Casi 50 diputados democristianos de CDU/CSU del parlamento firmaron una carta contra la canciller. El CSU incluso amenaza con un juicio constitucional contra el gobierno federal. ¿Está en curso un golpe contra Merkel desde el interior de su partido?

Stefan Schneider Grupo RIO - Berlín
Lunes 25 de enero de 2016
Foto: EFE Michael Kappeler
La crisis migratoria es la crisis más grande que ha tenido que enfrentar Ángela Merkel en sus 10 años de gobierno. Ni siquiera la crisis del Euro -que tuvo momentos agudos en 2012 y con la crisis griega- tocó tan profundamente al Tratado de Schengen y la Unión Europea. Esto tiene consecuencias directas para Alemania, que ostenta la hegemonía imperialista en Europa.
Es que los acontecimientos del año nuevo en Colonia aceleraron un giro hacia la derecha en la república federal que se expresa en una crítica cada vez más fuerte a la supuesta “cultura de bienvenida” de la canciller federal.
El debate no es nuevo: el congreso partidario del CDU mostró claramente los diferentes grupos en su interior. Pero en esa ocasión Merkel logró callar a su partido. Los hechos ocurridos en Colonia, instrumentalizados para una campaña racista, llevaron a que sus críticos subieran la voz. El curso derechista ya cumplido por la canciller les queda chico: en el debate sobre nuevos ataques al derecho al asilo ya se están planteando medidas más duras como la deportación aún en caso de enfermedad o la intervención del ejército Bundeswehr en el interior.
En este juego, cada grupo ya tiene su rol: Merkel se muestra “humanitaria” mientras las leyes de asilo se siguen restringiendo y los sectores más derechistas piden más mano dura. Después todos lamentan el enorme ascenso del partido nacionalista Alternativa por Alemania (AfD) que actualmente es el tercer partido en intención de votos y en algunas encuestas llega a tener un 12%.
Esta dinámica política ya venía sucediendo, pero sería equivocado pensar que nada cambió en las últimas semanas. Las críticas desde la derecha al gobierno y sobre todo a Merkel se escuchan cada vez más fuerte. En la historia de la república federal ningún partido aliado con el gobierno comenzó un juicio constitucional contra el mismo gobierno – y esto es con lo que está amenazando el CSU.
El lunes pasado Merkel recibió una carta de 50 diputados democristianos, que según dicen estaría apoyada por un tercio de la bancada. En esta carta los diputados exigen un “cambio de rumbo”. Que pocos días después circulara otra carta apoyada por 40 diputados que defienden a Merkel no cambia el hecho de que la derecha partidaria está en la ofensiva.
Para el periódico conservador FAZ está claro: “La disciplina de los ministros del gobierno se disuelve, los ministros pelean públicamente y atacan a la canciller. […] La oposición partidaria exige un cambio de rumbo fundamental. Lo hacen cada vez más abiertamente – con cartas abiertas y ultimátum. Dicen que se trata solo de la política concreta y que Merkel debería seguir como canciller. Pero en los hechos cuestionan el liderazgo y la autoridad de Merkel.”
¿El inicio del fin?
Aun así, un cambio de mando es poco probable. El “sistema Merkel” dentro del CDU llevó a que no haya ningún político en sus filas capaz de desafiar a Merkel. El candidato con más fuerza junto a la Ministra de Defensa Ursula von der Leyen sería el Ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble – uno de sus aliados más cercanos.
El debate acerca de la noche de año nuevo en Colonia creó – o mejor dicho aumentó – un clima social reaccionario de mano dura contra los “inmigrantes criminales” que fue apoyado incluso por la dirigente de Die Linke, Sahra Wagenknecht. Este clima político explica el momento que eligió la derecha del gobierno para salir a la ofensiva.
Se avecinan tiempos agitados
A principios de marzo tendrán lugar comicios en tres estados federales, en Renania Palatinado, Baden-Wurtemberg y Sajonia-Anhalt. En los dos primeros se espera un cambio de gobierno, desplazando a las coaliciones de la socialdemocracia con los verdes y en el último, lo más probable es que se renueve el liderazgo de la gran coalición. Pero el derechista AfD también tiene buenas posibilidades de entrar en los tres parlamentos. El periódico ya citado comenta al respecto: “Nada es más exitoso que el éxito. Pero que este éxito llega por la política de Merkel, nadie lo cree. Aún peor sería para ella si el SPD y los Verdes logran armar un gobierno de coalición con los neoliberales FDP en los dos Länder. Se abriría entonces un debate que echaría la culpa a Merkel por haber perdido una victoria casi segura. En este caso ni siquiera le serviría un cambio de rumbo.”
Puede parecer catastrofista atar el destino de la canciller a tres comicios federales. Pero lo que es seguro es que expresarán el clima social – y el de la base partidaria también. Una derrota del CDU agudizaría la pérdida de autoridad que sufre Merkel actualmente.
Para responder la pregunta inicial: no hay golpe en curso contra Merkel. Pero la derecha partidaria afila sus armas.
Las tendencias enfrentadas que pugnan dentro del gobierno están generando una inestabilidad cada vez mayor. Si se agudiza la crisis actual podría ser el inicio de una crisis seria del régimen político, con una polarización fuerte hacia la derecha.
Los próximos meses serán cruciales para la izquierda anticapitalista, y será clave posicionarse con respuestas claras en una situación donde las tendencias derechistas amenazan con multiplicarse.