Luego de lo ocurrido con el caso Catrillanca, la institución de carabineros a descendido en su aprobación. Consecuencias de una práctica sostenida de casos de montajes, fraudes y corrupción.
Consuelo Urrutia Estudiante de Psicología Universidad de Antofagasta
Viernes 12 de abril de 2019
El gobierno de Piñera ha tenido ido avanzando en una línea represiva hacia la juventud. En esta misma tónica, se han entregado grandes sumas del presupuesto nacional a carabineros, los principales encargados de reprimir cualquier ápice de organización o movilización de la juventud, las mujeres y los trabajadores, que pueda posicionarse en contra del gobierno o sus intereses empresariales.
En este sentido, es que se le entregan mayores facultades a la institución para criminalizar y reprimir a la juventud, por ejemplo, con la ley Aula Segura, que permite la intervención policial al interior de recintos educacionales, o con la propuesta de ampliar a mayores de 14 años la edad para poder realizar controles de identidad además de poder registrar las pertenencias de a quien controlen.
No es al azar el hecho de que el gobierno invierta grandes sumas de dineros estatales en el perfeccionamiento y modernización de carabineros, aun existiendo escandalosos casos de corrupción a la interna de la institución, como lo es el Pacogate o el ultimo hallazgo de un carabinero que era integrante de una banda delictual dedicada a los robos fuera de recintos bancarios; es parte de una línea consciente de persecución hacia la juventud.
Frente a todos estos ataques que nos quiere pasar la derecha del gobierno y que se expresan más concretamente en las reformas precarizadoras y la represión policial brutal, la llamada oposición parlamentaria, el Partido Comunista y el Frente amplio, no han tomado más que un rol pasivo y conciliador siendo incluso un freno para la organización y movilización de grandes sectores de masas ante los ataques, aún dirigiendo grandes centrales que reúnen a trabajadores y estudiantes, como el Colegio de profesores, la CUT y la CONFECh, porque prefieren la vía del parlamento por encima de la organización de grandes sectores que salgan a las calles a enfrentar todas estas políticas represivas, en un intento por maquillar un sistema que únicamente nos priva de derechos y nos reprime.
Es por esto, que debemos exigir la disolución inmediata de las fuerzas especiales y que las funciones de seguridad estén en manos de la clase trabajadora y el pueblo, que velen por ésta sin intereses privados que intervengan, y esto debemos hacerlo mediante a la organización y movilización de grandes sectores de mujeres, estudiantes y trabajadores que salgan a las calles para acabar con toda la represión y precarización de este sistema.