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Red Internacional
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Estado español: El PP prepara una reforma electoral para blindar al bipartidismo

El presidente español Mariano Rajoy comenzó el nuevo año político acompañado por Ángela Merkel, quien lo mostró como un ejemplo del modelo de ajuste para toda Europa. Durante su encuentro, Rajoy se comprometió a continuar con las reformas y medidas de austeridad. "Hay que hacer reformas estructurales, que a veces son difíciles de explicar pero son las que mejoran el bienestar", aseguró Rajoy ante la canciller alemana y agregó: "Vamos a seguir haciéndolas en lo que queda de la legislatura".

Josefina L. Martínez

Josefina L. Martínez @josefinamar14

Diego Lotito

Diego Lotito @diegolotito

Jueves 28 de agosto de 2014

Entre las medidas que se evalúan se encuentran la reducción del empleo en el sector público recortes presupuestarios y nuevas medidas de flexibilización laboral. En este sentido presionan la Comisión Europea, el FMI y el Banco de España. Mientras que la CEOE, la cámara que agrupa a los empresarios, hace lobby para eliminar lo que llaman “privilegios” de los trabajadores con contratos indefinidos. Buscan una nueva reforma laboral que liquide gran parte de las conquistas laborales que aún subsisten.
Una “rentreé” para blindar al bipartidismo
Las elecciones al parlamento europeo del 25 de mayo mostraron una crisis aguda del régimen y el bipartidismo español. La suma de los votos del Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE) no alcanzaron el 50%, cuando en las generales del 2011 juntos sumaron el 73%. El PP ganó dichas elecciones, pero con un magro 26%, mientras el PSOE se “hundió” literalmente con el peor resultado de su historia: un 23%.
La notoria crisis de los dos principales partidos del régimen, junto con el crecimiento del voto a la izquierda representada por Izquierda Unida y la nueva formación Podemos, liderada por el mediático Pablo Iglesias, disparó entonces todo tipo de especulaciones sobre las tendencias y posibles resultados de las próximas elecciones municipales en mayo del 2015.
En este marco el PP prepara la “rentreé” con un plato fuerte: una reforma de la ley electoral. El proyecto consiste en que sea elegido alcalde quien encabece la lista más votada (si obtiene al menos el 40%) y no aquel que, como hasta ahora, pueda conseguir la mayoría absoluta mediante coaliciones. El sistema electoral español permite “pactos” entre partidos después de las elecciones para votar al alcalde o presidente de la comunidad autónoma. Hasta ahora este sistema había funcionado a favor de los grandes partidos. Pero producto de la abrupta caída electoral, temen perder muchas posiciones.
Este martes, el PP quedó solo en el Congreso de los Diputados defendiendo su reforma electoral y reafirmó que está dispuesto a aprobarla por medio de su mayoría absoluta.
Desde la óptica de los partidos que han sido los pilares del régimen español desde 1978 –como el PP y el PSOE-, cualquier “reforma política” sólo puede tener un contenido antidemocrático y proscriptivo. Esta reforma no es la excepción. Como no lo son tampoco otras leyes impulsadas por el PP, como la Ley de Seguridad Ciudadana, la nueva Ley para reglamentar el derecho al aborto o la nueva “Reforma Laboral bis” que se estaría cocinando para esclavizar aún más, si cabe, a la clase trabajadora española.
Si bien el PSOE se ha mostrado crítico con la misma, en línea con los intentos de “regeneración” del partido por parte de su nuevo secretario general Pedro Sánchez, también saldría beneficiado con la medida, que favorecería claramente al maltrecho sistema bipartidista español.
Quienes se llevarían la peor parte serían los partidos a la izquierda del PSOE. “Pucherazo oportunista” la definió Esquerra Republicana; “secuestro democrático” dijo IU, mientras que Podemos, la denunció como “ilegítima”. Algunos medios han llamado a esta reforma la “ley anti Podemos”, porque hasta ahora se auguraba que la formación, en coaliciones y pactos con otras fuerzas, podría alcanzar algunos ayuntamientos.
Estamos claramente ante una ley electoral más antidemocrática y a favor de los partidos del bipartidismo. El desprestigio de estas medidas, sin embargo, puede profundizar su crisis en vez de revertirla.


Josefina L. Martínez

Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.

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