar por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que seguramente dictaminaría la inconstitucionalidad de la misma.

Es por esto que han recalentado los motores del Referéndum Revocatorio, la línea defendida por el partido Primero Justicia de Henrique Capriles Radonski, lo que reposiciona a este partido dentro del bloque de la MUD, en el marco de las diferencias internas, siendo que el que impulsa la enmienda constitucional es el partido Acción Democrática del actual presidente de la Asamblea Nacional, Ramos Allup, y quien plantea la exigencia de “renuncia” es el partido Voluntad Popular de Leopoldo López, apoyado por María Corina Machado y Antonio Ledezma.

Es que, como hemos venido escribiendo, la mayoría derechista en la Asamblea Nacional busca acelerar el proceso para revocar el mandato del presidente Nicolás Maduro en el marco de los conflictos de poderes existente en el país. Un conflicto de poderes que también agudiza la crisis de Estado existente en el país, pues esta misma semana, desde el gobierno se declaró que la Asamblea Nacional desacataba las decisiones del TSJ, en cuanto lo mismo se sostenía desde la oposición frente a ciertas leyes que fueron votadas en el Parlamento sobre las cuales el gobierno ha hecho caso omiso.

En este marco, el gobierno de Maduro, en medio de esta pugna de poderes que se ha venido desarrollando luego de que la derecha adquiriera la mayoría en la Asamblea Nacional, ha venido intentando disminuir el “poder de fuego” de la oposición que ahora controla el Poder Legislativo. Por su parte la derecha, que no encuentra la forma de hacer valer su triunfo electoral de diciembre, recurre ahora a una serie de mecanismos para forzar la salida de Maduro.

Así, efectivamente, una vez más se reactiva la tensión política entre una oposición que se ha venido envalentonando, ávida por defenestrar al gobierno de Maduro con el proyecto del chavismo en decadencia, y de allí sus planes destituyentes, y un gobierno que busca sostenerse, impotente ante el descalabro económico, ensayando un curso más proempresarial en medio de una retórica “contra la guerra económica y el imperialismo” cada vez más inconsistente.

Como siempre el empujón del imperialismo

La ayuda del imperialismo nunca se queda atrás y siempre aparece en el momento “oportuno”, quedando en evidencia que son bien calculados políticamente los tiempos en que se hacen declaraciones de carácter injerencista. Más aún, con respecto a la búsqueda de forzar “la salida” de Maduro desde que Obama dijera abiertamente que era imprescindible un cambio de gobierno en el país. Desde entonces se vino toda una escalada de declaraciones que van desde John Kerry, diversos portavoces oficiales del Departamento de Estado hasta voceros de los medios imperialistas como el The Whashington Post que llegó a exigir la intervención política en Venezuela.

A este aluvión se sumó este jueves (28) una vez más el Senado norteamericano haciendo aprobar por unanimidad un proyecto de ley para extender las sanciones impuestas a funcionarios del Gobierno de Venezuela hasta 2019, por iniciativa de los senadores derechistas, el republicano Marco Rubio y el demócrata Robert Menéndez. Como era obvio, el gobierno de Maduro rechazó en apenas horas después el proyecto de ley yanqui por considerar que esta acción parlamentaria era un ejercicio "unilateral", "ilegítimo" y "extraterritorial". Aunque aún el texto legislativo del Senado tiene que ser aprobado por la Cámara de Representantes y firmado por el presidente Barack Obama, es vox populi que no sufriría ningún tropiezo.

Mientras tanto la situación para el pueblo se vuelve insoportable

Es claro que las tensiones y enfrentamientos más agudos se ciernen cada vez más en Venezuela, en medio de una agobiante crisis económica que golpea con ferocidad al pueblo. Todo en un cuadro donde las propias política tomadas por el gobierno, partidos oficialistas y su burocracia sindical, no han hecho más que fortalecer las iniciativas de la derecha y el imperialismo mientras aceleran su propia debacle, con el agravante de que arrastran consigo a un pueblo que continúa soportando todo el peso de la crisis económica, dejándole a merced de la reacción.

No hay espacio para desarrollar aquí, pero es claro que frente a los planes de la derecha tanto en lo político (revocatorio, enmienda) como en lo económico con sus propuestas de “ajuste puro y duro”, así como a las políticas del gobierno con sus ajustes y contra los capitalistas, hay que oponer un plan de lucha obrero y popular.