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Red Internacional
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Derechos Humanos. Los asesinos de la dictadura y sus peticiones

A raíz del fallecimiento de uno de los ex-militares trasladados desde Punta Peuco, a la carcel Colina 1, sus simpatizantes buscan que vuelvan a sus privilegios.

Martes 17 de julio de 2018

El pasado jueves falleció Leonidas Bustos San Juan, Sub oficial de Carabineros, quien cumplía condena por el delito de lesa humanidad por los crímenes cometidos durante Septiembre de 1973 contra pobladores del sector Portezuelo en la comuna de Quilicura, cuando se comenzaba a perpetrar una de las dictaduras más crudas de Latinoamérica.

Si bien el protocolo de acción médica para los reos pudo haber fallado, y en torno a esto haber ocasionado una posible negligencia, y que frente a esto claramente la familia está en derecho de poder llevar las acciones que estime pertinentes, lo de fondo está en las exigencias que estos condenados por crímenes de lesa humanidad están llevando a cabo.

Tanto estos reclusos en cárceles comunes como Colina 1, aunque con mayores dadivas, asi como los que gozan de privilegios en Punta Peuco, al calor del segundo mandato de Sebastián Piñera, se sienten con el poder de exigir salir a disfrutar de la libertad, hecho ante el cual se han mostrado a favor las autoridades defensoras de la herencia pinochetista.

Despedido con “Honores”

Fueron sus propios “camaradas”, 48 condenados por delitos de lesa humanidad durante la dictadura, quienes emitieron una carta donde exigían, entre otras cosas, “respeto y dignidad”.

Esto en función de poder pasar los últimos años de su vida en casa, junto a sus familias, que es precisamente lo que no permitieron hacer a miles de trabajadores, mujeres e incluso niños que fueron asesinados y desaparecidos a manos de estos mismos militares.

No bastando con un discurso que raya en el cretinismo, personeros de las Fuerzas Armadas despidieron con Honores al féretro de Bustos cuando este abandonaba el recinto penitenciario.

Esto junto a los 48 reos, a los cuales se les permitió realizar una “formación” para despedir a su par, entonando la canción “Yo tenía un Camarada”. Y es que lejos de abandonar su posición de represores y asesinos, siguen manteniendo la misma concepción política. Además, exigieron a las autoridades que “reconsideren su parcialidad para tratar el futuro de quienes dimos la vida por la patria, cuando el Estado nos ordenó cumplir el mandato de nuestros superiores, en bien de la patria”.

Frente a esto, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro señalo que “es un hecho extremadamente grave” y concluyo planteando que “Esto demuestra unas Fuerzas Armadas, que en este caso el Ejército, siempre han estado muy ligados a genocidios”.

Ningún privilegio más para los Genocidas

Los hechos demuestran que estos militares, que fueron ideólogos y cabecillas de las operaciones que tuvieron como resultado multiples asesinatos contra trabajadores, mujeres embarazadas, niños, a base de torturas miserables, arrojando victimas desde helicópteros, en fin, cometiendo los mas atroces crímenes contra quienes planteaban una alternativa a la sociedad capitalista, hoy en dia siguen planteando tener motivos “justos” para estar en libertad. Apelando a la tan moldeable moral conservadora.

Sienten en el actual gobierno de Piñera, una posibilidad para poder pasar sus horas en las calles, disfrutando de la libertad, esa que le negaron a miles de personas a sangre y fuego.

Por ende, es preciso que así como los presos comunes, estos cumplan sus condenas de manera normal, sin privilegios, como los que hoy gozan los reclusos del penal Punta Peuco, al cual la derecha tanto los califica como “victimas”.