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Red Internacional
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Este enero hay que movilizarse por Argentina y Palestina

El primer mes del 2024 termina con la agenda cargada para los trabajadores, las mujeres, juventud y sectores oprimidos. Algunas razones por las que las citas de estas próximas semanas se hacen obligatorias para quienes peleamos por nuestros derechos.

Sábado 20 de enero de 2024

Este 20, 24 y 27 de enero se realizarán respectivamente en Madrid y distintas ciudades, la manifestación estatal en apoyo al pueblo palestino, concentraciones en apoyo a la huelga de las centrales sindicales contra el DNU y la Ley Ómnibus del gobierno de Milei en Argentina en Madrid y Barcelona, y la manifestación centralizada en Madrid contra la ocupación Israelí y el genocidio al pueblo palestino.

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En los conflictos que dan nacimiento a estas movilizaciones puede percibirse parte de la gravedad de su impacto. Sin embargo, puede ser normal que por lo rápido que vienen desarrollándose, y por la realidad diferente y particular del Estado Español, nos cueste pararnos a pensar en cómo nos afecta a trabajadores y sectores populares en general. A continuación algunos puntos de por qué estas tres convocatorias se hacen tan importantes y por qué asistir y tomar activamente su convocatoria.

Tanto el gobierno de Milei como el de Netanyahu representan lo peor de los ataques de extrema derecha contra los pueblos trabajadores del mundo.

Cada uno a su manera, pero con un hilo conductor en común. Ambos anteponen los ataques más brutales a las masas populares en pos del beneficio de unos pocos.

Hace un tiempo ya se empieza a ver con una claridad que repugna, los verdaderos intereses del gobierno Israelí sobre el genocidio en Gaza. Las publicaciones de empresas inmobiliarias ofreciendo grandes oportunidades de negocios a inversores sobre territorios ganados a base de sangre y vidas de más de 30.000 personas, en su mayoria niñas, niños y mujeres es una muestra de ello. El interés de ganancia de un pequeño grupo de empresarios sostenido en la ocupación supera cualquier interés por la vida en cualquiera de sus aspectos. Y sí, estos incluyen hasta la vida en el planeta según informes recientes de organizaciones ecologistas.

Por su parte el gobierno de Milei, con sus dos medidas, el DNU y la Ley Ómnibus, planea traer a la ya golpeada clase trabajadora argentina un duro ataque que reúne todo lo peor de las demandas históricas de la burguesía y los sectores más reaccionarios de la sociedad argentina.
Bastante hay escrito sobre las más de 200 medidas escandalosas (y casi caricaturescas) que intentan pasar con esta reglamentación. Entre algunas de ellas podemos encontrar el cercenamiento a libertades de lo más basicas como la reunión de más de tres personas en la calle o la protección contra el despido en casi cualquiera de sus variantes.

Al igual que en Israel, en el caso de argentina hay claros beneficiarios de estas políticas. En este caso son el FMI y las grandes burguesías nacionales y extranjeras que invierten en el país, para quienes estas medidas representan una trasferencia de capital que no se podría conseguir de otra forma en medio de la crisis en la que está inmersa la Argentina.

Mientras vemos jubilados que se ven obligados a continuar trabajando y sacar préstamos para elegir entre comprar comida o medicamentos, o madres que deben elegir entre morir a manos de sus parejas o vivir debajo de un pedazo de plástico (porque los recursos ni siquiera dan para vivir en una chabola), los grandes sojeros y especuladores se enriquecen a ritmos descomunales.

Es que como decíamos al principio, estos conflictos no están aislados.
Ninguno de estos gobiernos se pueden entender sin la existencia del otro. Ambos representan lo peor de la extrema derecha que pretende avanzar para salvar los intereses de los grandes capitalistas en todo el mundo.

Esta derecha que también emerge en el Estado Español. La fiel amiga de los neoliberales y sionistas. La que mantiene la monarquía más rancia y parásita mientras nos condena a miles de jóvenes a la precariedad y falta de perspectiva.

La misma derecha como la de VOX, el PP o Desokupa que sostenida por quienes se llaman "progresistas" como el PSOE, SUMAR o Podemos militariza fronteras, limita el acceso a la salud, reprime huelgas de trabajadores, niega el derecho a la autodeterminación de los pueblos o defiende asesinatos homófobos mientras los grandes bancos, energéticas y grupos textiles multiplican sus ganancias.

Este 20, 24 y 27 de enero no son fechas estériles. La historia nos muestra que la resistencia se puede contagiar y algunos indicios de esto ya se están viendo. Millones de personas se movilizaron hace una semana en Yemen contra la guerra. Trabajadores franceses y alemanes se enfrentan a la policía contra las políticas imperialistas y antipopulares de sus gobiernos. Portuarios en Estados Unidos, Reino Unido y Catalunya bloquean el envio de material bélico en solidaridad con el pueblo palestino.

La huelga de las centrales sindicales en Argentina tiene la posibilidad de hacer fuego la chispa que necesitamos las y los trabajadores del mundo para terminar con esta derecha asesina que surge y se expresa de diferentes formas en todo el mundo. El momento es ahora. Tenemos por qué luchar, y tenemos la posibilidad de ganar. Citando la frase de una famosa banda de rock argentino, "Allí, y para siempre, aprendimos que ciertos fuegos no se encienden frotando dos palitos".