Entrevistamos a Romina Molina, docente cordobesa despedida de una escuela católica por llevar el pañuelo verde a favor de la legalización del aborto.
Martes 2 de octubre de 2018 20:27
Romina Molina es docente de Historia de nivel medio y se organiza en la agrupación Docentes D-Base, impulsada por el PTS e independientes. El último día de clases antes de las vacaciones de invierno fue despedida del Instituto Santa Teresa de Jesús, una escuela católica de Córdoba capital por haber utilizado el pañuelo verde atado en su mochila. Su caso no fue el único; en decenas de instituciones educativas, confesionales o no, se produjeron hechos de persecución ideológica a docentes y estudiantes por apoyar el derecho elemental de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.
LID: Contanos cómo fue tu despido.
Después de lograr la media sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo el 13 de junio, la escuela reforzó su posición “pro vida” y a principios de julio me echan. Siempre adujeron que era una restructuración, pero fui la única docente cesanteada. A partir de mi caso se contactó otra docente de Villa Cura Brochero, Florencia, que había sido despedida de un colegio católico en mayo por abrir el debate que pedían los y las estudiantes sobre el aborto. Pero son muchos más los casos de docentes y estudiantes en todo el país que sufrieron persecución, sanciones, hostigamiento en esos meses de debate intenso. En una audiencia pública que organizamos junto a la legisladora Laura Vilches hubo testimonios que daban cuenta que las autoridades de las escuelas obligaban a ir a misas “por las dos vidas”, organizaban charlas llenas de mentiras sobre el aborto y hasta revisaban redes sociales de docentes y estudiantes.
LID: Uno de los argumentos de la Iglesia durante el debate del aborto fue que hacía falta más educación sexual para que las mujeres no llegaran a la instancia del aborto.
Sí, ese fue uno de los caballitos de batalla de quienes hablaron en el Congreso en contra de la ley, porque había un movimiento enorme en las calles y el debate había llegado a todos los sectores, entonces tenían que decir algo por la positiva. Por supuesto que los obispos salieron a decir cosas nefastas, como igualar la legalización del aborto con la dictadura. Pero después de que 38 senadores y senadoras ratificaron la clandestinidad del aborto, se vio la verdadera cara de los “pro vida”, que empezaron una campaña contra la modificación de la Ley de Educación Sexual Integral. De pedir educación sexual pasaron a decir “con mis hijos no te metas” y a hablar de “ideología de género”. Para la Iglesia, “educación sexual” es decirle a los chicos que la homosexualidad es una enfermedad, como en la charla que organizaron las autoridades del colegio con el Portal de Belén el año pasado, cuando una alumna mía estaba eligiendo una identidad de género distinta a la biológica. Eso es ideología, una ideología retrógrada, desfasada y ofensiva. En ese momento yo defendí a mi alumna del hostigamiento de las autoridades, ahí empezó la persecución en mi contra.
Por eso fui a la audiencia que organizaron en Buenos Aires Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra con otras diputadas y distintas organizaciones para discutir los proyectos de separación de la Iglesia del Estado. Y desde Docentes D-Base estamos haciendo una campaña en las escuelas, en las calles y en las redes con el lema “que la Iglesia no se meta”, porque la Iglesia no tiene por qué meterse en la educación, en los derechos laborales ni en la sexualidad de las personas.
LID: Este sábado hay Encuentros Anticapitalistas en todo el país organizados por el PTS, Pan y Rosas, el Movimiento de Agrupaciones Clasistas y la red de agrupaciones estudiantiles En Clave Roja. ¿Por qué opinás que hay que ir?
La experiencia que tuve este año, con la lucha por el derecho al aborto y contra la injerencia de la Iglesia en las escuelas me hizo dar cuenta de que los enemigos que tenemos las mujeres, las trabajadoras, las jóvenes, son muy poderosos. El gobierno nacional, junto con los gobernadores provinciales y bajo las órdenes del FMI están desatando un saqueo enorme contra el pueblo trabajador con la inflación, los tarifazos, el recorte en el presupuesto, el aumento de la deuda. Las centrales sindicales le allanan el camino firmando las paritarias a la baja, canalizando la bronca con paros sin movilización y llamando a “votar bien” el año que viene. La Iglesia, por ejemplo, no sólo actúa públicamente contra los derechos de las mujeres y la disidencia sexual. Cuando la crisis económica y política empieza a apretar, también se pone a disposición de los gobiernos y las empresas para canalizar la bronca, como pretendieron hacer en Astilleros Río Santiago.
Tenemos que ser miles para enfrentarlos, y discutir un plan que esté a la altura del ataque a nuestros derechos y nuestras condiciones de vida. Tenemos que poner en pie una gran fuerza social que se prepare para darles un gran golpe, para evitar que se vote el presupuesto de miseria, para dejar de pagar la deuda, para separar la Iglesia del Estado, para conquistar la implementación efectiva de la Educación Sexual Integral. Todo esto se podría debatir en una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la que podamos reorganizar el país en beneficio del pueblo trabajador, para que la crisis la paguen los ajustadores.
Invitamos a todos y todas a dar esta pelea y a sumarse al Encuentro Anticapitalista este sábado 6 de octubre a las 15:30 en el auditorio de Luz y Fuerza, Deán Funes 672.