Hoy temprano comenzó la huelga de los trabajadores de Minera Escondida. Los buses subían vacíos, mientras cientos de trabajadores montan un campamento para una lucha que todos estiman extensa. Día de mensajes cruzados preparando la confrontación que comienza.
Jueves 9 de febrero de 2017
Los mensajes de los trabajadores: rayando la cancha
Mostrando su determinación, son cientos los trabajadores que desde temprano montaron un campamento con todas las necesidades para permanecer todo el tiempo necesario.
Mostrando su preparación, anuncian que con el fondo de huelga acumulado por meses, tienen capacidad para dos meses de huelga.
Mostrando su unidad, declaran que tanto “los de arriba” como los trabajadores de Puerto Coloso están unidos, que la votación favorable a la huelga del 99% incluyó trabajadores que estando de vacaciones fueron a emitir su sufragio.
Mostrando que es la empresa la que se niega a negociar condiciones dignas, establecen con claridad que “la justificación de los recursos no es, porque Minera Escondida con todo lo que produce tiene dinero, no es una cuestión de dinero, son las posturas que están muy cerrada”.
Buscando aliados, aclaran que al perder los trabajadores, pierden todos, porque “todo lo que ganan los trabajadores de la minería queda en nuestro país, los dineros quedan aquí y hacemos crecimiento, si nosotros vamos a perder, van a perder todos”.
Una alianza en la que se deja en claro que son dos clases que se enfrentan, como cuando afirmaron que "los capitalistas extranjeros dueños de Minera Escondida hayan privilegiado sus ansias de lucro antes que un acuerdo con sus trabajadores. Sabrán ahora ellos de que están hechos los mineros chilenos".
Así, con determinación, preparación, unidad, búsqueda de aliados, y poniendo sobre la mesa que son dos intereses que se enfrentan, los de los capitalistas (en este caso extranjeros) y los de los trabajadores, los huelguistas rayan la cancha.
Saben, también, que es una huelga testigo, la “madre de las huelgas”, por las negociaciones colectivas que se preparan este año, dentro de la minería, entre otras, las de Collahuasi, El teniente, Chuquicamata y El Salvador.
Los mensajes de la empresa y sus aliados
Por eso, la empresa y sus aliados se atrincheran.
Sus medios de prensa ya comienzan su campaña sucia, “informando” que los “mineros de Escondida son los mejores pagados del rubro. Al año reciben cerca de 100 millones de pesos (US$150.000)”.
Sus economistas ya comienzan una campaña alarmista, anunciando que la huelga podría impactar en una reducción de 1% del PIB del mes.
Sus aliados empresariales, comienzan sus chantajes: las empresas proveedoras de servicios, advierten de impactos en sus negocios, pudiendo afectar a sus trabajadores.
La empresa misma, realizó tres anuncios: el primero, que quiere 80 trabajadores para las “funciones críticas” (un adelanto de los “servicios mínimos”). El segundo, que no buscarán producir los primeros quince días, es decir, que no intentarán reemplazos. El tercero, mostrando la carta criminalizadora, que esperan sea “pacífica” (otro adelanto de las modificaciones al Código Laboral).
Una huelga más allá de lo económico
En esta primera disposición de fuerzas, ya se ve que es una huelga que trasciende la negociación salarial, con un potencial (que puede no desarrollarse) mayor.
Al rechazar los trabajadores la división entre unos de primera (los antiguos) y unos de segunda (los nuevos) que no podrían acceder a los mismos derechos, ya se delimitó que va más allá de la negociación salarial.
Lo mismo con la búsqueda de aliados de lado y lado, con la puesta a punto de campañas mediáticas y criminalizadoras, y, sobre todo, con la claridad que impactará en las próximas negociaciones colectivas sobrepasando las fronteras de la empresa para influir en las relaciones entre la clase empresarial y la clase trabajadora en su conjunto.