El costoso saldo por las desapariciones de los 43 normalistas de Ayotzinapa, se muestra en términos electorales para el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que pierde Guerrero entre el descrédito y con un gobierno que deja tras de sí huellas de sangre, presos políticos y desapariciones forzadas.

Sandra Romero México | @tklibera
Martes 9 de junio de 2015
Al candidato del Partido de la Revolución Institucional (PRI) Héctor Astudillo Flores, según el resultado del PREP del Instituto Nacional Electoral, contabilizó 419,318 votos a su favor, sumados a los votos obtenidos en alianza con el Partido Verde Ecologista. Con un margen de más de 62 mil sobre Beatriz Mojica Morga, candidata de la alianza PRD-PT, lo cual lo coloca en ventaja para la gubernatura de Guerrero.
Tanto Astudillo como Mojica, se declararon ganadores inicialmente, pero el PRD ha perdido. Su responsabilidad por las desapariciones de los normalistas de Ayotzinapa, hoy le cobra factura.
Los crímenes contra los estudiantes provocaron el rechazo de miles de personas al PRD y también por esta causa y por la forma como ha manejado el gobierno los hechos, Guerrero concentró parte del cuestionamiento de legitimidad al proceso electoral, como se expresó en muchas otras partes del país.
Así terminan 10 años de gobiernos perredistas en Guerrero, que iniciaron con la llegada en 2005 de Zeferino Torreblanca, acusado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de criminalizar la lucha social. Luego llegó Ángel Aguirre Rivero, quien renunció por los crímenes de Iguala, pero ya tenía escándalos por tráfico de influencias y represión. Y hoy concluye el gobierno con la suplencia de Rogelio Ortega, aliado al gobierno federal en la entrada de 20 mil federales y militares al estado para garantizar esta jornada electoral.
En tercer lugar quedó el Partido Acción Nacional (PAN), con Jorge Camacho y la sorpresa fueron los alrededor de 41 mil votos que alcanza Morena, la nueva oposición en el Congreso del Estado.
Municipios claves del estado quedaron en manos del PRI, como Iguala, donde gobernó José Luis Abarca y ocurrió la masacre de los normalistas el 26 de septiembre, Acapulco, Ayutla, Chilapa y la capital Chilpancingo. Mientras el PRD sólo queda con tres: Pungarabato, Zihuatanejo y Tlapa.
Las elecciones transcurrieron con algunas acciones de boicot, el cerco militar y policial en Tixtla y una brutal represión en Tlapa donde la policía asesino a un joven egresado de la Universidad Pedagógica Nacional y el ejército ingresó a los domicilios donde había pobladores heridos refugiados.
También se registró una gran cantidad de votos nulos, más de los que obtuvieron algunos partidos pequeños en el estado, 58,323 que representan el 5.42% de los votantes que participaron.
Nada bueno vendrá con el PRI en Guerrero
“Bienestar colectivo”, “unidad contra la pobreza, la corrupción y la impunidad” es el discurso del PRI en el estado, pero no es lo que podemos esperar de Astudillo Flores.
Fue coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto y su gobierno seguramente será de continuidad con la aplicación de los planes del gobierno en todo el país, como el avance de las reformas estructurales, donde la imposición de la reforma magisterial ha sido la constante en el estado.
Seguramente también las reformas avanzarán sobre la gran fuente de recursos naturales y energéticos que ya son despojados junto con las tierras.
En cuanto a derechos humanos, ha sido el gobierno de Peña el que junto al PRD envió a miles de efectivos de la Gendarmería Nacional al estado para imponer el fin de las protestas junto con la versión oficial sobre la desaparición de los 43 estudiantes.
Además el PRI ha demostrado una actitud indolente para encarar el tema del feminicidio en los estados donde ha gobernado, como en el Estado de México, donde Peña siendo gobernador, se negó a emitir la alerta de género y minimizó las cifras de asesinatos de mujeres.