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Jalisco. Enrique Alfaro oferta mano de obra barata durante su gira a Silicon Valley

La visita del gobernador de Jalisco a Silicon Valley, California, “trae buenas noticias”, anuncian inversiones por 222 millones de dólares y la creación de más de 4 mil empleos, aproximadamente, la mitad “bien pagados”. ¿Es esto lo que necesitamos los trabajadores en Jalisco?

Miércoles 13 de marzo de 2019

La primera gira del gobernador de Jalisco a Silicon Valley, California, fue referida la semana pasada como “un gran éxito” por Enrique Alfaro y su gabinete. Dicen que lograron comprometer a un sector del empresariado más poderoso de Silicon Valley a invertir 222 millones de dólares en la industria tecnológica. No pudiera haber mejor noticia para el pueblo jalisciense que esta “gran inversión” por parte de tan importantes multinacionales…, ¿o sí?

Silicon Valley (Valle del Silicio) es una región al sur de la Bahía de San Francisco, California, que concentra a las mayores corporaciones de tecnología a nivel mundial.

Alfaro y su equipo se reunieron con los CEO’s de las empresas Sanmina, Oracle, HP, Flex, IBM, Jábil, Google, Intel…, un total de 27 empresas, principalmente de tecnología. El objetivo de la gira fue presentar a los integrantes del nuevo Gobierno, que los representantes de las multinacionales se queden tranquilos pues sus inversiones estarán bien protegidas por el Gobierno de Movimiento Ciudadano (MC).

Enrique Alfaro escribió en su blog a su regreso de la gira. Mencionó “si ya nos conocían como el Silicón Valley de México, ahora nos toca probar que estamos a la altura del título”.

Por su parte, Daniel Curiel, coordinador saliente de Consejo de Cámaras Industriales, dijo que el viaje de Alfaro y su equipo era para atraer inversiones a Jalisco y dejar claro que en la entidad no existían riesgos de paros laborales como los que hubo en Matamoros.

Inversiones millonarias, ¿beneficio para todos?

Llama la atención que la gira del nuevo Gobierno priorizó reuniones con las empresas que peores condiciones ofrecen a los trabajadores de Jalisco: las electrónicas Jabil, Sanmina, IBM, Flex, entre otras.

Según el informe presentado por Alfaro y su equipo, con dichas empresas se concretó el acuerdo de nuevas inversiones, además de la continuidad de su permanencia en el estado.

Esto quiere decir que las pésimas condiciones de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras de la industria electrónica en Jalisco no son prioridad para el nuevo Gobierno.

La promesa de nuevas inversiones y continuidad de permanencia de estas empresas significaría también el mantenimiento de los salarios de miseria (por lo regular no llega a 200 pesos diarios), los atropellos a los derechos y la inestabilidad laboral de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras, debido a la subcontratación.

Si las empresas quieren permanecer en la entidad es por las inigualables condiciones que han garantizado el gobierno y sus políticos, al servicio de las grandes fortunas.

Sus ganancias son extraordinarias: la industria electrónica aporta el 52.1 por ciento del total de las exportaciones de Jalisco. Tan solo en el primer bimestre de 2018 se registraron ocho mil 070 millones de dólares de ganancias.

Además de esto, las protestas, como dice Curiel, son mínimas gracias al control de la patronal, a los sindicatos que responden a los intereses de las empresas y no de sus trabajadores, quienes han colaborado a garantizar la “paz laboral” que necesitan las multinacionales.

Las vidas obreras valen más que sus inversiones y ganancias

Los y las trabajadoras de Jalisco y del país no podemos esperar nada bueno de los gobernantes al servicio de los empresarios. Van al extranjero, como Enrique Alfaro, a promocionar la mano de obra barata y las condiciones más favorables para que las empresas vengan a enriquecerse.

Contrario a lo que quiere el representante de los empresarios, Daniel Curiel, los trabajadores debemos aprender de la impresionante rebelión de las maquiladoras en Matamoros, quienes, recuperando los métodos de lucha históricos de nuestra clase, es decir, el paro y la huelga, arrebataron a la patronal el aumento del 20% salarial y bono de 32 mil pesos anuales.

Los empresarios temen que la chispa de Matamoros llegue a otras regiones del país y que el conjunto de la clase se rebele. Temen que nos levantemos contra las condiciones que nos han impuesto a través de años de relativa paz social, bajo el cobijo de las burocracias sindicales y la complicidad de los gobiernos en turno.

Seremos los trabajadores y trabajadoras organizados en torno a mejorar nuestras condiciones de vida, -recuperando nuestros sindicatos y los métodos de lucha de nuestra clase-, quienes podremos arrebatar a las patronales explotadoras lo que por derecho nos corresponde, como ya lo comenzaron a hacer las maquilas en Matamoros, los trabajadores universitarios y de la educación.

Solo con esta perspectiva y la organización democrática de todos y todas las trabajadoras, con independencia de los partidos al servicio de la patronal, podremos imponer las verdaderas demandas de nuestra clase y con esto dejar bien claro que nuestras vidas valen más que sus inversiones y sus ganancias.