Eslovenia empezó a levantar barreras en la frontera con Croacia con las que espera controlar la llegada de refugiados que viajan a través de ese país hacia Austria y Alemania.
Jueves 12 de noviembre de 2015
Foto: Soldados eslovenos colocan alambre de espino en la frontera con Croacia, 11 de noviembre de 2015, EFE/Antonio Bat.
La instalación se inició cerca de la localidad fronteriza eslovena de Obrezje, al oeste de Zagreb, así como en torno al paso fronterizo de Gibina, más al norte de la frontera común entre esos dos países, confirma la agencia de noticias eslovena STA.
También se colocará en otros puntos, a juzgar por actividades que desplegaron esta madrugada agentes de la Protección civil y del ejército esloveno, informa la prensa local.
Los efectivos llevaron grandes cantidades de alambre a varias localidades situadas a lo largo de la frontera, de 670 kilómetros, entre Eslovenia y Croacia.
Según anuncia la televisión eslovena "TvSlo", las vallas de alambre tendrán una altura de 1,8 metros.
El tránsito de los refugiados prosigue mientras tanto, de modo que hoy llegaron desde Croacia a la localidad fronteriza eslovena de Dobova dos trenes, con unos 2.000 refugiados.
Según datos oficiales, ayer entraron en Eslovenia unos 7.500 refugiados, pero se espera una mayor oleada en los próximos días por noticias de que por Grecia se mueven más de 30.000 personas por la llamada "ruta balcánica".
El primer ministro esloveno, Miro Cerar, dijo ayer que las barreras serán temporales y que con su instalación se tratará de impedir entradas incontroladas.
En todo caso, prometió que la frontera seguirá abierta para la llegada de un número “sostenible” de refugiados, pero sin indicar de qué cantidad estaba hablando.
Argumentó que los acuerdos de la UE no se cumplen y que Austria y Alemania admite solo unos 6.000 refugiados por día.
En la vecina Austria, el Gobierno tiene previsto anunciar hoy el alcance y la forma de una valla que pretende construir en el punto fronterizo de Spielberg, a través del cual entran los refugiados procedentes de Eslovenia.
La crisis de los refugiados continua de forma imparable, a medida que se acerca el frío del invierno, y los gobiernos responden con endurecimiento de las leyes de asilo y levantando barreras en las fronteras.