Estados Unidos no da pie atrás, en voz del vicepresidente, Mike Pence, se instó a la Unión Europea a reconocer a Guaidó como “único presidente legítimo”, todo esto en el marco de sanciones que se impulsaron desde el país del norte contra Venezuela que busca ser el golpe de gracia que termine de desestabilizar el régimen de Maduro.
Lunes 18 de febrero de 2019
Continúa la ofensiva de Estados Unidos contra Venezuela. En medio de la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada el pasado sábado 16 de febrero Mike Pence, actual vicepresidente de Estados Unidos, se refirió a la situación que golpea hoy al país caribeño. Sus declaraciones siguen la línea de ofensividad para intervenir en el proceso venezolano, tipificando al actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, de “dictador” y abogando por la necesidad de que en Venezuela “se restablezca la libertad y la democracia”. Además, instó a la Unión Europea a reconocer a Guaidó como “único presidente legítimo”.
Los últimos acontecimientos que han azotado y profundizado la crisis humanitaria que hoy vive Venezuela vienen, paradójicamente, de la mano de la intervención que EEUU viene impulsando en cara de Guaidó. Recordemos la conferencia que se celebró esta semana en Washington en la que 30 países reafirmaron su compromiso a ayudar a Venezuela y enviar ayuda humanitaria, situación celebrada por el país del norte. Esto sumado a las decenas de países, aliados de la potencia del norte, que ya han reconocido a Guaidó como presidente legítimo.
Por un lado, dicen estar muy preocupados por la situación humanitaria que azota al pueblo venezolano, mientras que por otro lado no dudan en imponer sanciones que hunden cada vez más la situación económica del país.
¡Si al imperialismo le interesaran realmente los sufrimientos del pueblo venezolano lo primero que tendrían que hacer es condonar la deuda externa, echar abajo todas las sanciones financieras y cesar en la confiscación de los ingresos petroleros que acaban de anunciar!
En voz de un funcionario del Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera que el mandato de Nicolás Maduro colapse pronto, esto a propósito de la disminución de efectivo en Venezuela, ya que india que es su único comprador de petróleo. Es decir, las sanciones impulsadas por EEUU y la exclusión del país caribeño de los mercados de petróleo mundiales podrían precipitar la inestabilidad económica y social, golpe que podría ser definitorio y que podría dar paso al establecimiento de Guaidó como primer mandatario.
Todos quieren sacar una parte
Al parecer todos quieren sacar una parte del proceso que azota hoy a la población en Venezuela. El FMI anunció que viene discretamente preparando un “plan de ayuda financiera” que permitirá, según ellos, que el país se recupere luego de la salida de Maduro. Sin embargo, todos sabemos lo que la entrada el FMI significa, planes de ajuste, rebaja de derechos para incrementar las ganancias capitalistas, entre otras tantas barbaridades a las que somete el FMI a los pueblos que dice ayudar.
La situación es critica Venezuela necesita una salida a la medida de sus necesidades
Fue el fracaso y el colapso del chavismo que terminó llevando la situación a una gran catástrofe económica sin precedentes. Tanto el gobierno de chavez como el de maduro mantuvieron un sistema económico basado en al extracción de materias primas (petroleo principalmente) , las "nacionalizaciones a medias" ( empresas mixtas, expropiaciones con pago a precio de mercado) y el estimulo al desarollo de la burguesía nacional ( exención de impuestos, facilitan de prestamos, etc.), lo que inevitablemente cimentaba el camino a la restauracion capitalista en el pais.
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Es necesario hoy más que nunca enfrentar la ofensiva imperialista y todo el plan de la derecha golpista, lo que no implica en absoluto el más mínimo apoyo político a Maduro. Todo lo contrario, la clase trabajadora se tiene que organizar en forma independiente del gobierno para enfrentar todas las medidas de ajuste e imponer un plan obrero de emergencia que podrá dar respuesta a sus padecimientos en medio de la gran catástrofe económica y social que reina en el país.