La edición 65 de la Fiesta Nacional de los Estudiantes (FNE) transcurre entre polémicas y cuestionamientos hacia la organización de los desfiles.
Andrea Gutiérrez Concejala (MC) del PTS-FIT en San Salvador de Jujuy
Miércoles 21 de septiembre de 2016 12:53
La Fiesta Nacional de los Estudiantes (FNE), que ya va por su 65 edición, se convirtió en una tradición y todos los septiembres participan decenas de miles de jóvenes estudiantes secundarios de ella.
Aunque cuando hablamos de la fiesta de los estudiantes nos imaginamos un momento donde los jóvenes están al frente de cada decisión, desde 1996 el gobierno puso en pie un organismo cuya única finalidad es regimentar el festejo y la organización de los estudiantes. Se trata del Ente Autárquico Permanente (EAP), que regula el otorgamiento de “puntajes”, el reparto de los premios, el lugar del desfile, la organización de las elecciones reinas, etc.
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Dicho organismo utiliza dinero a discreción garantizando enormes negocios para las empresas que “invierten” en la FNE, desde la Coca Cola hasta empresas particulares de los diferentes bloques peronistas y radicales de la provincia, como supermercados Comodín, propiedad del diputado provincial por el massismo, Pedro Segura, entre otros.
La primera novedad es que tras el fallecimiento de Santiago “Pila” Solá, quien dirigiera el EAP desde 1999 a 2015, el nuevo Gobierno de cambiemos puso en este puesto a Marcelo Ponce, un gran aliado del gobierno radical, que además sumó como Director Provincial del EAP al dirigente de la Franja Morada Matías Rivera.
Así este año los jóvenes se encontraron frente a un nuevo Gobierno que reestructuró y modificó diversos aspectos de la FNE, aunque no los esenciales. Se mantienen las elecciones de reinas estudiantiles (bastante cuestionadas en los últimos años) y los desfiles de carrozas construidas, durante meses, por los mismos estudiantes.
La polémica se abrió a partir de este segundo elemento, que como mencionamos, es un eje de la fiesta: las carrozas. Este año desde el Ente Autárquico Permanente (EAP) se trasladó el desfile desde la Avenida Córdoba, ubicada en las periferias del casco céntrico, a la nueva Ciudad Cultural ubicada en el barrio Alto Padilla.
La Ciudad Cultural todavía está en construcción, y no cuenta con la infraestructura necesaria para albergar las carrozas ni a los carroceros; producto de esta situación se suspendió el primer desfile del sábado 17.
Rápidamente las redes se inundaron de opiniones, muchas cuestionando la organización de este año e indirectamente al gobierno, otras atacando a los jóvenes porque años antes era igual o peor la situación de los carroceros; y ser carrocero "implica sacrificios".
Sebastián Agüero, carrocero de una escuela capitalina, respondía a los ataques en las redes sociales diciendo “la verdad que no sé por dónde empezar a nombrar todos los horrores que nos hicieron pasar a los carroceros, estudiantes, profesores y familias. Sin nombrar todos los problemas y obstáculos que tuvimos durante el armado de la carroza".
"El día que llegamos a la ciudad cultural nadie del Ente, ni de la comisión, nos recibió y ubicó correctamente, no había baños hasta el día siguiente a la mañana, (y encima baños químicos) no había ni electricidad ni luz, tuvimos que trabajar a oscuras, la seguridad que nos prometieron nunca existió, los colectivos no iban hasta la ciudad cultural hasta el sábado a la tarde", asegura el joven.
En su extensa denuncia a través de Facebook, el joven continúa "los supuestos ’canchones’ con techo de plástico tienen goteras que continúan mojando nuestras carrozas, cuando se sabía que iba a seguir lloviendo y empeorando nos hicieron salir igual de los techos para desfilar, con la amenaza de que nos descontaban todos los puntos de este desfile. Hubo carrozas que ni siquiera pudieron taparse con un triste plástico, estaban totalmente descubiertas y empapándose igual que nosotros. Nos quisieron poner en contra de nuestros profesores asesores con el quilombo de los puntos adicionales para opacar todas las verdaderas problemáticas (falta de luz, agua, baños, etc.)".
Finalmente, el joven asegura "la fiesta hace años dejo de ser de los estudiantes y es pura política y robos, ya estamos hartos. No hay nada peor que ver cómo se cae abajo el duro trabajo de dos meses y ver llorar a tus compañeros. Estoy seguro que cualquier carrocero, sea del colegio que sea, puede nombrar muchos más problemas que tuvimos gracias a la poca y pésima organización por parte del EAP este año, y si es verdad que los de la comisión estudiantil están para servirles a los de arriba, ni siquiera pueden tener la voz para representarnos bien. Todos tenemos bronca y desilusión y esperamos que se nos escuche y se solucione todo porque ya no sabemos qué hacer”
La denuncia de este joven devela el verdadero enredo. Hace años, bajo gobiernos peronistas o radicales que la FNE dejó de ser de los estudiantes y las dos gestiones se han encargado de garantizar esta situación.
Hablan del "espíritu" de la fiesta y saludan a la juventud en busca de naturalizar el sufrimiento que se vive como carrocero durante esta fiesta. Es cierto que hay problemas y abusos, pero eso no significa que haya que aceptarlo y tomarlo como "normal".
El tradicional sacrificio del carrocero va de la mano del siguiente hecho tradicional: los únicos que amasan fortunas y se la llevan en retro-pala son los funcionarios del Gobierno de turno y los empresarios.
Los estudiantes quedan relegados como mano de obra gratuita para garantizar sus negociados. Así los verdaderos artífices de la FNE terminan como último orejón del tarro.
La FNE muestra claramente las contradicciones que atraviesan a los jóvenes de la provincia. Desde los gobiernos de turno se busca reforzar la regimentación de la juventud. Se construye la imagen de una juventud "sin proyectos y sin iniciativa", mientras en realidad cada política está orientada a educar a los jóvenes para no cuestionar la precariedad que hacen vivir al pueblo trabajador ni los privilegios de los que detentan el poder.
Los jóvenes que a diario enfrentan en los barrios a la policía y al Código Contravencional de Morales - Haquim, los ataques a la educación y a sus docentes, que junto a sus familias sufren el ajuste y los tarifazos, están llamados a retomar las banderas que en la tarde de los lápices levantaban los secundarios de la Provincia, banderas para luchar contra la opresión y por un nuevo mundo.