El 75 % de Dawson Springs (Kentucky, EE.UU.) desapareció en apenas unos minutos. La oleada de más de 30 tornados que azotó a seis estados del país desde el viernes, dejaron decenas de muertos, cientos de desaparecidos y ciudades y pueblos devastados. Entre ellos se encuentran seis trabajadoras de Amazon, que murieron porque el almacén de Jeff Bezos no paró la producción.
Martes 14 de diciembre de 2021
Sheila Oliver, de 50 años, fue registrada al acariciar a uno de sus perros, en medio de los escombros de su casa, destrozada por el paso de un tornado, en Dawson Springs (Kentucky, EE.UU.). EFE/Álvaro Blanco
Después de dos días de limpieza, es todavía casi imposible no pisar maderas, tuberías, ropa, objetos personales y recuerdos cuando se anda por lo que queda de esta localidad.
Sheila Oliver, de 50 años, es una de las personas que vieron su vida salir volando en esta "pesadilla", que la ha dejado sin casa, sin carro y con uno de sus dos perros gravemente herido.
"Las cifras de muertos que están dando no son reales, son muchos más", asegura a Efe esta mujer, que todavía no ha tenido tiempo de ir a pedir ayuda a las autoridades federales, porque ha estado dedicada a buscar a sus vecinos desaparecidos.
El domingo dedicó buena parte del día a localizar a un niño de apenas dos años al que oía llorar bajo los escombros de un edificio y al que finalmente hallaron ya muerto.
Más de un centenar de desaparecidos en Kentucky
La lista de desaparecidos sigue superando el centenar en Kentucky: La propia Oliver ha formado parte de ese listado y tuvo que avisar a las autoridades de que la quitaran, después de que algún vecino la incluyera al no saber de ella y ver el estado de su casa, de la que solo quedan los cimientos, escombros y dos candelabros dorados.
Otros se han ido para siempre, como Ernie, un vecino de Dawson Springs cuyo cadáver fue encontrado en tan mal estado, con el rostro desfigurado, que fue reconocido por su hija gracias a un tatuaje.
De la noche del viernes, Oliver solo recuerda el silencio atronador que quedó tras el paso del tornado.
Todo lo contrario que otra vecina: Lori Mullins no olvida los lloros y los gritos de ayuda cuando logró salir de casa, y el panorama fantasmagórico a su alrededor: "Era horrible", rememora en declaraciones a Efe.
Mullins saltó de la cama al oír las sirenas de alerta y se protegió en un pasillo, lejos de las ventanas, bajo un gran cojín de su sofá. Rezaba con un amigo con el que hablaba por teléfono mientras sentía temblar la casa y escuchaba cómo se rompían los cristales.
Ningún tornado como el del viernes
Aunque ha sobrevivido ya a varios tornados, dice que ninguno ha sido como el que vivió el pasado viernes, que solo en Kentucky ha matado a al menos 74 personas, según el último recuento de las autoridades.
Otra persona con suerte fue Chris Hill, a quien el tornado le pilló en la carretera. Cuando llegó a su vivienda descubrió que era una de las pocas que se mantenían en pie en su calle, conformada por casas de madera de una sola planta.
Su edificio se salvó por poco, como explica su compañero, Joseph, quien explica a Efe que la casa subía y bajaba, casi sin sujeción a los cimientos y que estuvo a punto de salir volando.
Finalmente la vivienda se posó en el suelo, no sin antes recibir el impacto de la estructura de otra casa que destrozó el porche frontal.
La mitad del pueblo convertida en "sintecho"
"Hemos tenido suerte. Más del 50 % de la gente del pueblo son ahora ’sintecho", dijo Joseph.
Oliver, que reside a escasos metros de su casa, es una de esas personas que se han quedado en la calle, no sabe qué va a hacer, ni qué va a ser de su vida.
"No puedes escapar del tornado", lamenta, desesperanzada.
Al menos está viva, algo que sabe que muchos no podrán decir. "Si no los mató el tornado, murieron por hipotermia", comenta Oliver, en alusión a las víctimas de las temperaturas bajo cero que se han experimentado desde el paso del tornado en este pequeño pueblo, que nunca había sufrido un fenómeno meteorológico extremo como este. El del viernes será recordado durante décadas.
Crimen social: al menos 14 muertos en Amazon porque la empresa no quiso cerrar durante el tornado
La oleada de más de 30 tornados que azotó a seis estados del país desde el viernes, dejaron decenas de muertos, cientos de desaparecidos y ciudades y pueblos devastados.
En la última manifestación del empeoramiento de la crisis climática, los tornados de finales de la temporada en Estados Unidos arrasaron seis estados el viernes por la noche, matando al menos a 90 personas. Entre los muertos había seis trabajadores de Amazon que murieron cuando se derrumbó un almacén en Edwardsville, Illinois.
Tampoco cerró una fábrica de velas en Mayfield donde hay ocho muertos y más de 100 desaparecidos.
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No se trata solo de las fábricas, sino de urbanizaciones enteras devastadas donde las viviendas más precarias son las más golpeadas. Miles de personas perdieron sus casas, cerca de 50.000 continúan sin electricidad y las telecomunicaciones siguen sufriendo severos problemas, lo que dificulta la tarea de localización de personas cuyos familiares han dado por desaparecidos.
Al igual que en situaciones anteriores, como durante el huracán Katrina o el Ida, el presidente, en este caso Joe Biden, mandó a la Guardia Nacional para garantizar ante todo la propiedad privada. Con la excusa de tareas humanitarias en realidad e objetivo de las fuerzas represivas es mantener vigiladas, con orden explicita de disparar en caso de protestas, saqueos o muestras de descontento generalizadas de las miles de personas que quedaron en la calle y sin nada más que lo que llevaban puesto.
La unidad de las luchas contra las brutales condiciones laborales y contra la destrucción ambiental de los capitalistas se vuelven cada vez más urgentes y necesarias.
Este artículo ha sido redactado incluyendo fragmentos de la crónica de Álvaro Blanco para EFE