Trabajadores de Endesa se encierran en la sede de la empresa en Barcelona por la defensa de sus derechos y el desbloqueo del convenio.

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57
Miércoles 23 de octubre de 2019
La plantilla junto a sus delegados sindicales y las secciones sindicales de CCOO, UGT y el Sindicato Independiente de la Energía (SIE) han ocupado el vestíbulo de la sede de la empresa en Barcelona y han colocado tiendas de campaña con la intención de mantener dicha ocupación el tiempo que sea necesario, dando así continuidad a otras acciones similares en el resto del Estado.
El motivo de tales acciones es presionar a la empresa para conseguir el desbloqueo en la negociación del convenio después de más de dos años de desacuerdos sin ningún tipo de avance.
No solo no hay avance, sino que la empresa pretende tomar medidas que afectan negativamente a la plantilla con recortes en derechos y condiciones económicas que llevarían a un aumento de la precariedad.
Según afirman los representantes de los trabajadores, la empresa pretende mantener bloqueado el convenio hasta que los trabajadores no acepten reducir a 3.500 Kwh la tarifa eléctrica para activos y pasivos, es decir la parte que cobran como salario en especies a través de descuentos en la factura de energía, que actualmente está en 15.000Kwh, además de acabar con todo tipo de beneficios sociales de trabajadores subrogados procedentes de otras empresas fusionadas con Endesa.
Por otra parte los jubilados de Endesa que mantenían esas retribuciones en especias, han dejado de percibirlas desde este mes octubre, algo que a muchos se les había asegurado de por vida, lo que supone que este colectivo compuesto de muchos miles de personas mayores perderán lo que consideran un derecho adquirido con la consiguiente pérdida de poder adquisitivo. Hay que tener en cuenta que muchos de estos pensionistas tienen retribuciones de 600€ y este recorte les puede suponer una pérdida de 100€ mensualmente.
Ahora este colectivo que llaman pasivo se moviliza con acciones en la calle, concentraciones en Barcelona y entrevistas con los distintos ayuntamientos. El 23 de octubre realizarán una asamblea donde se propondrán las acciones a seguir en los próximos días.
Hace aproximadamente 12 años hubo un intento de llevar a cabo una Oferta de Pública Adquisición (OPA) sobre Endesa con una posible fusión de esta e Iberdrola que fue desestimada para no incurrir en la situación de monopolio, más tarde Catalana de Gas preparó otra oferta que también fue desestimada, para acabar aceptando la de Enel y Acciona como socio minoritario.
Más tarde Enel quedaría como único propietario absorbiendo otras empresas controladas por Endesa y a partir de ese momento es cuando los trabajadores empiezan a perder derechos adquiridos como es la subvención en sus facturas de luz. Beneficios sociales que pasan a transformarse en dividendos para los accionistas de Entel en Italia.
Todo este entramado de ingeniería financiera, de compras, adquisiciones, fusiones, tiene como único objetivo mantener los beneficios de inversores a los que no les tiembla el pulso a la hora de cortar por lo sano con derechos laborales de plantillas en activo como de derechos conquistados por nuestros mayores y que ellos creían intocables.
Endesa no es un caso aislado. La pérdida de salario, de derechos y de estabilidad es la realidad para la mayoría de las personas ocupadas, es especial de las mujeres, la juventud y los inmigrantes. Las luchas aisladas de los dirigentes de los grandes sindicatos solo preparan nuevas derrotas. Solo la unidad entre los distintos sectores, trabajadores activos o pasivos como es el caso de los jubilados, o los estudiantes con un futuro laboral muy incierto y sobretodo precario, autónomos, externalizados, subrogados, etc todos hemos de salir a la calle y pelear por nuestros derechos conquistados y por conquistar. Por acabar con la precariedad laboral.
No hay sector que se libre. No hay derecho que no sea pisoteado. La maquinaria capitalista actúa como una apisonadora que tritura todo a su paso y solo puede salvarnos el tomar conciencia de ser una clase trabajadora unida y fuerte. El “Panrico somos todos” que acuñamos durante nuestra huelga, hace ahora 6 años, sigue más latente que nunca.