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Red Internacional
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CÓRDOBA. Esperando Reyes

Cuando el año está finalizando todavía está poco claro el panorama político cordobés hacia el 2015.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Miércoles 31 de diciembre de 2014

La alianza entre la UCR y el PRO no se consolida. Las peleas entre Mestre y Juez traban un acuerdo más amplio. En el PJ, cada cual atiende su juego. En el kirchnerismo…mejor no hablar de ciertas cosas. Las posibilidades para el FIT.

Rosca navideña

La UCR se debate en cómo ser parte de un armando opositor capaz de disputar la gobernación. Dentro de ella conviven, groso modo, dos alas. Aquellas que busca priorizar un acuerdo que permita ganar la provincia, forjando una alianza con Macri y con el mismo Luis Juez -que ya declaró su macrismo paladar negro. Por otro lado está la que considera inviable una alianza con el actual senador por el Frente Cívico hasta que éste no pida públicamente disculpas por las denuncias contra Mestre.

Como no podía ser de otra manera, en este segundo sector se encuentra el mismo intendente de la ciudad, cuyo último encuentro con Juez había terminado, según varias versiones, con insultos a todo volumen.

El ala “frentista 100%” postularía una fórmula con Aguad como candidato a gobernador y Mestre renovando su lugar como intendente de la ciudad capital. Pero este esquema está también limitado por el hecho de que el actual intendente viene anunciando que “no descarta” presentarse a gobernador, lo cual constituye un obstáculo más a la hora de cerrar un frente fuerte para pelear la gobernación. Como puede concluirse fácilmente, la posibilidad de esa alianza aún está verde y no precisamente verde esperanza.

Haciendo números

Hay que recordar que, en la elección del 2011, la UCR obtuvo un 22.9% de los votos a gobernador. Si bien el macrismo no se presentó en esas elecciones, la buena performance que tuvo en las elecciones de diputados nacionales del 2013 (14.1%) y los números de encuestas que dan a Macri como el principal presidenciable en la provincia –por encima del mismo De la Sota- hacen augurar a este frente posibilidades de disputar la provincia. La sumatoria de Juez sería la frutilla del postre.

Un postre que caería pesado en los despachos del oficialismo de Unión por Córdoba que, conviene recordar, había obtenido un 42.6% con la fórmula De la Sota-Pregno en 2011 y en las elecciones de diputados nacionales del 2013 bajó a 26.6% de los votos. Este porcentaje podría incluso estar en cuestión dadas las tendencias recesivas actuales y las crisis políticas por las que pasó el oficialismo en el último año, elementos que analizamos en otra ocasión.

Todavía no se han anunciando formalmente la fecha de las elecciones. Los rumores señalan el 28 de junio como fecha posible pero el gobierno ha señalado que recién en febrero definirá el día exacto de los comicios. La espera está teñida por la especulación política del delasotismo que analizará cual fecha ayuda al actual gobernador en su carrera presidencial y permite al PJ un triunfo seguro en la provincia.

Jugando al Don Pirulero

Mientras De la Sota sigue ensayando nuevas formulas para despegar en su “carrera” presidencial –algunas de las cuales rayan en lo bizarro- el PJ cordobés tiene tres pre-candidatos ya lanzados a gobernador: el actual diputado nacional y ex gobernador Juan Schiaretti, el ministro de Industria Martín Llaryora y el actual ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini.

La ventaja de los dos últimos es que De la Sota aún no ha bendecido a nadie en esta carrera sucesoria. Es conocido en el ambiente político cordobés que el actual gobernador y Schiaretti no son precisamente carne y uña aunque hayan logrado convivir dentro del peronismo durante más de una década. Para De la Sota no apoyar a Schiaretti funciona como un mecanismo que le permitiría mantener su hegemonía dentro del aparato peronista local. Llaryora y Passerini son aún “recién llegados” y, en un marco provincial, cuentan con poco poder. Aunque el primero tiene un nivel de conocimiento relativamente alto en la política provincial, no compite ni de lejos con el “Gallego” en el conocimiento público o influencia dentro del aparato provincial. Su perfil juvenil (tiene 42 años) puede ayudarlo a pelear la interna con Schiaretti si éste no cuenta con el aval explícito del actual gobernador. Contra ese perfil Schiaretti ha lanzado una campaña con el lema “sabe y hace”, una idea que busca combinar una crítica a la inexperiencia de Llaryora con un perfil de gestión ya probada en el ínterin como gobernador entre 2007 y 2011.

No sabe, no contesta

El kirchnerismo cordobés se encuentra atenazado por las opciones políticas que creó una década de alianzas con el peronismo tradicional. Por el momento Eduardo Accastello, ya bendecido por Daniel Scioli como “su” candidato a gobernador, corre con ventaja. Accastello fue ministro de De la Sota en sus anteriores gestiones.

Si el kirchnerismo “puro” a nivel nacional tiene pocas chances de construir una alternativa al ex motonauta, en Córdoba ni siquiera vale la pena pensarlo. El candidato que ofrecen como posible alternativa es el actual diputado nacional Ernesto “Tatú” Bernabey, sucesor de Carolina Scotto, quien huyera de su cargo de diputada hace meses. Bernabey, hasta hace poco intendente de Villa del Totoral, es casi un absoluto desconocido para sectores amplios de la población además de no tener ninguna base territorial propia.

En el terreno puramente municipal, el kirchnerismo cordobés está aun peor parado. Recordemos que una parte de este sector había militado activamente la campaña de Olga Riutort en las elecciones del 2011. Pero la ex esposa de De la Sota -y funcionaria provincial durante su primer gobierno-, acaba de conformar el Comando Massa 2015 en Córdoba, pegando un portazo que les dio en la nariz a más de uno. Un horizonte negro por lo que se avizora.

La izquierda y sus posibilidades

En este escenario las perspectivas para el FIT son importantes. Una encuesta dada a conocer en los últimos días ubica a Liliana Olivero con una intención de voto de entre 7% y 9% a gobernador. Más allá de estos sondeos, que pueden sufrir manipulaciones, es evidente que la izquierda puede hacer una mejor elección hacia el 2015.

El espacio político conquistado en las elección del 2013 seguramente se ampliará. Todavía está fresco en miles de cordobeses el escenario fraudulento montado por la UCR y el PJ, con la complicidad del kirchnerismo, contra el FIT en las elecciones de diputados nacionales del año pasado. El giro político a la derecha del kirchnerismo en el terreno nacional y la crisis de la centroizquierda opositora son elementos políticos que pueden ser capitalizados por el frente constituido por el PTS, PO e Izquierda Socialista. En Córdoba este espacio seguramente tenderá a acrecentarse en la medida en que el juecismo sostenga su alianza con Macri y el kirchnerismo se incline por la candidatura de Acastello.


Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

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