Integrantes de la agrupación de trabajadores de la salud Abran Paso en conjunto con la lista Trabajadorxs Revolucionarixs convocan a una jornada virtual este jueves a las 19:30 horas con el hashtag #SaludGratuitaydeCalidad, proponiendo medidas urgentes para enfrentar la segunda ola de la pandemia. Denuncian que mientras el gobierno de Piñera sigue favoreciendo a los empresarios multimillonarios como Luksic, la salud está por el suelo, con trabajadores agobiados y sin recursos.
Jueves 21 de enero de 2021
En medio del progresivo aumento de casos de la segunda ola de la pandemia y las críticas transversales que recibió el Ministro de Salud Enrique Paris por decir que las cifras son "alentadoras", trabajadores de la salud de Abran Paso en conjunto con la lista de Trabajadorxs Revolucionarixs candidatxs a las elecciones de abril, convocan a una jornada de difusión por #SaludGratuitaydeCalidad. Como denunciaron los médicos Nestor Vera y Natalia Sánchez, mientras los empresarios del cobre como Luksic se vuelven millonarios, la salud está por el suelo.
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Como denuncian diversos actores científicos, esta segunda ola de la pandemia tienen características que la hacen potencialmente más peligrosa que la primera. En primer lugar se da de manera sincronizada a nivel nacional, a diferencia de la primera que afectó de manera espaciada en el tiempo lo que permitió una cierta flexibilidad del sistema sanitario.
Un segundo factor es el agotamiento, estrés y precarización de las y los trabajadores de la salud, la "primera línea" contra el covid-19. Según cifras oficiales un 25% del personal está con licencia y no se ha invertido en mayor dotación, por el contrario es la precariedad la que reina en el sistema de salud pública. Hasta hace poco el gobierno se negaba siquiera a entregar un bono de reconocimiento a la labor de los funcionarios que ya cumplirán un año de dura batalla contra la pandemia.
Por último la situación del sistema integrado de camas críticas ya se encuentra cercano al 100% de ocupación a nivel nacional con varias regiones que ya alcanzaron esa cifra. Se trata de un sistema que ya se encuentra colapsado y con la negativa de la clínicas privadas para aumentar las camas críticas. Alegan los mercaderes de la salud que no se les ha retribuido adecuadamente y por lo tanto no podrán nuevas camas. Literalmente le ponen precio a la vida de las personas.
Mientras la salud pública agoniza, los millonarios se vuelven más ricos
Los lugares de trabajo de alta concentración y que se desarrollan en lugares estrechos y cubiertos son una importante fuente de contagio. Las faenas mineras, las grandes concentraciones industriales en conjunto con los sistemas de transporte hacen más probable el contagio.
Es la realidad a la que presionan los empresarios para mantener sus jugosas ganancias. Mientras el pueblo trabajador pone las vidas, millonarios como Luksic aumentaron su fortuna en un 84% en solo un año. Una verdadera burla para las más de 22 mil víctimas de la pandemia en lo que va de la llegada del coronavirus a Chile.
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Medidas urgentes para enfrentar la pandemia
Para enfrentar la pandemia en esta nueva fase hay que cambiar radicalmente la estrategia para poner en primer lugar la salud del pueblo trabajador por sobre las ganancias de los grandes empresarios.
1. Contratación, descanso y fin a la precarización a las y los trabajadores de la salud: Asegurando el debido reconocimiento que merecen por ser la primera línea contra la pandemia (bono covid), la contratación de más personal para asegurar el debido descanso luego de casi un año arriesgando su vida, sin contratos precarios, estabilidad laboral y que no falten los EPP para combatir el virus. Por el contrario, Piñera y Paris solo aseguraron bajar las dotaciones de los hospitales y no capacitaron nuevas camadas de trabajadores.
2. Infraestructura hospitalaria: Mientras avanzó la crisis sanitaria, se dejaron de realizar decenas de miles de procedimientos hospitalarios presionando más la ya desfinanciada salud pública, por el contrario no se construyó nueva infraestructura y se privilegió el negocio sanitario con las clínicas privadas, los escándalos como el Espacio Riesco o las "residencias sanitarias" que benefician al capital hotelero. El extremo de la irracionalidad capitalista se muestra en que mientras el Estado cerró el único centro de producción de vacunas del país en 2002 (el centro de vacunas del ISP), no le entrega los recursos para que la Universidad de Chile construya uno nuevo. Hay que invertir las prioridades, nacionalizando sin pago la salud privada, un impuesto progresivo a las grandes riquezas para construcción de nueva infraestructura.
3. Trazabilidad, control y aislamiento: Mientras el crecimiento de los exámenes PCR llegó apenas en diciembre al estándar de 50 mil diarios (cuando eso se necesitaba en julio según expertos), la trazabilidad sigue débil por falta de personal y por el ahorro del gobierno que destina solo a municipios. Como indicaba el académico Pérez-Acle hacen falta alrededor de 10 mil trazadores a nivel nacional. Esto para contar con datos concretos que permitan tomar decisiones adecuadas. Pero claro, para reprimir y comprar armamento de última generación a la corrupta policía hay millones. Se debe garantizar la efectiva trazabilidad, control y aislamiento de los lugares infecciosos por medio de comités de trabajadores de la salud desde la atención primaria y las organizaciones de trabajadores de sectores productivos como en el caso de Chiloé donde los trabajadores del Salmón exigen el cierre de plantas por 14 días.
4. Ingreso mínimo de emergencia garantizado de $500 mil pesos: Para todos las y los trabajadores informales, cesantes e independientes. Este ingreso debe basarse en un impuesto progresivos a las grandes fortunas que se hicieron mucho más millonarios este año pese a la pandemia y a costa de que millones de trabajadores se arriesgan día a día al contagio y la muerte. La crisis no la pueden cargan en sus hombros las familias trabajadoras, el estado debe garantizar las condiciones necesarias para que quienes estén en comunas con altas tasas de contagio tengan un ingreso que permita la cobertura de las necesidades básicas, y esos recursos no pueden seguir saliendo del seguro de cesantía que son los ahorros de la clase trabajadora.