Aunque por diferentes motivos, ni la burocracia de CCOO, ni la izquierda sindical de la CUT y la CGT entre otros, apoyan la convocatoria de huelga general gallega convocada por la CIG (Confederación Intersindical Gallega) para el 19 de Junio. Luchamos contra estas posiciones por la unidad de las filas en la clase trabajadora.

Jacobo A. García @Jacobscarface
Viernes 1ro de junio de 2018
La falta de apoyo de CCOO, un hecho esperable
El 22 de Mayo CCOO Galicia realizó un congreso en Santiago de Compostela donde mil delegados se reunieron con el objetivo de discutir sobre como “disputar con fuerza y unidad la mejora de los salarios y de la calidad del empleo». Ese mismo día, Ramón Sarmiento, secretario general de CCOO en Galicia, realizaba una entrevista en la “Voz de Galicia”, donde manifestó el rechazo a la huelga general y demostró una vez más, la política anti-obrera y burocrática de este sindicato.
El secretario general de CCOO defendía la necesidad de la “unidad sindical”, criticó la “atomización de convenios” y defendió su unificación. Una propuesta que pudiera ser progresiva, si la intención de este sindicato fuera la de dar una gran batalla para aumentar los salarios de toda la clase trabajadora y unificar sus luchas. Algo que es evidente que no es así. Y es que a continuación Sarmiento argumentaba sobre los motivos de no apoyar la huelga general que “el proceso de movilización que necesita este país tiene que hacerse con un amplio consenso, no solo sindical” o que “en el ámbito autonómico no nos encaja”.
Por otra parte, planteó la subida salarial con respecto al IPC (Índice de Precios de Consumo), a todas luces insuficiente si no se recupera todo el poder adquisitivo perdido durante la crisis, mediante un plan de “movilización” que evite todo conflicto serio y llegue a acuerdos con la patronal. Así, el secretario general de CCOO Galicia tiene el valor de afirmar cosas como esta: “Los intereses de Galicia tienen que quedar al margen de la confrontación sindical y, por supuesto, de la confrontación política”. También parece que para comisiones, “Necesitamos una patronal fuerte… Hace falta una competencia leal entre empresas».
Esta visión donde los intereses de los capitalistas y los trabajadores se pueden conciliar sin conflicto, porque “los empresarios pueden mantener sus ganancias” subiendo los salarios en épocas de crecimiento económica es falsa. Además, sabemos bien que enmascara una complicidad manifiesta de la burocracia sindical traidora, que firmó las dos reformas laborales, y lleva 6 años sin convocar una huelga general. Burocracia que constituye uno de los pilares que han sostenido el recorte de derechos sociales y libertades, así como la pérdida de buena parte del salario de la clase trabajadora.
El sectarismo y la falta de visión del sindicalismo alternativo gallego
Por otra parte, el 24 de mayo, gran parte del sindicalismo alternativo gallego emitió un comunicado conjunto rechazando participar de la convocatoria de huelga general. Este comunicado fue firmado por la CGT, CUT (Central Unitaria de Traballadores), STEGA, Sindicato Ferroviario, Sindicato de elevación y SAGAP (Sanitarios Galegos Públicos). Sus motivos, pobres y con un mensaje claramente derrotista al conjunto de la clase trabajadora gallega, y del conjunto del Estado español.
En primer lugar, afirman que están de acuerdo en la necesidad de una huelga general, para luego decir que la convocatoria de la CIG no puede ser definida como tal, si no como una simple “movilización”, porque se convocó en solitario, y por tanto sería un “instrumento de unas siglas”. Podemos estar más o menos de acuerdo con la consideración de que esta convocatoria de huelga es burocrática, ya que no se decidió en asambleas por centro de trabajo, ni se consensuó con otros sindicatos. Pero consideramos que nunca se debe boicotear una huelga general.
Por otra parte, plantean que “las condiciones subjetiva [...] requieren el esfuerzo pedagógico que difícilmente pueden darse convocando durante el 1 de mayo para el 19 de Junio”. Parece entonces que 49 días no son suficientes para convencer a la clase trabajadora gallega de que secunde el paro para mejorar sus condiciones laborales y de vida. De hecho, para ellos esta huelga es “antisindical” por estar “mal convocada”.
Una visión que contrasta con la más evidente realidad. El paro del 8 de Marzo llevó a cientos de miles de mujeres (y hombres solidarios) a las calles, y eso que sólo la CGT había apoyado una huelga real de 24 horas. Entonces, todo el resto del sindicalismo había preferido llamar a un paro de 2 horas, porque no existían las “condiciones subjetivas”. También se contaron por decenas de miles los pensionistas que salieron a la calle, incluso con una división sindical evidente impuesta por las direcciones sindicales que no fueron capaces de hacer movilizaciones conjuntas. La huelga en la Justicia ha dado tres meses de lucha, y todavía no ha terminado el conflicto; y existen cientos de conflictos en toda Galicia actualmente. La clase obrera sí que está dispuesta a luchar.
Finalmente rechazan participar en la convocatoria, aunque dicen que tampoco trabajarán “en su contra”. Afirman que el camino es la unión de las luchas y la lucha contra el capitalismo y patriarcado, contra los “réditos particulares”. No podemos ver más que confusión en estas palabras. La mayor expresión de la “unión de las luchas” es la huelga general, y su expresión prolongada y más radical, la huelga general política indefinida, hasta la caída del gobierno. No estamos todavía en esta situación, pero pareciera que el sindicalismo alternativo está más cómodo con la verborrea combativa que con enfrentarse a la realidad y a las circunstancias concretas, para preparar a la clase trabajadora para las grandes batallas que están por venir.
Su argumentación no resiste el menor análisis. Es una vergüenza que aquellos que pretenden luchar contra la burocracia sindical de CCOO y UGT, acaben por ser partícipes de un boicot a la primera huelga general en Galicia desde hace 6 años. Es un ejemplo claro de profecía auto-cumplida. Tanto CCOO, como la izquierda sindical asumen que la convocatoria será un fracaso, y no “podrá parar el país”, porque no contará con el apoyo del resto de sindicatos excepto de la CIG, y por ello no podrá parar los sectores estratégicos de la producción. Pero son estos mismos sindicatos los que se niegan a trabajar por ella, demostrando una mediocridad sin precedentes.
Es necesaria la solidaridad estudiantil y de todos los sectores oprimidos
Nosotros sí que creemos que las condiciones objetivas y subjetivas son suficientes para una huelga general en Galicia. La bajada del poder adquisitivo de los trabajadores durante la crisis, las altas cotas de paro y emigración, sobre todo en las mujeres y la juventud, la precariedad laboral que se lleva 4 veces más vidas que en comunidades como Madrid, las dos reformas laborales, la ley Mordaza, o la Lei de Depredación de Galiza, que destruyen nuestro medio natural y el desarrollo económico, etc. Sobran motivos. También tenemos claro que la clase trabajadora ha mostrado su firme voluntad de lucha. Incluso con las cientos de traiciones de la burocracia sindical, la pasividad de los principales partidos políticos de izquierda, y la atomización y precariedad laboral que hace más difícil su organización.
Consideramos que esta convocatoria debiera ser apoyada por el resto de sindicatos y haberse expandido a nivel estatal. Una situación que sería deseable, en plena crisis de gobierno, y que daría a la clase trabajadora y el conjunto de los sectores oprimidos del Estado una oportunidad para mostrar fuerza y alcanzar sus demandas. Somos conscientes de que ha habido una falta de voluntad negociadora por parte de la CIG, que fuera de que haya manifestado públicamente el deseo de que se produjera esta extensión, no ha hecho todo lo que tenía en su mano para que fuera así. Pero lo cierto es que la CIG ha convocado a una huelga general y la burocracia de CCOO, así como el sindicalismo alternativo la están boicoteando.
Es más, pensamos que tenemos la obligación de trabajar por la expansión de la huelga general a los estudiantes y la juventud en su conjunto. Desde la Agrupación Contracorrente Galiza, recién formada después de la unión con otras organizaciones del resto del Estado español, no desaprovecharemos nuestra primera gran batalla. Aunque consideramos que la convocatoria no es plenamente democrática, al no contar con el acuerdo previo de otras organizaciones sindicales o sociales, sí que la consideramos un acierto, así como un instrumento válido para preparar a la clase trabajadora para las duras batallas por sus derechos y libertades. Desde las páginas de Izquierda Diario llevamos mucho tiempo defendiendo la necesidad de una huelga general en todo el Estado, así que no podemos hacer otra cosa que no sea apoyar esta convocatoria.
¡Obreros y estudiantes, unidos y adelante!
¡Contra el patriarcado y el capital, huelga general!

Jacobo A. García
Vigo