El Sacerdote Jesuita Fernando Montes, quién acaba de dejar la rectoría de la Universidad Alberto Hurtado, pidió en una nota del diario El Mercurio que se diera beneficios para los violadores de derechos humanos.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Martes 8 de marzo de 2016
El pasado domingo 6 de marzo, el ex rector de la UAHC Fernando Montes, dio una entrevista al diario derechista El Mercurio. Montes comentó que, un grupo de abogados y otras personas, están formando un grupo para ayudar a los presos que hoy están en Punta Peuco, condenados por brutales violaciones a los derechos humanos, entre ellas torturas como violación a presos y presas, desmembramientos, golpes, quemar vivas a personas, colgamiento, además de hacerlos desaparecer, ocultar información, mentir y atropellas los derechos humanos de millones de personas.
Montes señaló en la entrevista que no puede despreocuparse de los victimarios, señala que “he sido un fuerte, fuerte, fuerte opositor a los atropellos de los derechos humanos. Personalmente, hasta expuse mi vida en defensa de esos derechos. Sin embargo, si hay que castigarlos, debe hacerse de manera civilizada”.
Sin embargo, el ex rector de la UAH señala que empezó a visitar a los presos de Punta Peuco y que ahí los comenzó a escuchar y a contactarse con sus familias.
La justificación de la obediencia debida
Según Montes, luego de conversar con el Guatón Romo (uno de los principales agentes de la DINA y encargo de torturar y desaparecer a cientos de militantes del MIR, entre otros grupos) se dio cuenta que “había sido usado”.
Choca escuchar del ex rector que trata de justificar lo injustificable “aprendí que hay que tener un cuidado enorme para precisar quiénes son los responsables e ideólogos mayores y quiénes son personas que en un régimen enormemente jerárquico cumplen acciones que tal vez no hubieran hecho en otras circunstancias". Indicó además que la justicia de “ser extremadamente cuidadosa para ver los niveles de responsabilidad y culpabilidad en cada caso”. Parece olvidar Montes que la mayoría de los violadores a los derechos humanos nunca fue juzgado o que siguió en la impunidad 20, 30 o más años, mientras muchos “abuelitos” que fueron torturadores o asesinos están en sus casas, mientras los que mataron o desaparecieron no pudieron conocer a hijos o nietos. Parece olvidar también que no se trató de errores o acciones que quizás no hubieran hecho en otras circunstancias, porque si las hicieron y con saña.
Estas palabras de Montes recuerdan lo que en Argentina se conoció como la “obediencia debida” y que se trata de la justificación de los mandos medios o bajos, que no “dieron las órdenes” y solo “obedecieron” a sus superiores. Con esta política se permitió que miles de violadores a los derechos humanos fueran liberados en Argentina y es lo mismo que Montes insinuó en sus palabras. Así, el que torturó, mató o hizo desaparecer, el que golpeó hasta la muerte, el que violó, etc. pasa también a ser victimizado.
Montes pidió beneficios para presos que están con enfermedades grave para que tengan un “trato humanitario”. Debe saber Montes que Punta Peuco es una cárcel de lujo, comparada a otras cárceles. Quizás no recuerda que hace pocas semanas salió un reportaje sobre las brutales condiciones en las que viven los presos comunes, hacinados, plagados de insectos, con infecciones, a lo que se suma las múltiples denuncias contra Gendarmería por tortura, mal trato, etc. Sin embargo Montes dice también que “no se pueden mover, hay horarios rígidos, no salen”, claro, es una cárcel, lo mínimo es que no salgan; pero para Montes el problema es que no se dan beneficios.
Por eso señaló que “digo con toda fuerza es que hay que ver las situaciones caso a caso, revisar a quien ha cumplido la mitad de la pena, y si se producen situaciones de enfermedad, de muerte de parientes, es razonable que haya excepciones que muchas de ellas están previstas por la ley y en Punta Peuco, pero eso es mucho más estricto ahí que en otras cárceles”. A los mismos que torturaron y violaron, a los que asesinaron y desaparecieron, que siguen ocultando información y poco o nada se arrepiente.
En la misma línea solicita que a quiénes dan información se les compense. Y se atreve a decir que “con esa gente nadie quería ensuciarse las manos: ni en el Ejército ni los políticos ni la derecha, y, obviamente, los que habían sido víctimas tenían una terrible razón para rechazarlos”. Por eso aboga por el “perdón” e indica que quiénes están presos “son seres humanos que cometieron un error, que hay distintos niveles de culpabilidad”. ¿Es un error golpear a alguien hasta la muerte? ¿Es un error pasarle un auto encima de sus piernas para quebrarlas? ¿cortarlo con corvo o sacarle los ojos? ¿Colgarlo para que sus extremidades se fracturen?
Parece olvidar las redes de apoyo que siguen existiendo entre la derecha y los propios militares con sus ex agentes. Parece olvidar que muchos de ellos cobran pensiones tres o cuatro veces más altas que quiénes fueron torturados.
Parece olvidar que apenas hay 117 condenados hoy en la cárcel, cuando hubo más de 3000 asesinados o desaparecidos y más de 50 mil torturados reconocidos en el Informe Valech. Parece olvidar los asesinos de Rodrigo Rojas Denegri no están condenados, ni los de tantos otros miles.
Repercusiones tras la entrevista
La abogada de Derechos Humanos Carmen Hertz criticó las palabras de Montes y señaló que perseguir justicia no es quedarse en el pasado, sino que es también la lucha por la memoria y que es solo la justicia la que puede liberar para construir el presente y futuro. También, que se trata de crímenes de lesa humanidad y por lo tanto sin imprescriptibles.
Mientras Alicia Lira, de la Agrupación de Familiares de Ejecutados políticos, señaló que a diferencia de los torturadores, la derecha y los militares, “nosotros jamás, los familiares y los sobrevivientes de torturas, hemos deshumanizado a estos victimarios. Nunca les hemos dicho que son humanoides o que no son humanos, jamás”. Y también indica que “Habla de una supuesta preocupación del alma del sufrimiento de estos hombres que no lo mostraron con los prisioneros políticos en dictadura”. Alicia también señala el caso de Arellano Stark, “responsable de la Caravana de la Muerte, con decenas de chilenos asesinados, ahora está tranquilamente en su casa porque supuestamente tiene demencia senil. ¿Y qué pasa con los familiares que están muriendo de cáncer por la tragedia de no saber dónde están sus familiares?”.
Mientras algunos se preocupan de los beneficios a violadores de derechos humanos, otros seguimos incansablemente en la lucha por la verdad, la cárcel y castigo a quiénes fueron responsables de estos actos.