En su primer mandato, Sebastián Piñera comenzó solicitud para concesionar más de 800 m2 de playa del lago Caburga, en la cual se construyeron cancha de tenis y un gran quincho por sólo mencionar algunas de las construcciones que se hicieron en el espacio que dejó de ser de acceso público.
Martes 12 de febrero de 2019
La semana recién pasada, la prepotencia patronal de Matías Pérez Cruz o popularmente bautizado como el “el guatón de Gasco”, puso en la discusión publica sobre si en Chile existían playas, mares o lagos privados. Esto por que el presidente de la compañía de gas, expulsó de forma violenta -propia de patrón de fundo- a tres mujeres que pasaban la tarde en la orilla del lago Ranco, indicando “salgan de mi jardín”, con prepotencia agregó que "la gente llega y se me instala de mala manera, y yo les digo de buena manera, por favor me podrían dejar tranquilo con mi familia porque tengo lleno de invitados. Ustedes se me van” tras esto el empresario amenaza a las mujeres diciendo que, si no se retiran, el volverá a sacarlas “de manera no tan pacífica”.
Cómo se indicaba arriba, este hecho no pasó desapercibido y fue uno de los temas más discutidos y comentados, notas de prensa, memes y reacciones en redes sociales instalaron la discusión sobre los bienes nacionales de uso público. Incluso el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward salió a comentar el hecho, indicando una y otra vez que “en Chile no existen las playas privadas”, desmintiendo al pinochetista presidente de Gasco sobre la propiedad privada de la playa dónde se originó la polémica.
Las palabras decididas del ministro de Estado parece que tenían una letra chica, por que en Chile hasta el propio presidente de la republica cuenta con un bien nacional privatizado bajo concesión, según consigna un reportaje que salió este lunes en El Dinamo. La investigación da cuenta que Sebastián Piñera a menos de un año de su primer mandato, el 19 de abril de 2011 presentó una solicitud de concesión marítima en el “Sector Renahue Km. 2.4, Lago Caburgua” con el objeto de “dar apoyo náutico a una propiedad mediante la regularización y uso de mejoras fiscales consistentes en 2 rampas, un hangar, una cancha de tenis, un muro, acceso a la playa, vereda, terraza, una losa (con quincho) y muros, con una vigencia de 10 años”.
La Capitanía de Puerto Villarrica, fue una de las autoridades que dio luz verde a la concesión otorgada al millonario presidente, emitiendo dos informes técnicos que hicieron esto posible. Entre las razones que se detallan en el informe del anteproyecto -inserto dentro del reportaje- es que las obras propuestas por el solicitante realzarían el encanto natural del sector.
Ocupando todo el poder que le da ser la primera autoridad política del país y uno de los empresarios más poderosos, Piñera se hizo de 879,61 m2 de playa, incluye la cancha de tenis, el quincho y las diferentes construcciones instaladas entre las aguas mínimas y máximas.
El caso de Matías Pérez Cruz y del empresario presidente, son solo muestra de que en Chile hay un grupo minoritario -pero organizado- de sujetos que se hacen de todo lo que pueden. Son literalmente “los dueños del país”, los cuales poseen las playas, del mar y del agua, de los bosques y ríos, de las minas y riquezas naturales del país, pero esto no se dio de forma “natural” o a base esfuerzo, sino a punta de saqueo y la explotación, cómplices de la dictadura que los vistió como terratenientes de una constitución que los hizo poderosos.
Estos sujetos defenderán su aberración, justificando el derecho a la propiedad privada a todo costo, cargando sus barrigas llenas de codicia y explotación sobre los hombros de la clase trabajadora, la cual vive las miserias día con día, para que estos pocos capitalistas mantengan sus privilegios.
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