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Violencia de Género. Estadísticas señalan a la casa como el lugar más peligroso para una mujer

Luego de la masiva movilización del 3J, y bajo la consigna de #NiUnaMenos, se logró visibilizar la realidad que viven centenares de mujeres producto de la violencia de género.

Martes 17 de noviembre de 2015

A pesar de los meses transcurridos, no fueron muchos los avances que se hicieron para intentar paliar este flagelo. La semana pasada, se dio a conocer una estadística que muestra que el hogar es el lugar más peligroso para una mujer.

Se compararon las cifras de homicidios dolosos del Ministerio de Justicia de la Nación con las de la ONG Casa del Encuentro, que es el único observatorio que reúne información sobre asesinatos vinculados a la violencia de género.

De acuerdo a la Secretaría de Política Criminal, a lo largo del año, 27 mujeres resultaron muertas durante robos. Paralelamente para la Casa del Encuentro, se registraron 231 femicidios. Esto significa comparativamente que una mujer fue asesinada durante un robo por cada 8,5 que fueron víctimas de violencia de género.

La Oficina de Violencia Doméstica (OVD), recibe unas 900 denuncias por mes. En el 71% de los casos, el agresor es o fue pareja de la víctima. Además, en el 39% de las situaciones quien denuncia vive en la misma casa que la persona denunciada.

Ahora bien, frente a estas estadísticas y a los informes presentados por la Casa del Encuentro, ni Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, ni Mauricio Macri en la ciudad, tomaron la decisión política necesaria para que las políticas públicas en materia de género sean una prioridad.

Como quedó demostrado en el debate presidencial para Daniel Scioli el principio de la solución está en crear algunas comisarías de la mujer. Señaló además que: ‘Ni una menos’, no es una consigna, es un compromiso de toda la sociedad. Y yo estoy dispuesto, y lo voy a llevar adelante como presidente”. Sin embargo, en todos los años de gestión, el candidato a presidente por el Frente para la Victoria, no destinó los fondos necesarios para la construcción de hogares refugio que amerita el vasto territorio bonaerense. E incluso en recientes declaraciones dijo que la violencia de género es una "cuestión familiar".

Por su parte, Mauricio Macri, quien este domingo, durante el debate, afirmó que “en la ciudad hay hogares protegidos para el tema trata”, es el mismo que redujo de manera considerable un programa para atender a los niños, niñas y adolescentes víctimas de explotación sexual y desarmó un exitoso programa de atención a víctimas de delitos sexuales. En ocho años al presupuesto de la Dirección General de la Mujer lo redujo casi en la mitad, pasando del 0,1% del presupuesto total en 2007, al 0,06% para 2015.

Ambos candidatos, no hacen más que ratificar con sus decisiones un desinterés absoluto hacia las políticas públicas orientadas contra la violencia de género. Incluso este año Macri cerró el Programa de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales.

Es necesario recordar que los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias contra las mujeres que se legitima y reproduce permanentemente desde el Estado y sus instituciones, la jerarquía de la Iglesia y sus políticos aliados.

Frente al cinismo de los dos candidatos que se disputarán en el próximo balotaje del 22 de noviembre la presidencia del país. Frente a esta problemática que expresa lo más crudo de una cultura misógina y machista, el diputado Nicolás del Caño y la diputada y abogada del CeProDH, Myriam Bregman, ambos del PTS en el Frente de Izquierda, presentaron un proyecto de ley que propone un conjunto de medidas que intentan ser un paliativo ante tanto sufrimiento.

En primer lugar el proyecto apunta a la creación de refugios transitorios y plan de vivienda a corto plazo, basado en impuestos progresivos a las grandes fortunas y corporaciones inmobiliarias; como también créditos a tasa cero del Banco Nación, para que las mujeres víctimas de violencia puedan acceder a una vivienda única y familiar.

Esto se complementaría con un Régimen de Subsidios, cobrando el mismo salario que hoy percibe cualquier trabajador o trabajadora “Nivel D” de la Administración Pública Nacional, durante el tiempo en que las mujeres víctimas de violencia se encuentren fuera de sus lugares de residencia y/o hasta tanto consigan insertarse o reinsertarse laboralmente.

Para los casos en el que las mismas tengan un trabajo fijo el proyecto propone establecer un Régimen de Licencias Laborales, garantizando a las trabajadoras la percepción de la totalidad de su salario, así como de todos sus derechos sociales.
La suma de estas medidas son la red de contención necesaria para las mujeres en situación de violencia. Pero es necesario remarcar que estas son acciones mínimas, inmediatas y transitorias.

Sabemos que solamente cambiando este sistema, podremos terminar con los padecimientos de las clases explotadas y oprimidas.

Y en este sentido, es con la construcción de un movimiento de miles de mujeres que luchen en las calles para alcanzar los derechos que nos corresponden y terminar con todo tipo de violencia hacia la mujer, que podremos ser auténticamente libres.