El Fondo Monetario Internacional aprobó un incremento de 21,000 millones de dólares en una línea flexible de crédito para México. Espaldarazo a la gestión priista.

Bárbara Funes México D.F | @BrbaraFunes3
Sábado 28 de mayo de 2016
La información fue dada a conocer a distintos medios por el Banco de México y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Se trata de la ampliación de una nueva línea de crédito está a disposición de la administración de Peña Nieto como “blindaje” ante posibles tormentas financieras del exterior.
El incremento la llevó de 67,000 millones de dólares a 88,000 millones. El otorgamiento de esta línea de crédito flexible, según se congratuló el gobierno, es “una muestra de confianza en la solidez de la economía mexicana” y lo interpretan ante la prensa como una aprobación de la fortaleza macroeconómica de México.
Según analistas, este crédito deja en mejores condiciones al país para enfrentar los vaivenes de las tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense y la desaceleración de la economía mundial.
Ahora, el total de recursos disponibles para contingencias financieras internacionales subió a 265 mil millones de dólares, entre la línea de crédito y de la reserva de divisas.
El 17 de abril de 2009 se aprobó el primer acuerdo de México en el marco de la línea de crédito flexible. Se renovó el 25 de marzo de 2010, el 10 de enero de 2011, el 30 de noviembre de 2012 y el 26 de noviembre de 2014.
Según Forbes México, David Lipton, primer subdirector gerente y presidente interino del directorio del FMI, “destacó la capacidad de resistencia de México al contexto de desaceleración global, considera que la actividad económica crece de manera sostenida, la inflación es baja y estable y el sistema financiero es sólido, con un marco de regulación supervisión fuerte”. Esto a pesar de que el crecimiento económico que se pronostica para este año está entre 2.2 y 3.2% y de la crisis internacional del precio del petróleo.
Ante el cuestionamiento por la “crisis de derechos humanos” que enfrenta el gobierno en el terreno internacional, esta ampliación de la línea de crédito representa un aval del FMI a Peña Nieto y la forma en que intenta aplicar las reformas estructurales votadas entre 2012 y 2013, al inicio de su sexenio. Otro triunfo táctico.
En particular la reforma educativa -que enfrentan las y los maestros en distintos puntos del país-, la reforma energética y la reforma laboral constituyen instrumentos prioritarios para degradar las condiciones laborales del pueblo trabajador en México, que exige el FMI en distintos países, como en Grecia y en Puerto Rico, y que son de primer orden para las trasnacionales que invierten en tierras aztecas. Uno de los países con los salarios más bajos del mundo y los funcionarios muy proclives a negociar y entregar recursos.