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Red Internacional
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Juventud. Esta lucha sí se puede ver: la marea verde por el triunfo docente

El conflicto universitario sigue rodeado de un cerco mediático, que tapa la amplia movilización en todo el país. La lucha por derecho al aborto continua y se filtra, demostrando que llegó para quedarse, e ir por más.

Larisa Pérez

Larisa Pérez Abogada @Larisaperez_

Viernes 24 de agosto de 2018 12:07

Quienes van a la Universidad Pública no solo estudian, tienen trabajos, muchos ya tienen hijos, algunos vienen de otros países para poder acceder a una educación gratuita y de calidad. Son quienes están desde hace tres semanas peleando contra la crisis económica.

Son miles de estudiantes y docentes alrededor de todo el país que unen sus pañuelos verdes para continuar la lucha por el derecho al aborto, la separación de la Iglesia y el Estado, y ahora en defensa de la educación pública.

Se plantan contra el ajuste presupuestario y la rebaja salarial docente que recién comienza, y se entrelaza con la continuidad de la lucha de las mujeres en las clases públicas. El verde se ve en las asambleas y en las reivindicaciones que levanta el conflicto educativo nacional.

“Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode”, canta un estudiante mientras se sacan fotos con sus compañeras. En la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA donde también se cursa el Ciclo Básico Común, las pibas y pibes se organizaron en asambleas y comités de base para darle impulso a la lucha educativa, levantando sus pañuelos verdes y naranjas, mostrando que la pelea por aborto legal continúa y también se organiza para enfrentar el ajuste en curso.

En la asamblea del centro de estudiantes CeFyL se votó convocar a un pañuelazo el miércoles 29 de Agosto en la facultad junto con festival y colgar un pañuelo gigante naranja por la separación de la Iglesia y el Estado.

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En la importante movilización de Rosario un cartel se viralizó mostrando con creatividad la hipocresía de los argumentos antiderechos detrás de los cuales también se esconden los responsables del ajuste: “Sin universidad pública el feto no va a ser ingeniero”.

Fue en la asamblea estudiantil, Irene Gamboa, de la agrupación Pan y Rosas fue aplaudida al plantear que somos las mismas con el pañuelo verde en los cuellos las que salimos ahora a exigir plata para educación no para pagar la deuda, contra el plan de ajuste del macrismo a los trabajadores y a la educación. No dudó tampoco en repudiar al FMI.

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La imaginación al poder vuelve a ser una consigna actual. En la Universidad Nacional de Artes se viene impulsando un comité estudiantil por separación de la Iglesia y el Estado, y desde el cual propusieron votar la consigna “plata para educación no para la Iglesia”.

A su vez, las y los estudiantes de la Facultad de Medicina de la UBA realizaron un pañuelazo al terminar una asamblea con cientos de estudiantes que cortaron las avenidas y repudiaron a la Franja Morada. Fue la misma facultad que este año peleó contra las cátedras homofóbicas en sus aulas.

En Córdoba coparon las calles, y se enfrentaron a la policía. Se hizo más evidente la necesidad de unidad de estas luchas. Son los mismos dinosaurios que expusieron en el Congreso a favor de mantener en clandestinidad el aborto, los que dirigen las facultades y el ajuste, como es el Decano de la Facultad de Derecho que ordenó un desalojo para evitar la organización estudiantil y docente que se desarrolla. El decano tiene una trayectoria a cuestas no sólo de militar contra el aborto legal, sino también para impedir y obstaculizar la implementación del aborto no punible.

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Frente a esto, la masividad que cobra la organización en Córdoba y en Rosario contra el ajuste a la educación empieza a mostrar que el movimiento de mujeres dejó algo en claro: para irrumpir en la escena política es necesario ganar las calles, confiar en las fuerzas organizadas desde abajo.

Ahora es el momento en que las estudiantes, docentes y no docentes creemos espacios para debatir cómo hacemos para defender a la educación pública y que el movimiento de mujeres también tome en sus manos la lucha contra el ajuste en curso que golpea a los y las trabajadoras y los estudiantes. Y que la votación del Senado no pudo frenar a la marea verde, que sumó el color naranja poniendo claros quiénes son sus enemigos, y ya se está proponiendo ir por más.