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Red Internacional
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LA DERECHA PELUDA. ¿Es Fernando Iglesias un hombre golpeador?

“Misógino” y “gorila” fueron las respuestas más suaves que recibió el discípulo de Lilita Carrió al escribir en Twitter que la sociedad argentina es como una “mujer golpeada”. Fanático macrista que busca hacer méritos para recibir algún cargo.

Daniel Satur

Daniel Satur @saturnetroc

Sábado 19 de diciembre de 2015

El exdiputado de la Coalición Cívica, periodista y profesor universitario está desesperado por promocionar su nuevo libro, titulado Es el peronismo, estúpido. Cuándo, cómo y por qué se jodió la Argentina. Y parece que no le alcanza con babearse en público elogiando a cuatro manos al gobierno de Mauricio Macri.

Por eso recurre a pequeñas “bombas” discursivas, a modo de invitaciones para a ser escupido e insultado, y así ver si consigue vender algún ejemplar más.

Que Iglesias es un gorila de largo pelaje no es novedad. Quien lo escuche en sus intervenciones televisivas o lo lea sus artículos enseguida se da cuenta del odio que le tiene a todo lo que huela a popular. En ese sentido, el peronismo y todos las expresiones burguesas que se han presentado en la historia latinoamericana como “nacionales y populares” le resultan de particular interés. Su nuevo libro no es más que una consecuencia impresa de años de brabuconadas gorilas.

Tan es así que para él el peronismo, no sólo como expresión política sino sobre todo como movimiento de masas, “jodió” más a la sociedad argentina que todas las dictaduras cívico-militares juntas.

“Mujer golpeada”

Pero el costado que quizás menos se le conocía a Iglesias era el misógino y machista. Hasta este miércoles, cuando cerca del mediodía se despachó con una frase más que provocadora.

Obviamente desató una catarata de reacciones. Y lejos de contentarse con un solo tuit reaccionario se dedicó a responder con frases peores a cada insulto merecido que recibía.

Alguien le dijo con ironía “te vas superando día a día. No saben llevar lo de ser ’sociedad mujer golpeada’, este marido te faja menos que el anterior”. Y él respondió defendiendo a Macri.

En otro tuit le respondieron siguiendo con la comparación. “En tal caso y de ser así, haría bien.¿Qué pretenderías de una mujer golpeada?¿Que confíe porque sí? Tus metáforas son pobres...”. Y él respondió con más misoginia.

La calentura no se hizo esperar. “Infeliz, o sea que una mujer golpeada deberá serlo siempre? mirá cómo resultaste ser un machista de mierda. Cobarde”, disparó otro seguidor. Y él respondió gorilamente.

Alguien, con tono comprensivo, le preguntó “¿es necesario utilizar una patología como insulto? Más allá de diferencias, creo que no es justificable”. Y él respondió hundiendo sus patas un poco más en el barro ideológico.

Levantando una justificada temperatura desde otra cuenta le respondieron “o sea que la mujer después de golpeada se convierte en una hincha pelotas. Misoginia, machismo, ignorancia”. Y él, obviamente, respondió con más misoginia y machismo.

Y como para cerrar el muestrario, una respuesta llena de ironía y más provocación a quien le dijo que “igualar esa situación drámatica a una supuesta falta de tolerancia política, me parece un espanto”.

El “psicópata” y sus víctimas

Fernando Iglesias recomendó a sus seguidores que lean un texto del psiquiatra argentino Hugo Marietan. El artículo en cuestión se refiere a la relación que se establece entre una persona psicópata y sus diferentes tipos de “víctimas”, entre las cuáles está el “complementario”, que vendría a ser aquella persona (por lo general neurótica) que se deja dominar, humillar y oprimir por el psicópata a cambio de cierta satisfacción o “disfrute secreto”.

La astuta operación de Iglesias es considerar a la sociedad argentina (prescindiendo, antes que nada, de su división objetiva en clases sociales) como un único cuerpo, con una “psiquis” individualizada y con conductas perfectamente analizables desde la psiquiatría. Uniendo esa idea con su odio gorila al peronismo, el escritor armó la metáfora de la “mujer golpeada”. Según su particular argumentación la sociedad argentina hoy ya no sufre al psicópata golpeador (el gobierno peronista-kirchnerista). Es más, cambió de pareja (el gobierno macrista). Pero su neurosis la hace querer que el golpeador vuelva y por eso le hace la vida imposible a su nuevo hombre, al punto de no dejarlo dormir.

Por un lado, considerar neurótica a la mujer que padece una situación de dominación y opresión machista que deriva en golpes y, muchas veces, en la misma muerte; no sólo es una expresión misógina sino un desinterés absoluto por la realidad que se vive en Argentina, donde muere al menos una mujer cada 30 horas a manos de maridos, novios, exparejas y hasta padres que, en su mayoría, una vez cometido el crimen gozan de la más absoluto impunidad.

Por otro lado, igualar a la sociedad como un todo, sin explotadores ni explotados, sin minorías parásitas que viven a sus anchas a costa de la sangre, el sudor y las lágrimas de las mayorías trabajadoras; es propio de un pensamiento ultraliberal que ubica a cada individuo como hacedor y responsable exclusivo de su ascenso o descenso social, eximiendo de culpas a los capitalistas, a sus brazos políticos y a sus fuerzas represivas.

Es el capitalismo, estúpido

Iglesias intenta ubicar al peronismo (incluyendo a su versión kirchnerista) en el lugar de “macho” que busca satisfacer sus necesidades psicópatas dándole palos a la sociedad (que encima se deja amasijar); y no en el lugar de una variante política del nacionalismo burgués al servicio de las mismas clases dominantes que él defiende.

El deseo de este intelectual macrista es que nadie crea realmente que el peronismo es lo que es: una organización político-institucional formada desde las entrañas del poder para garantizar la dominación capitalista a base de conseciones más o menos importantes a las masas y del disciplinamiento político del movimiento obrero. Realmente, poco serio el discípulo de Carrió.

Esta semana Iglesias escribió también que “algo se está gestando en Sudamérica, lo siento al respirar. Sin personalidades, sin armas ni color; es como un sentimiento, es como un nuevo sol (…) Ojalá que el sol de la única democracia verdadera, la republicana, alumbre a nuestras sociedades y nuestros gobernantes”.

Sin eufemismos, el periodista saluda con emoción casi orgásmica las medidas que el gobierno viene tomando en materia económica, tales como la transferencia de ingresos a las grandes corporaciones agrícolas vía la quita de retenciones o la brutal devaluación producida esta jueves a partir del levantamiento del cepo cambiario. Una política de ajuste que, más temprano que tarde, se convertirá en un ataque fenomenal al bolsillo de los trabajadores.

Sin dudas está esperando que Macri, Vidal o algún ministro lo lea atentamente y, por fin, le proponga una secretaría en el área de Cultura, Educación o Derechos Humanos. O bien alguna bonita embajada en Europa. O a lo sumo algún título de agregado cultural, de esos que nunca sobran.

Mientras tanto, sigue “pegando” a diestra y siniestra creyendo que con sus golpes bajos llegará un poco más lejos que sus miserias. Quizás realmente esté haciendo méritos para una futura función pública en el elenco de CEOs y egresados de la UCA. “Dios dirá”...


Daniel Satur

Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc

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