El gobierno federal ha anunciado el nuevo Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2022, donde se le destina un aumento al sector educativo de nada más y nada menos que del 4.4%.

Emilia Macías @EmiliaMacas1
Martes 21 de septiembre de 2021
En los últimos años, la educación pública ha colgado de un hilo. En 2021 hemos visto cómo el magisterio ha sido uno de los sectores afectados por los recortes presupuestales en materia educativa, pues ha recibido el recorte más drástico en los últimos 16 años. Las escuelas normales del país recibieron sólo el 5% de lo que habían recibido antes, mientras que el programa de capacitación para docentes obtuvo 45% menos recursos.
Ahora, el gobierno federal ha dicho que, para garantizar la gratuidad de la enseñanza, este año se otorgarán más recursos para las diferentes universidades del país con el propósito de diversificar la oferta educativa y ampliar los espacios escolares.
Pero eso no se ha pensado a lo largo de la pandemia, pues miles de jóvenes han dejado los estudios por la crisis económica y sanitaria mundial y no ha habido respuesta por parte del gobierno. En el ciclo 2020-2021, ingresó a la enseñanza superior sólo el 63.6% de las personas egresadas de la media superior. La matrícula escolarizada y mixta fue del 30.8% de la población de 18 a 23 años y sumándole les alumnes de la modalidad no escolarizada tan sólo se eleva al 42%.
Para el próximo año, la SEP solicitó un incremento en términos reales al presupuesto educativo, y para las instituciones federales de educación superior aumentará a 96 mil 585.2 millones de pesos -4.4% más con respecto a 2021-, según establece el Presupuesto de Egresos de la Federación que la Secretaría de Hacienda entregó a la Cámara de Diputados.
Asimismo, en el PPE 2022, se advierte que, aunque el presupuesto solicitado para mejorar la infraestructura escolar tendría un incremento del 9% con respecto al 2021, sólo aumentará el 4%.
Estos recursos se concentran en cinco programas: la Escuela es Nuestra, Mantenimiento de Infraestructura, Programa Nacional de Reconstrucción, Proyectos de infraestructura física educativa y el Programa de mantenimiento e infraestructura física educativa.
En la distribución del presupuesto de las universidades, podemos encontrar que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recibirá el 46% del monto total, seguido del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que obtendrá el 19%, mientras que la Universidad Autónoma de México (UAM) tendrá el 8%.
¿Por qué este aumento no es suficiente?
Desde antes de la pandemia, las condiciones en las que estudiaban niños, niñas y jóvenes de escuelas públicas no eran las mejores. En muchas entidades del país, pero sobre todo en el Valle de México, el desabasto y la escasez del agua ha ido escalando. Si esto era un problema urgente y grave antes de la pandemia, ahora es desastroso, ¿cómo podrán mantener un protocolo de higiene si ni siquiera con agua cuentan?
Por otro lado, todavía hay escuelas que sufrieron algún daño durante el sismo del 19 de septiembre del 2017 y no han sido intervenidas. Muchísimas escuelas no cuentan con la infraestructura necesaria para su funcionamiento; no cuentan con suficientes aulas, equipo mobiliario, espacios deportivos, energía eléctrica, bibliotecas, laboratorios, etcétera.
Para un mejor desempeño, es necesario un ambiente más agradable para alumnes y docentes.
A pesar de que el regreso a clases presenciales -después de 16 meses en la modalidad en línea- está luchando por convertirse en la “nueva normalidad”, continuará un modelo híbrido para evitar conglomeraciones. Pero no todos y todas las estudiantes cuentan con una computadora, un celular o una tableta para tomar las clases; incluso, muchos y muchas no tienen espacios óptimos. Nada garantiza que, para el próximo año, con el paupérrimo aumento presupuestal, las universidades, preparatorias y primarias se encarguen de que todes cuenten con el material necesario.
Por otro lado, el transporte para todos y todas las estudiantes tampoco está garantizado. Además de lo insuficientes que son los protocolos sanitarios en las escuelas, para que permitan la sana distancia entre estudiantes, las deficiencias del transporte publico implican hacinamiento para alumnos y docentes en sus traslados, no mantiene ese protocolo y por tanto se mantienen como focos de contagio.
Sumado a esto, de acuerdo con el Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales (CMEES), del total de las escuelas básicas el 45% no cuenta con drenaje, 20% no tiene agua potable, 5% no está conectada a una red eléctrica, 63% no tiene internet, 31% tiene daño estructural en sus instalaciones, 76.5% no tiene biblioteca y el 33.4% no tiene instalaciones adecuadas para llevar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por eso, nuevamente recalcamos que, el 4.4% del aumento presupuestal no alcanzará para resolver todos estos problemas que lleva arrastrando la educación, y que en plena pandemia se vuelven aun más complejos.
¿Y a qué se le destina más presupuesto?
Mientras que la educación obtiene el aumento ya mencionado, el presidente propuso que para 2022, se incremente el 60% del presupuesto para los recursos de seguridad comandada y controlada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Para el fortalecimiento, la consolidación y operación de la Guardia Nacional, se destinarán 64 mil 878 millones 449 mil 331 pesos, por lo tanto 66.6% más que el 2021. Es inconcebible.
Mientras las universidades se niegan a abrir plazas para docentes, se contemplan 38 mil 734 nuevas plazas para la GN. Mientras despiden a profesorxs, recortan salarios, empeoran las condiciones de trabajo, la SEDENA prevé 14 mil nuevos puestos para el siguiente año respecto a los que tiene actualmente. Mientras a miles de jóvenes se les arrebata el derecho a estudiar, las fuerzas armadas que sólo defiende los intereses de los empresarios y políticos, que criminaliza a la juventud, que oprime, golpea, viola y agrede a nuestros y nuestras hermanas migrantes, cada vez es fortalecida mas por un gobierno que dice pensar por el pueblo pobre y trabajador.
Basta ya de hacer a un lado la educación. Es un derecho, no un privilegio
Desde la Agrupación Juvenil Anticapitalista, consideramos que es vital que mediante la organización de jóvenes, estudiantes, profesores y profesoras de todos los niveles, trabajadores y trabajadoras universitarias, conquistemos un presupuesto que realmente alcance para garantizar el derecho a la educación para todes.
Esto será posible si tomamos las escuelas en nuestras manos. Sólo quienes trabajamos y estudiamos en estos espacios sabemos qué es lo que necesitan tanto nuestras infraestructuras así como la población universitaria; no una dirección burocrática que se lleva la mayor parte de los fondos en sueldos extravagantes, bonos elevados, y que además, hacen gastos innecesarios.
Te puede interesar: UNAM: profesores de asignatura con sueldos y tratos indignantes, pero lujos para la burocracia
Te puede interesar: UNAM: profesores de asignatura con sueldos y tratos indignantes, pero lujos para la burocracia
No necesitamos militares en las calles y fronteras; tampoco continuar pagando la fraudulenta deuda externa ni la construcción de megaproyectos ecocidas. Necesitamos agua, electricidad, bibliotecas en nuestras escuelas; salarios dignos para cada trabajador y trabajadora del sector educativo; condiciones dignas para clases presenciales, pero también en línea.
Forjemos una juventud que, en alianza con la clase trabajadora, defienda el derecho a la educación publica y gratuita y al servicio de las grandes mayorías.