Periodista y co-directora de Latfem un medio digital que aborda el periodismo desde una mirada de género. Hablamos sobre los femicidios, el rol del Estado y las demandas del movimiento de mujeres.
Lunes 8 de marzo de 2021 21:13
Los femicidios son el último eslabón de una larga cadena de violencias que no son solo físicas.
Al respecto le consultamos, la consigna El Estado es responsable volvió a instalarse con fuerza ¿Qué problemas de la respuesta estatal creés que dejaron en evidencia los femicidios de las últimas semanas y especialmente el de Ursula Bahillo?
Creo que los últimos femicidios que se dieron a conocer y que tuvieron un impacto mediático, social y político muy fuerte evidencian cómo las distintas agencias del Estado, los distintos programas y mecanismos que existen están totalmente desarticulados, desconectados entre sí. Porque no es que no hay espacios institucionales para abordar y prevenir las violencias, sino es que no dialogan entre sí, no articulan y eso es letal para la vida de las víctimas y las sobrevivientes. Hay una burocracia respecto a la atención que es verdaderamente letal para quienes están en peligro.
También lo que se evidencia es la falta de una evaluación de riesgo, y lo que venimos también denunciando hace un tiempo desde los activismos feministas es que el Estado no ha estado a la altura de la demanda que implosionó en los últimos años respecto de la violencia machista en general. Creo que el Estado está mucho más atrás y vuelven a estar en el foco de atención el tema de las violencias extremas.
El aborto fue una conquista legislativa producto de una historia de insistencia y perseverancia y también una voluntad política por parte del gobierno de abordar este tema, pero todavía esa agenda, ese reclamo de ni una menos vivas nos queremos que emerge en 2015 con fuerza todavía está totalmente vigente. Los reclamos, las demandas, las exigencias siguen vigentes porque se han hecho algunos intentos torpes y respuestas torpes desordenadas, pero todavía tenemos esas demandas puntuales que planteábamos allá por 2015 intactas.
Luego haciendo referencia a lo que significa el movimiento de mujeres en Argentina y sus logros al desnaturalizar problemas como el de la violencia patriarcal le preguntamos ¿ qué reclamos o debates te parecen importantes con respecto a los femicidios?
Con respecto a los femicidios uno de los reclamos todavía pendientes es una respuesta integral a este problema y no una respuesta securitaria.
Luego creo que por parte de los feminismos, de los activismos feministas creo que hay que revisar a modo de reflexión o de autocrítica el impacto de nuestro reclamos en la sociedad civil, en la comunidad en general. Digo esto porque creo que se ha instalado en los últimos años una especie de denuncismo como única forma de salir de la violencia. Si bien sabemos que de la violencia no se sale sola quizás esa demanda por la denuncia, ese fetiche denuncista que se instala a veces y que es interpretado por la sociedad como tal, tiene su correlato en el pedido de ayuda solamente a la policía o a las fuerzas de seguridad. Es entonces acá donde creo que hay otros canales, otros espacios, y las personas, las ciudadanas de a pie quizás no los conocen, entonces ¿ cómo hacer que esos mecanismos sean más cercanos a la sociedad en general?.
Realmente sigue siendo un problema gravísimo el tema de las violencias. En estos años hemos podido disputar sentidos y avanzar en la instalación de agendas que por ahí años atrás era mucho más difícil. Pero a veces tengo la sensación que avanzamos como muchísimo en la discusión y en la demanda y todavía no hubo respuestas sobre aquellos problemas centrales que estaban planteados ahí en 2015.