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Red Internacional
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Actualidad. Enrique Peña Nieto promueve a Ochoa Reza como nuevo presidente del PRI

Las elecciones internas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) serán el 16 de julio. Se perfila como candidato único Enrique Ochoa Reza.

Raúl Dosta

Raúl Dosta @raul_dosta

Viernes 8 de julio de 2016

Después de haber lanzado el nuevo incremento a las tarifas eléctricas, Ochoa Reza fue designado como candidato a presidir el PRI.

Con esa política de alza de precios intentó apoyar a su jefe Enrique Peña Nieto, para compensar la caída de la economía nacional por la vía de un aumento coercionado del consumo interno.

Un aumento que para los privilegiados industriales apenas si llegará al 2.5 %. Mientras que el 7% aplicado a los comercios abrirá la puerta para que incrementen los precios de artículos de consumo. Y la consecuencia será que el 98% de la población lo pagará.

La promoción de Ochoa Reza, protegido de Videgaray, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, es un intento de frenar la crisis interna que se ha ido desarrollando en el PRI. Un partido convulsionado luego de la renuncia de Beltrones como resultado de la caída electoral del 5 de junio, la cual fue también acelerada por el mismo Videgaray.

Según distintos dirigentes priistas, fue el secretario de Hacienda quien recortó drásticamente las partidas presupuestales que normalmente se derivan a los gastos de campaña priistas, dejando a cientos de "mapaches" sin chamba y los que quedaron, sin dinero suficiente para repartir dádivas a cambio de votos.

La jugada fue perfecta para los tecnócratas ligados al Grupo Atlacomulco, aún a costa de que esto perjudicó al PRI en las elecciones. Beltrones quedó como responsable de la derrota.

El descontento de Beltrones se desató en un par de duros enfrentamientos en las oficinas de la Presidencia. Después de éstos, sin el apoyo de la máxima figura política del país, no le quedó más que renunciar.

Este descontento permeó hacia abajo, a las estructuras partidarias, con muestras de desaprobación hacia los funcionarios peñanietistas. Carolina Monroy del Mazo, al frente coyunturalmente del partido, fue incapaz de contenerlas y organizar una elección interna del nuevo líder. Apareció entonces el método del dedazo para imponer un tecnócrata en la cúpula del partido.

A su vez, Ochoa Reza es cuestionado dentro del PRI por haber negado su militancia partidaria en 2010, cuando compareció ante la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados como aspirante a Consejero General del entonces Instituto Federal Electoral (IFE). Y ahora, ante la posibilidad de liderar al tricolor, sacó a relucir su carnet partidario.

Peña Nieto apuesta a una generación más joven para que su partido trate de capear el temporal abierto por las sucesivas crisis de su gobierno: Ayotzinapa, escándalos de corrupción, elecciones, y últimamente la “insurgencia” magisterial contra la reforma educativa.