El 2 de junio partía desde el Puerto de Mar del Plata el pesquero “El Repunte” rumbo a Puerto Madryn. Dos semanas después se hundió en altamar, a pesar del alerta emitido por la tripulación. Familiares de las víctimas responsabilizan, por "omisión o comisión" a empresarios, gremios, Prefectura Naval Argentina, el Consejo Federal Pesquero y al Estado.
Miércoles 23 de agosto de 2017 12:59
El viernes 2 de junio de 2017 desde el Puerto de Mar del Plata, partía el pesquero El Repunte, perteneciente a la empresa Ostramar, propiedad de Luis Caputo, rumbo a Puerto Madryn. Su objetivo era la pesca de langostinos.
Luego, se dio a conocer que esa partida fue de apuro, con un simple parche improvisado en la proa, y con dos tangones pertenecientes a otra embarcación. Nunca se le realizó la llamada prueba de estabilidad: un análisis indispensable para determinar que las modificaciones hechas al barco no alteraban su equilibrio, máxime por la presencia de los mencionados tangones, los cuales eran motivo más que suficiente para someterlo a esa prueba elemental.
El sábado 17 de junio y alrededor de las 9 de la mañana El Repunte dio el alerta de hundimiento. Recién cuando habían pasado aproximadamente tres horas, llegaría en su auxilio el buque Maria Liliana quien pudo rescatar solo a uno de los sobrevivientes. A las tres horas y media de la alerta de hundimiento, llegó el helicóptero de Prefectura rescatando a otro sobreviviente y al cuerpo de un fallecido. Ambas unidades se retiraron del lugar del hundimiento y nadie más regresó hasta el día siguiente. Testimonios de los tripulantes del María Liliana afirman que se veían varios cuerpos flotando en el mar.
El Repunte se hundió a 36 millas náuticas (aproximadamente 80 kilómetros) al norte de Rawson. Tenía a bordo 12 tripulantes. Los únicos sobrevivientes de la tragedia fueron Julio Guaymas y Lucas Trillo. Se logró recuperar del mar los cuerpos sin vida de José Ricardo Homs, Luis Gaddi y Silvano Coppola. Aún permanecen desaparecidos Gustavo Sánchez, José Omar Arias, Horacio Airala, Néstor Paganini, Claudio Islas, Fabián Samite e Isaac Cabanchik.
Hasta aquí la crónica de los hechos, y a partir de ella todos los interrogantes. No hay dudas que hay una cadena de irregularidades, desidia y corrupción, que llevó a éste trágico final. Hoy, a casi dos meses del hundimiento, las preguntas que se hacen son demasiadas: ¿Quién autorizó la salida del barco de Mar del Plata en éstas condiciones?; ¿Quién verificó los arreglos?; ¿Por qué la balsa no sirvió?; ¿Por qué Prefectura tardó casi 4 horas en llegar al lugar?; ¿por qué no volvió por los demás tripulantes?...y así se siguen sumando preguntas y más preguntas.
El Repunte se hundió porque ingresó agua, y eso se supo desde el primer momento. Que El Repunte haya naufragado y dejado a diez familias que lloraron a sus padres justo en el día del Padre más negro de la historia de la pesca argentina, tiene responsables que miran para otro lado.
La necesidad de la tripulación de salir a pescar para hacer una diferencia económica tan solo para su simple subsistencia y la de sus familias, muchas veces no contempla los riesgos que conlleva hacerlo en embarcaciones que no están mínimamente en condiciones de flotabilidad. Familiares y amigos, manifiestan que toda la flota del Sr. Caputo está bajo un cono de sombras y sospechas, así como responsabilizan "por omisión y por comisión" al resto de empresarios, gremios, la misma Prefectura Naval Argentina, el Consejo Federal Pesquero y el Estado.
Las familias unidas desde el dolor, permanecen rastrillando por sus medios desde el primer día y hasta ahora, las costas de la zona del hundimiento, insistiendo para que se busque a los siete tripulantes desaparecidos, e implorando para que les den los medios, el apoyo, aunque nada de eso sucede.
Los familiares del Repunte se unieron porque se les dio la espalda desde el primer momento, tuvieron que marchar, gritar, reclamar para que alguien responda, para que alguien se haga cargo, y así el dolor se transformó en acción. Afirman que, además de llorar a los muertos y rezar para que el mar devuelva sus cuerpos, si no logramos que cada uno de los que intervienen en esta larga cadena de responsabilidades, prioricen la vida sobre otros intereses materiales, el Repunte no será el último hundimiento de un pesquero.
Hay muchos barcos flotando en el puerto, hay muchos más que se hundieron y si no se hace algo para que las cosas cambien, bastará solo con que transcurra el tiempo y seguro, seguro habrá otra desdicha en el abismo del mar argentino. Será otra larga lista de una tragedia repetida, una más, donde el dolor se multiplicará, mientras las viudas y los huérfanos volverán a exigir mayor seguridad y más controles, levantarán carteles con fotos de las víctimas, y lamentablemente se sumaran más y más a nuestras familias destruidas, marchando junto a nosotros.
Por eso es que convocan a todas las familias de los hundimientos anteriores, a marineros, a trabajadores portuarios, en esta lucha que es de todos, para que nadie más tenga que pasar por esto y que cada hombre de mar pueda volver a su hogar y abrazarse con sus seres queridos.
El Repunte no solo dejó un saldo de tres muertos, siete desaparecidos y diez familias destrozadas, sino que dejó a la luz la desidia, la negligencia, la falta de profesionalidad de muchos, como así también los circuitos de corrupción política y económica de quienes manejan el Puerto. Hay que terminar con esto, y por eso esperamos que el Repunte sea un caso testigo, para que ninguna familia más pase por este dolor, y para eso se necesita compromiso y apoyo de todos los ciudadanos.
Los familiares y amigos de las víctimas, se movilizaron el pasado sábado 19 de agosto donde reclamaron en simultáneo tanto en Mar del Plata como en Puerto Madryn y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.