La distancia entre estudiantes se reduciría de 2 metros a 1. Lo anunció este viernes el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades. El objetivo es duplicar la cantidad de estudiantes por aula, en medio de nuevos picos de contagio y cuando se extiende la circulación de variantes supercontagiosas.
Viernes 19 de marzo de 2021 15:52
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés) relajó este viernes los requisitos de distanciamiento social obligatorio entre alumnos en las aulas, siempre que lleven las mascarillas puestas.
A partir de ahora la distancia obligatoria entre los estudiantes se reduce a la mitad, de casi dos metros a un metro (6 pies a 3 pies).
El anuncio no tiene ningún tipo de fundamento científico, más que un estudio parcial sobre algunas escuelas de Massachussets, y su objetivo central es forzar y acelerar la reapertura de escuelas con la mayor cantidad de estudiantes posibles por aula. Esta política impulsada antes por Trump y ahora por la administración Biden fue resistida en numerosos estados del país tanto por docentes como por las familias de los estudiantes.
Mediante huelgas y manifestaciones los docentes trataron de frenar lo más posible un regreso inseguro a clases durante los últimos meses. Esta pelea es aún más importante hoy, con la aparición de nuevas cepas que son más contagiosas y cuando Estados Unidos sigue siendo el país con más cantidad de casos y muertos. En la actualidad los contagios diarios, si bien bajaron desde el pico de 250.000 en un solo día durante enero, aún se encuentran por arriba de los 50.000 cada 24 horas, que es mucho más que el promedio de todo el año pasado. Es decir que la pandemia no solo está muy lejos de haber terminado sino que la carrera por abrir completamente la actividad económica y las escuelas no hará más que aumentar los contagios y muertes.
La directora de los CDC, Rochelle Walensky, que hizo el anuncio este viernes en una rueda de prensa en la Casa Blanca, se remitió a confirmar las nuevas normativas: "Quiero enfatizar que estas recomendaciones son específicas para estudiantes en las aulas con el uso universal de mascarilla. Continuamos recomendando al menos seis pies de distancia (2 metros) entre maestros y personal, y otros adultos en los edificios escolares".
Además, Walensky detalló que el espacio de casi dos metros (6 pies) deberá mantenerse entre profesores o personal y estudiantes, así como en áreas comunes, como auditorios, y "cuando los alumnos no lleven las mascarillas puestas, como en la hora de comer".
Para dejar en claro que la decisión solo busca "normalizar" una mayor cantidad de estudiantes por aula, lo que permitiría una alta tasa de contagios, la responsable de los CDC aclaró que serán excepción las zonas de EE. UU. en las que se esté experimentando un ritmo alto de contagios, ya que se deberá mantener la distancia de seguridad de 1,8 metros (6 pies).
En sus declaraciones a la prensa, Walensky dijo que el plan compartido este viernes también incluye una inversión de 10.000 millones de dólares "para respaldar el diagnóstico y la detección de la covid-19, pruebas para maestros, personal y estudiantes", una medida que fue anunciada el miércoles.
Este cambio en las directrices, según las autoridades sanitarias, fue impulsado en base a un estudio publicado en la revista Clinical Infectious Diseases el pasado 10 de marzo, que concluyó que no hay "diferencias significativas" entre ambas opciones, después de analizar escuelas en el estado de Massachusetts donde los distritos tenían la opción de alejar a los estudiantes a una distancia de 6 o 3 pies.
Sin embargo, ese informe no dice que no hayan existido casos, simplemente no los toma en cuenta y además el estudio se hizo sin test ni rastreo de contactos estrechos, por lo que no se sabe cuan expansivos pueden haber sido los contagios, y sobre todo se hizo antes de la aparición de nuevas cepas supercontagiosas que pueden transmitirse hasta 2,5 veces más que la original.
Es entonces la presión por abrir la economía pero también los lobbys de las empresas privadas o mixtas de educación quienes están detrás de este intento ya no solo de reabrir las escuelas de manera insegura, sino de aumentar la cantidad de estudiantes por aula, lo que se convierte en un peligro potencial tanto para los docentes y el personal escolar, como para sus propias familias.