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Red Internacional
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Poder Judicial. Ex presidente del Tribunal Constitucional: “No es una tercera cámara”

Luego de una serie de críticas en torno al rol que cumple el Tribunal Constitucional, sobre todo luego de que éste definiera paralizar causas a favor de la corrupción y fraude en el Ejército, el expresidente saliente del TC, Iván Aróstica, defendió el organismo que históricamente ha utilizado la derecha a su favor.

Martes 13 de agosto de 2019

El Poder Judicial enfrenta una crisis. Y es que con innumerables casos de corrupción que parecieran quedar en la más plena impunidad, así como el caso de los jueces de Rancagua que realizaban sentencias arbitrarias, ubicaban a sus familiares en altos cargos privilegiados así como de encontrarse ligados a modo de colaboradores con una red de tráfico de estupefacientes, mencionando además las críticas al Tribunal Constitucional, el cual prefirió paralizar una investigación de corrupción al interior del Ejército para proteger su imagen, no podría ser otra la situación.

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Es dentro de este marco también en que se agudizan las críticas al Tribunal Constitucional, el cual ha sido utilizado históricamente por la derecha -en donde justamente tienen mayoría por la composición misma del tribunal- para desechar y desestimar proyectos de ley o incluso discusiones de las cuales no estén a favor, tales como las amenazas de declarar como inconstitucional en su momento el proyecto de aborto en tres causales por parte de la UDI, el cual apenas cubre alrededor de un 5% de los abortos que se realizan en Chile.

Es frente a esto y estas críticas que nada menos que Iván Aróstica, uno de los autores de la paralización a favor de la corrupción en el Ejército, ex presidente del TC, y defensor de violadores de DD.HH., afirma que: “No es una tercera cámara porque el Tribunal Constitucional, hasta donde yo he visto, no ha sido criticado -salvo ese slogan- por el fundamento mismo de su sentencia motivadas por razones de derecho; no por razones de mérito político. Si nosotros hubiéramos considerado las razones políticas, eso es una tercera cámara”.

Sus declaraciones reflejan en verdad los diversos artificios y peripecias en las cuales busca refugiarse la derecha para mantener una de sus trincheras frente a una situación de crisis de su gobierno y de su régimen. No por nada la derecha -ya sea en el Poder Judicial, Ejecutivo, Legislativo, etc- y el gobierno, busca tanto mantener uno de los enclaves que ha sido utilizado para resguardar la constitución y el conjunto de la herencia pinochetista en Chile. Situación que para el gobierno se vuelve imprescindible frente a un momento de debilidad política, en donde busca mantener a sus amigos y socios en diversos puestos del gobierno y del Estado, así como en el ámbito privado, para tener el as del TC bajo la manga frente a su debilidad cristalizada en su alta desaprobación.

Es en esta misma sintonía que la derecha se empeñó tanto en posicionar a María Luisa Brahm como la carta de recambio del bulleado Iván Aróstica, reemplazado por un rostro femenino históricamente ligado a Renovación Nacional.

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En definitiva, dichos enclaves no cumplen otro rol que velar por la brecha existente entre la justicia para ricos y otra para pobres, por lo que se hace necesario la elección directa y popular de todos los jueces, para que no se siga perpetuando que los políticos corruptos y los empresarios ubiquen a sus amigos y socios en las sillas del Poder Judicial, además de la eliminación del Tribunal Constitucional, uno de los enclaves autoritarios, designado por el Presidente y el Senado, no electos por el pueblo, cuya función es “proteger” la Constitución pinochetista, así como la disolución de la Corte Suprema y Corte de Apelaciones y realización de juicios por jurado popular.

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