El estudio, realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, abarcó distintas aristas relacionadas con el proceso electoral abierto actualmente.
Fernando Jiménez Trabajador patrimonial y columnista de La Izquierda Diario Cultura
Sábado 27 de marzo de 2021
Un nuevo estudio Celag fue publicado el pasado miércoles. En éste, nuevamente se dieron a conocer las paupérrimas cifras con que está gobernando Sebastián Piñera, que no ha podido remontar desde la revuelta de Octubre de 2019. En la encuesta, realizada a más de 2000 personas mayores de 18 años, distribuidas en 53 comunas a lo largo de Chile, un 72,1% respondió que tiene una imagen negativa del presidente. Considerando el pobre manejo que ha tenido la crisis sanitaria por parte de su gobierno, junto con los reiterados casos de corrupción en que se ve implicado, además de su criminal manejo de las manifestaciones; no sorprende que la imagen de Piñera se encuentre en el suelo, con bajas posibilidades de repunte.
El texto se concentra en el escenario electoral por el que pasa el país. Una de las preguntas fue qué sensación generaba el proceso de Convención Constitucional a la persona encuestada. Un 58,7% respondió “Ilusión”, mientras que un 16,8% respondió “decepción”. Al mismo tiempo, al preguntárseles qué ejes debería tener la nueva constitución, las cuatro primeras menciones de les encuestades fueron, en este orden, Salud, Educación, Pensiones y Vivienda. Cuando a les encuestades se les dió a elegir entre “Presidencialismo” y “Semi-presidencialismo”, un 50,3% votó por el segundo frente a 38,9% por la opción presidencialista.
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Si se atienden los resultados de la encuesta, se podría inferir que más de la mitad de la muestra encuestada tiene ilusiones con el proceso constituyente, posiblemente confiando en que por esta vía se podrán resolver demandas tan sentidas y tan mínimas como el derecho a una Salud, Educación, Pensiones y Vivienda dignas. Sin embargo, en esta democracia, dichas demandas son imposibles de lograr sin chocar directamente con los intereses de los grandes empresarios. Los verdaderos dueños del Estado.
El actual proceso constituyente está profundamente viciado, contando con cerrojos y contracerrojos que impiden una verdadera transformación de la sociedad. El quórum de ⅔, la imposibilidad de influir en los tratados internacionales, la prohibición de voto a menores de 18 años, son algunos de los candados que el gobierno impuso al proceso al momento de firmar el “Acuerdo por la Paz”. Dejando en claro que en esta democracia heredada de la dictadura, sólo se benefician unos pocos.