Frente a la pandemia por Covid-19, la empresa Fibertel envía a sus instaladores a casas dentro de barrios privados, en donde se está cumpliendo con cuarentena preventiva. Los trabajadores fueron encontrándose con estas situaciones y ante el miedo de contraer el virus decidieron pedir la suspensión de servicios.
Jueves 19 de marzo de 2020 23:58
Los familiares de los trabajadores nos encontramos sumamente preocupados, ya que la empresa no solo juega con la salud de sus trabajadores sino también con la de sus familias.
Frente a la pandemia por Covid-19, la empresa Fibertel envía a sus instaladores a casas dentro de barrios privados, en donde se estaría cumpliendo con cuarentena preventiva. Ante esta situación de posible exposición al virus, los trabajadores decidieron pedir la suspensión de servicios.
La respuesta de la empresa Fibertel al reclamo de los trabajadores que realizan las instalaciones fue:
- Realizar encuestas telefónicas con sus “abonados” para establecer si hubo personas que viajaron al exterior dentro de ese hogar.
- El abonado deberá firmar una declaración jurada donde afirme no tener COVID- 19.
- Como “protocolo de seguridad” se ofrece a los instaladores un rociador con alcohol, guantes y que soliciten al abonado retirarse de las áreas de la casa donde el trabajador se encuentre realizando el servicio.
- Al llegar a la base, los instaladores ingresarán al vestuario en grupos reducidos.
En boca de un superior de la empresa se escuchó que “el riesgo que corren es el mismo que yendo al supermercado”.
La empresa obliga a sus trabajadores a ingresar en domicilios que cumplen cuarentena preventiva, poniendo en riesgo la vida e integridad de los instaladores y sus familias. Estos, al ser sostén de hogar, se ven obligados a cumplir con la normativa de la empresa a riesgo de ser suspendidos o despedidos en caso de negarse.
Las órdenes de trabajo, con seguimiento satelital, obligan al trabajador bajo vigilancia constante. Una exposición de la salud perfectamente evitable, no sólo para ellos sino a nivel colectivo, ya que de contraer el virus, el instalador funciona como vehículo propagador de la enfermedad.
Es necesario en este contexto decir basta a las ganancias de los empresarios a costa de la vida de los trabajadores. Los trabajadores no son desechables.