El rechazo hacia el régimen y sus instituciones del orden persiste de acuerdo a la última encuesta Mori-Fiel, donde la rabia y el malestar del pueblo trabajador escala frente a la desafección del gobierno de Piñera frente a las exigencias de millones.
Miércoles 22 de enero de 2020
Estamos frente a un abismante rechazo al régimen de los poderosos. Así lo reafirmó la última encuesta Mori-Fiel, donde se expresa un profundo repudio a las instituciones de la sociedad civil, partiendo por la democracia, donde si bien un 68% de los encuestados la apoya, tan sólo un 15% se encuentra satisfecho con ella. En este mismo aspecto un 16% estuvo de acuerdo con el ítem que señala que “en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede se preferible que uno democrático”.
Por su parte las constantes acciones de hipocresía y abusos por parte de las autoridades y representantes del Estado empresarial, también vienen mermando la credibilidad del régimen, donde un abismante 90% de las personas encuestadas manifiesta “no haber igualdad ante la ley”.
Y en lo que refiere al mandato de Piñera, resulta aún más alarmante por su lapidaria apreciación frente a la ciudadanía, donde un 83% manifiesta que se gobierna para ”los grupos poderosos en su propio beneficio”.
Por último, en lo que refiere a las manifestaciones y la reacción de las fuerzas represivas del Estado, existe una importante aprobación a distintas formas de protesta, desde tocar cacerolas con un 84%, a participar de las manifestaciones un 81%, y pasando incluso por cortes de tránsito con un 48%, e incluso barricadas con un 34%.
En un aspecto relacionado a este último, se muestra el claro rechazo al actuar de Carabineros, donde la aprobación más alta en medidas represivas corresponde al “uso de carro lanza aguas” con un 29%, mientras se evidencia una ínfima aprobación al “lanzar lacrimógenas” (12%), “apalear y golpear manifestantes” (6%), y “disparar perdigones” (3%).
Crisis absoluta del régimen y sus instituciones frente a un amplio rechazo
Está más que claro, hay un profundo repudio al régimen y sus instituciones, donde los más de 30 años de una “democracia” a medida de los grandes empresarios y sus familias, generó un gran estallido social que el gobierno de Sebastián Piñera aún no sabe cómo apaciguar, claro está, si no es con más represión y el plebiscito constituyente como vía de descompresión de la movilización social.
La juventud que saltó los torniquetes lo demostró, y así también amplios sectores de masas. Trabajadores y trabajadoras, artistas, otakus, k-popers, no hubo sector del pueblo trabajador que no se manifestara en contra de la intransigencia y prepotencia del gobierno, de la mano de las sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos por parte de Carabineros, con más de una veintena de asesinados, y centenares de personas que sufrieron la mutilación de sus ojos.
Y aunque sectores de la izquierda como el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA), estén volcando al plebiscito constituyente del 26 de Abril, el cual ha impactado en la confianza sobre un sector de masas importantes, la realidad misma muestra que lo que impera es el rayado de cancha del gobierno, que ya parte con una irrisoria aprobación de 2/3 del quórum, frene al documento constitucional redactado. Esto sin mencionar que es sin la participación de jóvenes mayores de 14 años, sin disponibilidad de propaganda por parte del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) para "organizaciones sociales", entre otros aspectos.
Es por tanto que resulta fundamental la coordinación y organización en asambleas que permitan articular la gran fuerza que aún permanece en las calles, y que se niega a claudicar frente a los ataques del gobierno, y el momento de reflujo actual donde el gobierno buscara toda artimaña habida y por haber para sepultar el ímpetu del conjunto del pueblo trabajador y en especial, el de la juventud.
Resulta más que nunca necesaria una Asamblea Constituyente realmente Libre y Soberana, que permita cuestionar las bases estructurales del régimen heredado de la dictadura, que han significado grito y plata para los Luksic, los Angelini, los Matte, los Piñera. Esto a costa de la miseria que viven las grandes mayorías, como son las pensiones de hambre, una educación para ricos, y una salud que se cae a pedazos.
¡No queremos mover el cerco de lo posible! ¡Queremos derribar toda la herencia de Pinochet!