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Derecha. Flexibilidad del programa de gobierno: ¿fortaleza o debilidad?

Presionado por los acontecimientos nacionales hemos visto cómo el gobierno de la derecha ha tenido que postergar su agenda y reforzar su llamado a la "unidad nacional".

Rebeca Rodríguez Osorio Médica. Agrupación de trabajadores de la salud "Abran Paso"

Domingo 10 de junio de 2018

La agenda de la derecha ha sido un debate en muchos sentidos, desde el temor a ser derrotados en la segunda vuelta presidencial y el "giro" para hablarle a un sector más amplio. Esto le ha obligado a “cumplir” con sus promesas de campaña y para esto presenta un programa maquillado que, más allá del título, no responde a ninguna demanda social realmente.

Por otra parte la irrupción del movimiento secundario y universitario por demandas hacia las mujeres obligó al gobierno a salir a responder con una “agenda de género”, que solo profundiza el negocio de los empresarios, cómo con el incremento de las pensiones de las trabajadoras pero a costa del aumento de cotizaciones para los trabajadores.

Lo que expresa la vocera de gobierno al decir “El programa de gobierno no es la Biblia, nos hacemos cargo de la coyuntura que está viviendo nuestro país”, es que, al no tener mayoría parlamentaria y la debilidad que esto significa para el gobierno, Piñera se ve obligado a postergar su programa e intentar responder a las demandas del momento.

Así mismo, el llamado a la "unidad nacional" busca interpelar a la ex Nueva Mayoría apelando que “cuando tu no quieres conversar, cuando vives del prejuicio como el PS y el PC, no están provocando un daño al Gobierno, sino provocando un daño a país”, sumado a sostener que no están siguiendo una lógica de la retroexcavadora sino que, por el contrario, han dado impulso los proyectos de Bachelet, en una clara muestra de que para gobernar necesitará de sectores de la oposición.

Claro que, si quitamos un poco el maquillaje y el intento de demostración de “buena voluntad política” de la derecha con el gobierno saliente de la Nueva Mayoría, lo que queda en evidencia es que estos proyectos, de los que se jactan haber impulsado, son precisamente los que no cuestionan ni afectan a uno de los pilares del gobierno derechista de Piñera, que son las ganancias que los empresarios han hecho con los derechos de las mujeres, los trabajadores y la juventud.