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Red Internacional
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Grecia. Entre la “troika” y las promesas electorales

Luego del apriete alemán que sugirió a Grecia un plebiscito para aprobar o rechazar las reformas, el gobierno descartó por el momento la opción y optó por un “esfuerzo” final que le permita un acuerdo con los acreedores a fin de mes.

Jueves 14 de mayo de 2015

El Gobierno de Syriza descartó ayer precipitarse a un plebiscito para propiciar el apoyo público a reformas en convenios colectivos, sueldos mínimos y jubilaciones que exige la troika, optando en su lugar por hacer un “esfuerzo” final para lograr un compromiso con sus acreedores a fines de mes.

El primer ministro, Alexis Tsipras y su ministro de finanzas, Yanis Varoufakis, que insiste en que “Grecia siempre cumplirá sus obligaciones con sus acreedores”, cuentan con cada vez menos dinero y opciones, cuestión que es aprovechada por la troika para desatar todo tipo de presiones, aprietes y trampas. Tsipras tenía previsto presidir el miércoles su tercera reunión de gabinete en cuatro días para buscar una salida a las complicadas conversaciones con sus acreedores/extorsionadores, que se niegan a entregar más ayuda si las reformas propuestas por el gobierno griego no les parecen suficientes.

A la presión general se agregan las siempre listas calificadoras que adicionando más presión al Gobierno, oportunamente publicaron datos ayer mostrando que el país volvió a la recesión en el primer trimestre, retornando a la situación que arrastra durante seis años.

Como no podía ser de otro modo los “neutrales” analistas culparon de la contracción de un 0,2 por ciento en la economía helena sobre todo al golpe a la “confianza” y la demanda que está suponiendo la situación.

Por ahora, el Ejecutivo asegura que su objetivo sigue siendo llegar a un acuerdo con los acreedores internacionales en vez de recurrir a un referendo o adelantar las elecciones.

En una reunión del gabinete celebrada el martes, Atenas reiteró sus esperanzas de sellar un acuerdo a fines de mes, cuando podría quedarse sin dinero si no llegan nuevos fondos.

"Estamos trabajando en favor de un compromiso honorable", dijo el ministro del Interior, Nikos Voutsis, al canal Mega TV. "Un recurso inmediato a un referendo o a elecciones no está en nuestro planes ahora mismo".

La trampa del plebiscito

Las especulaciones acerca de un plebiscito vienen creciendo. Aunque inicialmente la idea fue lanzada por el gobierno griego, hace unos días Alemania la está utilizando como un nuevo mecanismo de extorsión sugiriendo que Grecia podría necesitar celebrar uno para aprobar el conjunto de las reformas económicas en que insisten sus acreedores. Sin duda se trata de una trampa porque es sabido que mientras la gran mayoría de los trabajadores y el pueblo pobre de Grecia, no acuerda con las reformas en cuestión, también es mayoritariamente favorable a permanecer en el euro. Por lo tanto frente a una falsa opción de este tipo podría ganar el pánico a quedar fuera del euro. Aunque no parece estar en la agenda inmediata, el propio gobierno de Syriza, podría eventualmente apelar a este engaño para salir de la encerrona entre sus promesas electorales, su absoluta disposición a pagar y el apriete de los acreedores.

Por ahora el gobierno de Tsipras que en lo que va del año devolvió puntualmente todas las deudas, y entre otras cosas accedió a varias privatizaciones y a una reforma del IVA que el comisario europeo Pierre Moscovici felicitó y dijo que no hay que subestimar, no acepta ceder a las exigencias de recortes adicionales en las pensiones y reformas laborales que faciliten el despido, medidas que, significarían cruzar la “línea roja” de sus promesas electorales.

En un adelanto de la resistencia que enfrentará Tsipras si hace más concesiones, el sindicato PAME (ligado a partido comunista griego KKE) pidió a los sindicatos que se manifiesten el 11 de junio y preparen una huelga en contra de cualquier medida nueva que se acepte como parte de un acuerdo con los acreedores.

El Ejecutivo heleno asegura que no traspasará sus "líneas rojas", pero que está haciendo todo lo posible para alcanzar un acuerdo y pidió a sus prestamistas que hagan también su parte.

"Estamos acelerando, estamos haciendo todo lo que se acordó", afirmó Nikos Pappas, un asesor de Tsipras, en la emisora Sto Kokkino. "Trabajaremos con la misma vigilancia y determinación para completar este acuerdo a pesar de los que quieren minarlo".

No obstante, los países de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) acusan a Atenas de “tácticas dilatorias” y de no mostrar “compromiso suficiente” con las reformas.

Mientras tanto Grecia afrontó esta semana un pago de 750 millones de euros al FMI vaciando sus reservas en el organismo para evitar tocar sus exhaustas arcas.
Los datos presupuestarios del Gobierno mostraron también que en pos de ahorrar dinero para pagos presentes y futuros, el gasto público se redujo en 2.000 millones de euros, comparado con el objetivo previsto para los cuatro primeros meses del año.

Fuente: Reuters / Redacción: LID