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Tribuna Abierta. Entrevista a la realizadora de “Territorio Minado”: Documental sobre los mineros del carbón en Coahuila

“También con la esperanza de que el propio proceso de filmación dentro de la comunidad genere movimiento” dice la realizadora Berenice Fernández sobre el documental que retrata la súper explotación laboral y las precarias condiciones de vida de los mineros del carbón.

Viernes 2 de septiembre de 2016

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La Izquierda Diario (LID): Este documental es tu proyecto de tesis de maestría en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, ¿Por qué hacer un documental como Territorio Minado?

Berenice Fernández (BF): En general me gusta el cine, pero de hace unos años para acá me he enfocado en el documental. Desde que decidí que me gustaba hacer cine documental, lo he pensado como una herramienta para presentar situaciones injustas o problemáticas de distintos tipos.

Partiendo de eso y de un viaje que hice a Coahuila en dónde conocí a algunos mineros y a una defensora de Derechos Humanos, me impresioné mucho de lo que contaban y me pareció importante que más personas lo vieran. Siento que es una experiencia más fuerte ver directamente a los trabajadores y su situación, creo que el cine tiene ese poder, que aporta eso, más que tal vez un artículo, que puede impresionar, pero ver a las personas directamente, dónde viven y sus condiciones, genera un impacto más fuerte.

Me pareció que ese tema estaba olvidado, la minería atrae atención, pero más por las minas a cielo abierto en otros lugares como las de Carlos Slim, las minas de carbón no tienen atención casi en ningún lugar y por ello me pareció muy importante atraer la atención hacia allá y que algo se pueda hacer. Para que sea conocido, que no sea algo olvidado.

LID: ¿Qué descubriste sobre la realidad del trabajo en las minas de carbón, en este caso en Coahuila?

BF: Lo que más me indignó es la planeación que hay entre el gobierno y las empresas para que no haya otra opción laboral en la zona.
Porque de alguna forma a los carboneros, que son los que directamente sacan el carbón de la mina y tienen el puesto más riesgoso y “mejor pagado”, los convencen de que es la mejor forma de salir adelante, pero realmente es la única, ganando un sueldo un poco por encima del mínimo, pero el riesgo que implica es demasiado. Para ser minero no te piden nada, puedes no haber estudiado ni lo más básico, en cambio otras opciones de trabajo que son muy pocas, como maquilas, te piden certificado de bachillerato o de secundaria que muchísimos no tienen y no les queda de otra más que ir a la mina. Existe una especie de planeación para evitar que haya otras fuentes de trabajo, los propios mineros te lo dicen, preferirían que hubiera más fábricas, pero ellos mismos asumen que si existieran, nadie querría ser minero.

Eso en primer lugar, en términos de salarios, el promedio del sueldo que les pagan es de $70 la tonelada de carbón que sacan, un minero muy experimentado saca 5 toneladas al día, pero no es común, generalmente son 3 toneladas por día y el precio en que la venden las minas de tamaño mediano y los pozos es de alrededor de $1000, les roban a los mineros $930.
Además las condiciones de trabajo en las minas son horribles, yo bajé a una mina que se supone cuenta con todas las condiciones de seguridad y por ello pude grabar, pero es de miedo, la bajada es muy empinada, solo hay una cuerda para sostenerte y los rieles del carro que saca el carbón, pero los mineros nos contaron que sufren accidentes y caídas casi a diario.

El equipo que les dan esta viejo, descompuesto, los mineros tienen que hacer arreglos como se les ocurre para que funcione a medias, eso sucede en las minas más “decentes”, hay pozos que no tienen ni ventilación, con riesgos como que el gas asociado se pueda acumular. La situación laboral es pésima, los mineros viven muy precariamente, no es una vida digna.

LID: ¿Existe algún mecanismo de protección de sus derechos o condiciones laborales?

BF: Del sindicato todos tienen una mala imagen. En Cloete, dónde yo grabé no existe sección del sindicato, pero los mineros van de un lugar a otro, platiqué con mineros de otros poblados que han estado sindicalizados y se han salido porque dicen que no sirve de nada, el sindicato en este caso es aliado de las empresas al 100%.

Pero desde hace algunos años para acá que está Cristina Auerbach junto a la organización Familia Pasta de Conchos trabajando en la zona, lograron que la Secretaría del Trabajo la reconociera como inspectora y se dedican a investigar las minas y pozos clandestinos y que no tienen las condiciones de seguridad mínimas, pero es una tarea muy complicada. Las empresas y las autoridades la odian, la han calumniado, obstaculizan su labor y es típico que cuando se clausura una mina, está abierta a los 2 días, es imposible detenerlo y mantener vigiladas todas las minas.

Incluso al inicio los mineros estaban descontentos, no estaban de acuerdo en que se inspeccionaran las minas y las clausuraran por más mal que estuvieran, pero con el tiempo son los mineros quienes anónimamente le escriben y denuncian las malas condiciones de trabajo y seguridad de sus minas. Son ellos quienes ya denuncian a sus centros de trabajo.

LID: ¿Cómo se combinan la explotación laboral con la expoliación de los recursos naturales según tu experiencia y cómo afecta las condiciones de vida de la comunidad?

BF:
Está estrechamente relacionada, los pueblos están sufriendo la apertura de minas a cielo abierto en medio de los mismos, hay muchas minas alejadas de las poblaciones que en teoría es lo correcto, pero es cada vez más común y son muchas las minas que abren cerca de las casas y no sólo minas, sino también pozos, que son más pequeños y caben hasta en un patio.
La gente comienza a protestar contra esta situación, en el pueblo dónde grabé por ejemplo, la comunidad lleva 10 años protestando, paran las máquinas, intentan parar los tajos (a cielo abierto), pero es una guerra completamente desigual. La meta del gobierno es desplazarlos, les ofrecen dinero por sus casas, pero cantidades mínimas como $30 mil pesos, es decir nada y la mayoría no se quiere ir porque ha vivido ahí toda su vida.

Los pueblos, como en el caso de Cloete parecen zona de guerra, con cráteres inmensos que literalmente se encuentran en medio de las casas y son muy peligrosos. Destruyeron ya un río de los existentes en el pueblo y los que quedan están en riesgo, a pesar de su importancia para la región cuando en época de calor las temperaturas alcanzan los 48°.
El polvo que expulsan en los pueblos las llamadas revolturas es otro problema, son los lugares dónde mezclan el carbón de las diferentes calidades que existen y generan grandes nubes de polvo de carbón que la gente respira, les causa alergias y afectaciones a las vías respiratorias.

No existe prevención frente a los riesgos para la salud que genera la minería, ni para el trabajador ni para su familia o la comunidad. Los mineros ni siquiera tienen seguro, prácticamente en ningún centro de trabajo tienen seguro social, el patrón prefiere pagar atención médica privada en caso de algunos accidentes que tener asegurados a todos los trabajadores. Lo que vi mucho fue a mineros que tienen extremidades, brazos y piernas destruidos, inutilizados por accidentes. Uno de los mineros que conocí por ejemplo quedó paralítico después de que le cayó una pared de roca en la espalda. Son personas que ya no pueden ser carboneros, algunos consiguen trabajo en el exterior de la mina como paleros y otras labores más sencillas, pero peor pagadas todavía.

Además la gran mayoría de los mineros sabe que tiene dañados los pulmones y realmente la expectativa de vida no es alta. Muchos de los mineros mueren en accidentes, lo tienen asumido muy claramente, entienden que lo más probable es que van a morir en la mina y así lo dicen. La mayoría sufre más afectaciones por accidentes que por el daño a los pulmones aunque es constante porque todos tienen accidentes antes de llegar a la vejez. La atención médica es inexistente además, en Cloete no existe ni siquiera una clínica.

LID: ¿Cuándo comenzaste el proyecto, cual fue el proceso de realización y que dificultades encontraste para llevarlo a cabo?

BF: El proyecto lo inicié hace 2 años, cuando comencé la maestría. He hecho tres viajes de rodaje, solo me falta uno para el que estoy recolectando dinero, ya que concluí la maestría y no tengo el apoyo económico de la beca.
El rodaje lo hemos hecho básicamente entre 2 personas, el fotógrafo y yo como directora y sonidista. Recientemente un par de personas más me ayudan con la producción, pero ha sido todo independiente.

Lo importante es el apoyo que he recibido del pueblo dónde grabo, los considero más que amigos, me han facilitado el rodaje, nos han hospedado y han apoyado incluso como asistentes de cámara, como asistentes de dirección. Esto lo ha hecho más fácil y también más lindo, me han permitido captarlos muy de cerca.

Fondos casi no ha habido, lo financié yo con dinero de mi beca de maestría, una fundación alemana financió un viaje y renta de equipo, pero estando ahí se ahorra mucho por el apoyo del pueblo, nos apoyan con alojamiento y comida. Esto abarata las cosas, pero ahora estamos realizando una campaña de crowdfunding (financiamiento colectivo) a través de Fondeadora, porque es un proyecto con una temática difícil que no se presta a recibir apoyo de instituciones. El IMCINE por ejemplo, es complicado, amafiado y no es una opción viable. Estamos apelando por eso a la gente a la que le interese el proyecto a que done a partir de $100 y hacia adelante. Justamente estamos consiguiendo el dinero para hacer el último viaje para rodar.

Las campañas de crowdfunding parten de que los primeros en apoyar son amigos y familiares, pero si hay gente que no conozco que ha apoyado, que ha donado dinero al proyecto y me parece una buena señal, falta todavía para llegar a la meta, pero quedan aún tres semanas para conseguirlo.

LID: Comentabas que no es tu primer documental ¿Es tu intención continuar realizando documentales? ¿Qué papel pueden jugar?

BF: Si, estudié comunicación pero siempre enfocándome en el cine y al mismo tiempo estudié diplomados en cine, siempre ha sido mi intención hacer cine, principalmente documentales y quiero seguir haciéndolo.

Considero que los documentales históricamente y hasta hoy han servido principalmente para denunciar, espero que sirva para que las personas a las que llegue el tema se sacudan, se indignen y hagan algo al respecto, apoyen a los mineros frente a su situación. Sobre todo en un país como este dónde el cerco mediático es súper fuerte, creo que el documental puede acercar este tipo de realidades a más personas.

También con la esperanza de que el propio proceso de filmación dentro de la comunidad genere movimiento, el recibimiento no es pasivo, porque primero que nada el documental planeamos proyectarlo en toda la región carbonífera, se busca generar algo allá, tal vez al verse identificados con esas historias los mineros decidan tomar medidas respecto a su situación, que encuentren un apoyo amplio que los motive a organizarse, porque es una región muy olvidada y muchas personas sienten que no pueden hacer nada ellas solas.

Por eso sería muy importante que si a alguien le interesa el proyecto, apoye fondeándolo y también difundiéndolo.

Puedes apoyar para que se concluya el proyecto, aportando económicamente a través de la página de Fondeadora en el siguiene link: https://fondeadora.com/projects/territorio-minado

Agregamos el link al video para apoyar al documental:
https://vimeo.com/178563229#_=_