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Red Internacional
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Política. Entre el laberinto opositor y el kirchnerismo sciolizado

Las elecciones en Mendoza y Santa Fe vuelven a evidenciar debilidades en la oposición patronal, muestran un corrimiento hacia Scioli en el FpV y la continuidad de la izquierda como fuerza política nacional.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Martes 21 de abril de 2015

Boinas blancas y globos amarillos

En Mendoza, la UCR –con apoyo del PRO y el FR- se alzó con un triunfo importante, alcanzando casi un 45% de los votos a gobernador. El FpV sumaba, entre sus 3 candidatos, un 40%. El FIT se ubicó como tercera fuerza, con 7.09 % con el 95% de las mesas escrutadas.

Santa Fe fue para el PRO, con un triunfo del misógino Miguel Del Sel que, con el 32% a gobernador, superó por poco al Frente Cívico y Social. La caída de esta fuerza fue el dato notorio de la jornada. El mismo PS que había ganado en el 2007 con un 52% y en el 2011 con el 39%, este domingo apenas sumaba el 31,8%. El FIT, que hacía una buena elección, denunciaba importantes irregularidades en el escrutinio.

El laberinto opositor

Cuando faltan menos de dos meses para el cierre de las listas nacionales, la interna de la oposición patronal sigue sin resolverse. El domingo Macri no pudo estar en Mendoza por pedido expreso de la UCR. El periodista Carlos Pagni señala que el massismo –que también apoyó a Cornejo- lo vetó. “Si va Macri, Massa también” fue el mensaje. Esta suerte de extorsión terminó dando lugar a una foto del radicalismo “puro”, donde aún a pesar de la Convención de Gualeguaychú, conviven una ala massista y los macristas, ambos limitándose a cada paso. Así, el triunfo de Macri, que podría haber sido por partida doble, terminó restringido a Santa Fe.

Estas tensiones evidencian el límite de la alianza PRO-UCR para ubicarse como oposición patronal al kirchnerismo. Una de sus debilidades, no precisamente la menor, reside en la estratégica provincia de Buenos Aires. Allí, donde se concentra el 38% del padrón nacional, Massa obtuvo casi 4millones de votos del 2013, un millón más que el FpV. Desde esa fortaleza territorial intenta imponer condiciones.
La idea de una PASO general que unifique los votos de toda la oposición y resuelva estas internas, surge de esta debilidad compartida. Massa y Clarín son sus principales voceros. Por el momento, el laberinto sigue sin salida.

El kirchnerismo insípido o la sciolización del FpV

Los resultados del FpV mueven el amperímetro interno. Los cruces por el éxito o el fracaso florecen. El kirchnerismo paladar negro presenta a los ganadores como quienes supieron aprovechar la imagen de la presidenta.

El sociólogo oficialista Artemio López aconseja que, en las campañas a futuro, los candidatos se “peguen” a la figura presidencial que sigue fuerte. Incluso presenta el acercamiento entre Scioli y CFK como resultado del reconocimiento de esa fortaleza por parte del ex motonauta. Esencialmente, la buena imagen de la presidenta está basada en la estabilidad, siempre relativa, de la situación económica.

¿Qué es el kirchnerismo hoy? Se lo podría definir como un combo que integra un festival de anuncios para el consumo, un discurso llamando al equilibrio social y moderación completa en cuanto a medidas políticas. Su última “epopeya”, la creación de Ferrocarriles Argentinos, fue votada a dos manos por el PRO y el Frente Renovador.

Después de los pactos con la Iglesia y negociar una tregua con la casta judicial, la mimetización entre sciolismo y kirchnerismo no debería sorprender. Es esta la forma en la que avanza la resolución de esa interna, mediante el corrimiento político hacia el centro, tanto de Scioli como del kirchnerismo “duro”.

Lo que une Salta con las elecciones de este domingo es el fortalecimiento de la figura de Scioli. Urtubey, Bermejo y Perotti son “del palo” del ex motonauta y, más allá de los resultados, se está produciendo en avance en el rearmado nacional del peronismo, bajo otro discurso político, claramente más moderado.

La izquierda como fuerza nacional

Las elecciones de este domingo, sumadas a las de Salta, confirman la continuidad del Frente de Izquierda como fuerza política con extensión nacional. Fuerza que disputa una relación con franjas amplias, aunque aún minoritarias, de la clase trabajadora y la juventud.

Su crecimiento expresa, entre otras tendencias, la crisis de amplios sectores progresistas que se identificaron con el kirchnerismo en sus inicios. Hoy, ante la creciente hegemonía sciolista en el FpV, ven con enorme simpatía a la izquierda trotskista. De allí el conjunto de los mecanismos puestos en movimiento en Mendoza para debilitar su elección.

Pero ese intento fracasó y ahora el FIT se prepara en esa provincia, hacia las elecciones generales de junio, para aumentar su caudal electoral y seguir profundizando sus vínculos con la juventud, los trabajadores y las mujeres que luchan por sus derechos.


                 

Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

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