Histórico: Allanamiento al tribunal eclesiástico y del arzobispado de Santiago, entre acusaciones de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes de Rancagua. ¿Cuál es el rol de la Iglesia turbia y conservadora actualmente?

Catalina Parra Militante de Pan y Rosas y el Partido de Trabajadores Revolucionarios
Jueves 14 de junio de 2018
Según un informe hecho por La Tercera, en los últimos 15 años, la iglesia católica lleva 80 acusados por abuso sexual, principalmente a menores: 4 obispos, 66 sacerdotes, un diácono, 2 consagrados, 6 hermanos maristas y una monja. De este total, que solo son los casos públicos, apenas 20 fueron condenados por la justicia civil.
Más recientemente, a finales de mayo, canal 13 reveló un reportaje sobre “la familia”, un grupo de sacerdotes pertenecientes a la Diócesis de Rancagua acusados de abuso sexual a menores. Esto llevó a la suspensión de doce religiosos por parte del obispo Alejandro Goic, posterior a pedir disculpas públicas por los hechos.
En este marco, es que durante la mañana del martes (12/06) llegaron a Chile, los sacerdotes Charles Scicluna y Jordi Bertomeu desde el vaticano, para " avanzar en el proceso de reparación y sanación de las víctimas de abusos”, frente a las múltiples denuncias de abusos sexuales y encubrimiento.
Y justamente no podrían haber encontrado peor escenario: ayer fue realizado, históricamente, un allanamiento del tribunal eclesiástico y del arzobispado de Santiago, incautando archivos en busca de antecedentes de una investigación abierta por abuso sexual a 4 menores de edad, por parte de sacerdotes de la diócesis de Rancagua. Decisión llevada adelante coordinada por la fiscalía nacional, luego de que la iglesia se negara a entregar la información requerida a fiscalía, argumentando que existía “secreto pontificio”.
La hipocresía de la iglesia y su separación del Estado
Está titanica maraña de casos de acoso, abuso, encubrimiento, e incluso, trata de menores (y jóvenes) ligada a la iglesia católica y su indeterminada, pero clara impunidad, han aportado a que hoy en día está institución se encuentre en una importante crisis. Estos antecedentes, se suman al histórico rol que a jugado la casa de Dios y sus siervos, quienes se hacen llamar los defensores de la solidaridad, la familia, la vida, la caridad y un sin fin de valores vacíos que de la realidad distan de manera colosal.
Posicionándose contra el matrimonio igualitario, la adopción homoparental, el derecho a decidir de las mujeres y todo cuerpo gestante referido al tema del aborto, e incluso, en contra de una mínima educación sexual integral en los colegios y universidades. Esto sin mencionar los intereses económicos de la institución, que habla del azote que vive el pueblo pobre, mientras que, según lo declarado por el Instituto para las Obras de Religión (conocido como el “banco del Vaticano”) solo el año 2014 tuvo ingresos de ciento treinta millones de dólares y ganancias de ochenta y ocho millones de dólares.
Y si bien, desde 1925 que la constitución chilena oficializó la separación entre la iglesia y el Estado, hoy la realidad deja entrever la colosal influencia que posee esta institución en la sociedad, en la educación, la salud, la economía e incluso el tiempo de ocio de la población, donde parte importante del dinero fiscal sigue inyectandose directa e indirectamente a la iglesia, vía proyectos religiosos como colegios, hogares, centros deportivos, universidades, etc. Donde está institución tiene espacio total para educar e influenciar fuertemente a cientos de miles de personas, arrancando el derecho a una educación sexual integral, al aborto libre o incluso a que la comunidad trans sea reconocida según su la identidad de cada individua/o.
Es necesaria la separación total y real de la Iglesia y el Estado, para avanzar a una sociedad donde ni curas y sacerdotes abusadores, ni viejos dogmas incuestionables decidan sobre nuestros cuerpos, educación y derechos.