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Red Internacional
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Peru. Escuchando a Mr. Hagel

En Arequipa, Perú, se lleva a cabo entre el 12 y 14 de octubre la XI Conferencia de ministros de defensa de las Américas, con asistencia de 34 países del continente.

Miércoles 15 de octubre de 2014

Fotografía: EFE

El tema principal es el de la seguridad medioambiental ante el “cambio climático”. Pero si bien se insiste en que se debaten cinco ejes: “cooperación en capacidades de búsqueda y rescate, cooperación en sanidad militar, protección y defensa del medio ambiente, intercambio de experiencias sobre la participación de las FF.AA. en tareas de seguridad y coordinación de conferencias especializadas”; ocupan un gran lugar las políticas frente al narcotráfico y el terrorismo. Es decir, temas de la agenda que Washington impulsa en la región y con la que viene presionando para “ fortalecer” la “cooperación” en materia de defensa.

Con tal motivo, el secretario de Estado de defensa norteamericano, Chuck Hagel, se tomó tiempo entre sus múltiples tareas, como organizar los bombardeos contra el Estado Islámico en Irak y Siria y otras por el estilo, para una visita a la región. El avión de Mr. Hagel tocó tierra en Colombia y Chile antes de desembargcar en Arequipa.

Respaldando a Colombia

En Bogotá, Hagel se reunió con el presidente Santos. Al respecto, "Colombia continúa expandiendo su papel como un país exportador de seguridad en la región", apuntó el portavoz del Pentágono, contraalmirante John Kirby, quien además apúntó que "Estados Unidos continúa el apoyo a estos esfuerzos, así como a las operaciones internas contra la insurgencia de Colombia, mientras el gobierno busca un proceso de paz" con las FARC.

“En esta primera reunión le hicimos seguimiento a la conversación que yo tuve con el presidente Obama, hace dos días, sobre todo en lo concerniente a las relaciones con el Pentágono, los temas de apoyo al proceso de paz”, declaró Santos en el aeropuerto militar de Catam, en compañía de Hagel. Santos agregó que conversaron también sobre las futuras actuaciones de las Fuerzas Armadas de Colombia en misiones de "mantenimiento de la paz a nivel mundial".

Como es sabido, hace pocos días Obama se comunicó con Santos para reafirmar su apoyo a los diálogos con la guerrilla. Este llamado fue muy oportuno. En las últimas semanas hubo “crujidos” en las alturas políticas y militares del régimen colombiano, como los “chuzazos” (“pinchazos”) a las comuniacciones de personeros de la delegación negociadora gubernamental en La Habana, mientras que el gobierno decidió publicar los acuerdos provisionales alcanzados en algunos puntos con las FARC, para “disipar rumores” provenientes al parecer del uribismo.

El franco respaldo de Obama a Santos y la visita de Hagel, además de los dichos de Kirby, confirman el apoyo estadounidense a la política “de paz” del régimen colombiano. Ésta busca poner fin al histórico conflicto armado por la vía de los diálogos, es decir, por la combinación de presión militar y negociaciones para un desarme e incorporación a la vida política de la guerrilla, en el marco de acuerdos sobre diversos temas que “encuadren” esto en términos aceptables para el régimen.

Al mismo tiempo, ratifican el lugar que ocupa Colombia como aliado en los dispositivos y planes militares del Pentágono en el sur del continente.

De visita en Santiago

En Chile, Hagel se reunió con la presidenta Michelle Bachelet. Para la prensa, junto al ministro de Defensa de Chile, Jorge Burgos, declaró que "vamos a seguir siendo aliados de Chile para profundizar la cooperación en áreas de seguridad. Tenemos ante nosotros muchos de los mismos retos", y además, que el gobierno estadounidense "ha seguido a Chile desde hace muchos años: Tenemos 10 años con un tratado de libre comercio entre ambos países, lo cual es algo muy importante para ambos". No se olvidó de agradecer el papel de Chile como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, colaborando con su estrategia ante la actual crisis en Medio Oriente: "Chile ha ayudado mucho para unificar a la comunidad internacional contra EIIL en Irak y en Siria, agradecemos el liderazgo de Chile". Y además, reafirmó la ayuda del FBI en las investigaciones sobre los ataques explosivos en el metro de Santiago.

En Arequipa

En esta ciudad peruana, Hagel se encontró con el presidente Ollanta Humala. Luego habló ante la Conferencia señalando que “Como todos ustedes saben, hoy, en el Hemisferio Occidental, los más acuciantes desafíos de seguridad -desde el crimen organizado a espacios donde no llegan los estados- no respetan las fronteras nacionales. Tampoco lo hacen sus consecuencias, como la migración de menores sin compañía. Ninguna nación puede encarar estos desafíos sola. Debemos trabajr juntos para confrontarlos. Es por ello que es una buena nueva que muchas naciones en la región estén convirtiéndose en exportadores de seguridad -trabajando con sus vecinos para proveer entrenamiento, construir capacidades y llenar necesidades de seguridad urgentes”.

Y puso como “ejemplos” a: “Colombia, por ejemplo, ha entrenado miles de fuerzas de seguridad de más de una docena de países en la región, apoyándose en el éxito de su Centro Nacional de Entrenamiento en Tolemaida, que yo visité la semana pasada. Chile, donde yo estuve ayer, ha incluido unidades salvadoreñas, ecuatorianas y hondureñas en su batallón de pacificación que appoya la misión de estabilización de las Naciones Unidas en Haití”.

Se refirió luego a ejercicios combinados junto a Argentina, Brasil y otros países para ejecutar “misiones de paz, asistencia humanitaria y ayuda ante desastres”.

Para quienes le escuchaban, no debe haber pasada desapercibida la diplomática distinción entre los socios estrechos y ejemplares, con que Hagel parecía el publicista en términos de seguridad de la “Alianza del Pacífico” (que precisamente integran Chile, Perú y Colombia, junto a México); frente a aquellos otros países latinoamericanos con los que si bien son numerosos los puntos de contacto y colaboración entre el Pentágono y las respectivas FF.AA., los acuerdos militares son más bien limitados, por ejemplo, a los marcos d ellas Naciones Unidas.

De hecho, está presente la tensión entre los dos polos que cruzan la región: Alineamiento más estrecho con el imperialismo, como se ubican los países de la “Alianza del Pacífico” y varios estados centroamericanos; o estrategias de regateo frente a la presión norteamericana, en nombre de un orden más “multilateral”, como Brasil y otros gobiernos considerados progresistas y nacionalistas, que fundamentalmente recelan de una presencia militar más directa de Estados Unidos en Sudamérica.

Si bien estos gobiernos se adaptan a la agenda norteamericana y a sus aliados en temas de seguridad como la “lucha contra el narcotráfico”, la “guerra contra el terrorismo”, el control de las migraciones y la ocupación “humanitaria” de Haití; no son pocas las diferencias alrededor en diversos puntos. Por ejemplo, ante la política norteamericana de interdicción al narcotráfico, cuestionada tras décadas de fracasos y desastrosas consecuencias (como en México, por citar el más flagrante caso); y varios gobiernos de de América latina se resisten a involucrar más a las FF.AA. en esas tareas. Por otra parte Estados Unidos busca un mayor compromiso del conjunto de la región con su estrategia de “antiterrorista”. Además de la oposición de Venezuela y Bolivia a las más burdas pretensiones norteamericanas son conocidas las fricciones con Brasil en temas como la “seguridad” de la cuenca amazónica o los términos del despliegue militar yanqui en Sudamérica.

Será interesante poder comentar los términos de la “Declaración de Arequipa”, que “será una hoja de ruta en temas de seguridad y defensa” y en particular, en la “lucha contra el narcotráfico y terrorismo”.


Eduardo Molina

Nació en Temperley en 1955. Militante del PTS e integrante de su Comisión Internacional, es columnista de la sección Internacional de La Izquierda Diario.