Durante la dictadura fueron muchos los estudiantes, muchachos y muchachas, trabajadores y trabajadoras, pobladores y pobladoras, también profesionales, que tuvieron la amarga pero asumida experiencia, de pasar por las cárceles de la dictadura, algunos de ellos por largos años.
Miguel Contreras Ex Preso Político
Martes 15 de diciembre de 2015
Después de su detención y pasar por las peores flagelaciones y torturas tenían que enfrentar las duras condiciones de vida de las cárceles, los allanamientos constantes, con destrucción de enseres, hostigamientos y provocaciones por parte de la gendarmería. Tampoco estaban ajenas las accione de la CNI, como fue el caso del envenenamiento de alimentos en la cárcel pública de Santiago en Diciembre de 1981 a través de botulina(sustancia que produce parálisis general) con la intención de eliminar al preso político Guillermo Rodríguez, jefe de las milicias de resistencia del MIR. Como consecuencia de esta acción, resultaron 4 presos políticos envenenados con graves consecuencias físicas, y 2 presos comunes –quienes compartieron comida con los pp- muertos.
También en otro episodio ocurrido en la penitenciaría de Santiago, murió acribillado el preso político Víctor Zúñiga, militante del MIR en una supuesta fuga fallida que en esos momentos abrió muchas interrogantes en las circunstancias en que se produjo.
Precisamente un mes después, el 19 de Noviembre, en la cárcel pública de Valparaíso, murió el preso político Gonzalo Muñoz, joven estudiante universitario, militante comunista, asesinado por un grupo de delincuentes comunes, en una acción que se vinculó con una provocación orquestada por organismos de seguridad. Este hecho se produjo un día después de haber terminado una huelga de hambre que duró 19 días, siendo uno de los motivos, el esclarecimiento de la muerte del PP. Víctor Zuñiga y la separación de la población común. Esa misma después del asesinato del “Chagui” como le llamaban sus compañeros, los PP fueron aislados en la sección de detenidos, y apartados de los reos comunes rematados, es decir, los que estaban cumpliendo condena. Así lamentablemente Gonzalo pagó con su vida, su consecuencia “Por la vida y por la libertad de los presos políticos”.
Pero aún habría de desencadenarse otro episodio en la misma cárcel de Valparaíso, cuando a raíz de la fuga de cuatro PP en Agosto del 87, se desató una acción represiva en contra de los PP, los cuales sufrieron violencia y malos tratos por agentes de la CNI como represalia por la fuga. Uno de ellos, Rigoberto Pizarro, militante del MIR, después de sufrir brutales apremios, y no resistiendo más su cuerpo, decidió atentar contra su vida, sin lograrlo, pero al momento de ser trasladado al camión de gendarmería que lo llevaría al hospital, recibe una herida mortal de arma blanca.
Es así como el Rigo, pasó a formar parte -junto a miles de militantes de izquierda- de uno de los tantos asesinados en dictadura, donde muchos de ellos, hasta el día de hoy, siguen aún sin tener justicia, mientras sus verdugos permanecen bajo la absoluta impunidad o en cárceles especiales para asesinos y torturadores.