En un nuevo escándalo que salpica a la Iglesia católica, se conoció un informe que confirma al menos 3.677 abusos sexuales desde 1946 en Alemania.

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1
Miércoles 12 de septiembre de 2018 18:03
La Iglesia católica no para de sumar escándalos relacionados con casos de abuso sexual y pedofilia. La crisis, que ahora llegó desde Alemania, golpea con fuerza a la institución eclesiástica cuya política histórica fue negar los casos y encubrir a los abusadores, abriendo todo tipo de internas en los pasillos vaticanos.
Un informe reservado elaborado por encargo de la Conferencia Episcopal alemana documenta un total de 3.677 casos de abusos sexuales, cometidos por 1.670 religiosos católicos desde 1946 hasta 2014, según revela hoy la edición digital del semanario "Der Spiegel".
Para dos tercios de las víctimas, los ejecutores de los abusos eran sus confesores o curas con los que mantenían algún tipo de vínculo religioso
De acuerdo con el semanario, que se remite a la documentación recabada por expertos de las Universidades de Mannheim, Heidelberg y Giessen, este tipo de situaciones son un "problema masivo" en el seno de la Iglesia católica y persisten en la actualidad.
Aproximadamente la mitad de las víctimas de esos abusos eran menores de 13 años y en uno de cada seis casos se trató de "alguna forma de violación", según cita la publicación.
Según las revelaciones de "Der Spiegel", los expertos de las universidades han examinado alrededor de 38.000 actas y material procedente de las 27 diócesis alemanas.
En su mayoría se trata de material y actas internas que hasta ahora no había salido a la luz y que, según "Spiegel", eran "estrictamente confidenciales".
El informe parte de la base de que, junto a los casos documentados, existe una "cifra oscura" de muchas otras situaciones de abusos que no podrán investigarse, sea porque las actas fueron destruidas o por falta de testimonios.
La Conferencia Episcopal alemana encargó ese estudio a las Universidades a raíz del escándalo de los abusos sexuales que sacudió a la Iglesia católica alemana en 2010, lo que generó una crisis de credibilidad para el catolicismo alemán.
En marzo de 2011 la Iglesia católica ofreció pagar una indemnización de 5.000 euros a cada una de las víctimas de abusos sexuales, con posibilidad de aumentar esa cantidad para los casos más graves.
La difusión de esos contenidos por "Der Spiegel" fue criticada por el obispo Stephan Ackermann, coordinador de la Conferencia Episcopal para la investigación de abusos sexuales, quien lamentó que se hayan avanzado unas informaciones que son "confidenciales" y que hasta ahora no conocían ni siquiera los miembros de su institución.
El enojo de Ackermann se debe a que la Iglesia pretendía utilizar el informe para tratar de lavar su imagen, utilizando los datos a discreción, en medio de una ola internacional de denuncias por abusos en todo el mundo.
Hace tan solo una semana el fiscal de Nueva York abrió una investigación sobre las ocho diócesis católicas de ese Estado, pidiendo a los organismos religiosos que aporten los documentos de los que dispongan e información sobre los pagos realizados a posibles víctimas.
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A mediados de agosto el escándalo llegó desde Pensilvania donde la Corte local publicó 300 casos documentados de sacerdotes que abusaron de más de mil preadolescentes y adolescentes. El fiscal denunció el encubrimiento de la iglesia en Pensilvania y en el Vaticano.
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Junto con el informe de más de 1300 páginas con los terribles testimonios de las victimas, se publicó el "manual" que usaba la Iglesia para encubrir a los curas violadores. Se trata de un procedimiento de siete pasos que no se aplicó solo en Pensilvania, sino que es la forma en la que desde el Vaticano se actuó para todos los casos de abusos, encubriendo a los abusadores y negando el testimonio de las victimas.
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La revelación de este nuevo informe en Alemania no solo aumenta el escándalo internacional por la ola de denuncias relacionadas con casos de abuso sexual, sino que profundiza la guerra interna en el vaticano.
Ya a fines de agosto la interna se recalentó con la publicación de una carta del arzobispo Viganò, representante diplomático en Washington entre 2011 y 2016, en la que pedía la renuncia de Bergoglio. En la extensa carta Viganò acusaba al actual Papa de conocer desde junio de 2013 las denuncias de abusos sexuales que pesaban sobre el cardenal Theodore McCarrick y de haberlo encubierto durante años.
Viganò y el sector de la curia al que pertenece tienen relaciones con organizaciones de la extremaderecha estadounidense y se enfrentan con Bergoglio por disputas en las cuotas de poder y en última instancia por la conducción de la milenaria y reaccionaria institución.
Bergoglio trata de salir lo mejor parado posible de esta "guerra interna" con sectores ultraconservadores de la Iglesia. Sin embargo los escándalos por abuso que hoy salen a la luz alrededor del mundo, no hacen más que mostrar que unos y otros son parte del mismo entramado silenciado y justificado por cada uno de los estamentos de la jerarquía eclesiástica.
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Juan Andrés Gallardo
Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario