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Red Internacional
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Derechos reproductivos. Fertilización in vitro: Diversidad sexual y mujeres solteras quedan fuera de cobertura

Solo para parejas "de un hombre y una mujer" y "estables" sería la ampliación que anunció FONASA para el acceso a programas de fertilización in vitro. El modelo de familia conservadora y heteronormada se impone nuevamente por medio de políticas públicas.

Rebeca Rodríguez Osorio Médica. Agrupación de trabajadores de la salud "Abran Paso"

Domingo 31 de marzo de 2019

Hace algunos días, se anunció la ampliación de cobertura a la fertilización in vitro por parte de FONASA, tanto dentro del sector público como también hacia el privado. Sin embargo, más allá del llamativo titular, este avance en cobertura en materia de derechos reproductivos oculta un par de contradicciones, nada casuales por cierto, para la derecha conservadora.

Según señaló Marcelo Mosso, director de FONASA, esta medida contiene algunas restricciones: “Es pareja hombre-mujer, esa es la mayor cantidad de parejas que tenemos en el país”. Es decir, tanto las mujeres solteras como aquellas pertenecientes a la diversidad sexual, no tendrán el acceso a este derecho garantizado.

Y es que mientras no sea dentro de los límites del modelo conservador de familia –defendido ferozmente por la derecha y las Iglesias-, cualquier derecho sexual y reproductivo de las mujeres, es sistemáticamente negado.

La exigencia de FONASA lo deja en evidencia: “tanto hombre como mujer deben ser cónyuges o parejas que no estando legalmente casadas, viven en relación de convivencia social, afectiva y familiar estable al menos durante dos años”, estableciendo de esta manera estándares morales subjetivos para permitir que una persona tenga acceso al legítimo derecho y deseo de ser padre o madre.

Ahora bien, además de la profunda discriminación a quienes no sigamos sus lineamientos conservadores, el golpe más duro lo reciben, como siempre bajo las lógicas del capitalismo, las mujeres y diversidad sexual más pobres, ya que la fertilización in vitro (al igual que el aborto) son absolutamente posibles de realizar en clínicas privadas si se tienen los medios económicos. Sorteando así cualquier tipo de traba moral. De esta forma, la doble moral de la iglesia y los empresarios se imprime en una nueva arista de la vida de las mujeres y la diversidad sexual, imponiendo su modelo de familia conservador y heteronormado, mientras ellos tranquilamente, viven al margen de éstas.

A todo esto, debemos agregar que con esta ampliación de cobertura, nuevamente se inyecta de recursos público al sector privado con la cobertura de FONASA en distintos centros de salud privada. En lugar de fortalecer un programa de fertilización público, que permita el acceso a todas las mujeres que, sin importar su orientación o identidad sexual, ni menos si se encuentran o no en pareja, puedan llevar adelante sus deseos reproductivos.

Claramente, los avances en derechos a las mujeres y diversidad sexual siempre van a encontrar trabas en el imaginario de la derecha, los empresarios y la iglesia, que tienen en común la defensa de un sistema económico y social que nos impone modelos de vida, de familia, y nos niega acceso a todos nuestros derechos mínimos. La diversidad sexual al igual que el movimiento de mujeres debe apostar por una fuerza social que organizada, pueda hacer frente a la derecha y los empresarios, y arrebate en las calles aquellas demandas que nos siguen siendo sistemáticamente negadas. En unidad con el conjunto de las y los trabajadores apuntando a estos enemigos claros, no solo para conseguir nuestros derechos sino también apostar a terminar con el sistema económico y social que nos los niega.