En todo el mundo, miles de personas tomarán las calles para denunciar las violencias y miserias que nos impone este sistema en crisis. Las maestras, madres de familia y mujeres en México, no podemos ser ajenas a este llamado de rabia y hartazgo.
Viernes 1ro de marzo de 2019
El movimiento internacional de mujeres se prepara para una nueva jornada de lucha. Desde Argentina hasta el Estado Español, el llamado a la Huelga de Mujeres recorre nuevamente las principales escuelas, barrios, plazas públicas y centros de trabajo.
En América Latina llega este 8 de marzo, en el marco de la ofensiva imperialista en Venezuela al mismo tiempo que la derecha avanza en sus planes entreguistas y serviles en la región. En México este 8M llega en un contexto político muy distinto para las mujeres respecto a los años anteriores.
Las promesas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador le valieron el apoyo de millones de mujeres en todo el país que anhelan un cambio. Es el caso del magisterio, del cual más del 70% somos mujeres, donde aún se espera la abrogación de la reforma educativa.
Ésta fue aplicada a base de represión, desapariciones, despidos injustificados y tortura sexual contra maestras y maestros en sexenios pasados; trayendo consigo un brutal aumento en la carga laboral, el recorte de contenidos en los programas de estudio, las jubilaciones forzadas y la desaparición de talleres y turnos, que continúan en la actual administración, y las maestras sufrimos doblemente estas consecuencias.
Sin embargo, en plena “Cuarta Transformación”, seguimos viendo el avance de los planes neoliberales en las aulas, con la implementación del Nuevo Modelo Educativo, que continúan en marcha ahora con el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma y en colaboración con la OCDE.
También continua la precarización laboral en las y los nuevos docentes, pues hay incertidumbre sobre las nuevas formas de contratación y no tenemos certeza sobre la permanencia en nuestros empleos y ni los fines con los que el nuevo gobierno utilizará a la evaluación.
Aunado a esto, las maestras y madres de familia vemos con mucho coraje, como la violencia machista y feminicida sigue perpetuándose dentro y fuera de las escuelas. Sentimos mucha rabia al ver como aumentan las desapariciones de nuestras alumnas y también de compañeras maestras, producto de una profunda descomposición social consecuencia de la guerra contra el narco y militarización del país.
Desde hace años, nos han impuesto vivir con miedo de salir a las calles, de ser violentadas, desaparecidas o asesinadas. Esta terrible situación para las mujeres, sobre todo para las pobres y trabajadoras, no es casualidad: el gobierno y los empresarios nos quieren con miedo y en nuestras casas, sin protestar ni cuestionar que vivimos en un estado de barbarie y terror.
Sumando a las condiciones mencionadas, vemos con preocupación la profundización de la militarización a través de la guardia nacional. Sabemos que cuando el ejército sale, los feminicidios, desapariciones y la violencia escalan, 10 años de “guerra contra el narco” lo han dejado claro.
A pesar de estas terribles condiciones, las mujeres seguimos estando al frente de procesos de lucha muy importantes, como las valientes obreras en Matamoros que se levantaron, junto a sus compañeros, contra la explotación laboral e hicieron temblar a los patrones con paros y huelgas en el norte del país.
También las trabajadoras universitarias que decidieron irse a huelga junto con sus compañeros, por aumento salarial y en defensa de la educación pública. Las trabajadoras precarizadas estatales que vienen peleando contra los recortes y despidos que son la política laboral del nuevo gobierno de AMLO y MORENA.
O como recientemente nos mostraron las maestras y maestros de la sección XVIII de Michoacán que se movilizaron y bloquearon las vías del tren como exigencia al pago total e inmediato de su sueldo y bonos, así como hoy las y los maestros de Oaxaca en su paro por 72 horas y el plantón en la CdMx.
Es por todo esto y por una vida digna de ser vivida por nuestras hijas y alumnas que este 8M tenemos razones suficientes para movilizarnos y también para organizarnos, retomando las mejores lecciones de las luchas del pasado y preparándonos para conquistar nuestro futuro.
En un gremio con 70% de composición femenina, las mujeres de Pan y Rosas y las maestras de Nuestra Clase, creemos que es de suma importancia intercambiar y poner en pie Comisiones de Mujeres en las escuelas y en los centros de trabajo y estudio.
Para que peleemos juntas por: guarderías seguras y gratuitas en nuestras colonias, escuelas cercanas a nuestros hogares, rutas seguras de transporte, licencias de maternidad y paternidad extendidas, entre otras que pueden ir visibilizándose según las necesidades de cada escuela y zona del país.